Obama, ¿también cómico?
Hoy por hoy aunque los grandes diarios tienen influencias, son las redes sociales las que ponen a circular la información. DESCARGA AHORA MISMO. ES BIEN FÁCIL
Alguno de ellos le dijo, conociendo el gusto por lo cómico de Obama, que en Cuba había un programa, Vivir del cuento, que “sentaba” a la población los lunes a las 8 y 30. Y que el centro de las historias es un viejito, Pánfilo, que critica muchas cosas de la cotidianidad y que se rodea de otros personajes que sirven para provocar la carcajada en la mayoría de los hogares cubanos.
Y Obama ya habló con Pánfilo. Su conversación está en INTERNET desde las 4 de la tarde este sábado (https://www.youtube.com/watch?v=umxRCqd6bdI&sns=fb ). La nota que acompaña al corto video dice que Pánfilo “le brinda su casa, un Chevrolet del 58 y hasta su colchón a Obama y a su esposa.”. ¿Y cómo arrancó esto por parte de Barack?, con un “¿qué bolá?”.
¡Inteligente el hombre!, quiere entrar con popularidad en Cuba y… grande es el cibernético, profesor universitario Luis Silva, el viejito Pánfilo; el actor Mario Sardiñas, su inseparable Chequera; el versátil Andy Vazquez con sus múltiples personajes y todo el staff, sin olvidar a Ignacio Hernández, el director del programa más popular de la televisión cubana, que por ser grandes, los tanques pensantes se fijaron en ellos. Bueno, tampoco hay que exagerar porque los cubanos hace tiempo los descubrieron y aceptaron en sus hogares.
Gobierno electrónico, más poder para el pueblo. Realizado en la empresa Xetid con nuevas aplicaciones para el control popular de la gestión de gobierno

El presidente Barack Obama lo comprendió hace un tiempo y desde FB y Twitter empezó a buscarse aliados. Lo ha hecho bien: “recibe” y “responde” centenares de email (¿en que tiempo hará sus funciones?.)











Si se mira la historia en su larga dimensión, el sistema televisivo es joven, aún no tiene 100 años. Fue el 26 de enero de 1926 cuando se produjo la primera demostración pública de cómo funcionaba un sistema de televisión. Lo hizo John Logie Baird, ante “los miembros de la Royal Institution, y a un periodista, el 26 de enero de 1926 en su laboratorio de Londres”.