El joven periodista valora los retos del teleperiodismo cubano, sobre todo fuera de La Habana

Habla orgulloso de su trabajo en Tele Cristal, telecentro holguinero que recién cumplió 30 años de fundado, una escuela de profesionales que abre los brazos a los jóvenes y los acerca al periodismo audiovisual, su teoría y práctica.

Llegó en 2008, recién graduado, y ha aprendido con sus colegas los resquicios del quehacer en la televisión y en su territorio. Se llama Juan Gabriel Gordín Concepción, tiene 32 años y es corresponsal del Sistema Informativo de la Televisión Cubana. También colabora con el Noticiero Cultural y su rostro ya es conocido por la teleaudiencia. Inquieto y locuaz, siempre insatisfecho y con deseos de mejorar cada día, habla al Portal de la Televisión Cubana sobre los desafíos de hacer televisión “en provincia”.

¿Qué puntos fuertes o débiles le ves a hacer TV desde el interior del país?

Trabajar en una provincia tan grande como Holguín, una de las más importantes de Cuba y que tiene gran fortaleza en todos los sectores es un reto. En los medios nacionales, sobre todo en la televisión, los periodistas se especializan atendiendo determinados temas, pero en provincia tienes que trabajarlo todo, lo cual fortalece tu preparación pero a la vez es un desafío, porque te enfrentas a temas que no conoces y lleva mucho compromiso y preparación. Pero el fatalismo geográfico influye, sobre todo porque el trabajo de grandes profesionales que trabajan en la TV de Holguín no se ve, y no se les reconoce como se debería.

¿Material y tecnológicamente, que limitaciones encuentras en las rutinas productivas?

Es muy complejo trabajar en una redacción donde solamente existen tres máquinas para 20 periodistas, la conexión a Internet no es buena, se dificulta el trabajo en equipo que es imprescindible en la TV, con la unión de camarógrafos, editores y todos los que hacen posible el producto final. En los últimos años el trabajo televisivo no ha sido tan bueno como debería, pero hay que resaltar el sentido de pertenencia y la labor conjunta de los trabajadores de Tele Cristal.

¿Cuánta creatividad y esfuerzo deben desplegar para superar obstáculos que se presenten?

Ahora tenemos un poco más de recursos. Pero es muy difícil, sobre todo cuando uno trabaja donde no hay mucha tecnología ni condiciones, con estudios que tienen más de tres décadas. La televisión es un mundo de tecnología en la era digital, e implica más creatividad a la hora de presentar un proyecto y presentarte frente el público acostumbrando a ver televisoras extranjeras e incluso la nacional, con otra factura, que conlleva al trabajo extra a la provincial sin casi recursos para mostrar productos más agradables y acordes al gusto de los televidentes.

¿Es tarea fácil trasladarse por la provincia?

Holguín es una provincia muy grande. Desde Moa a Calixto García hay 14 municipios, y a veces no se ve reflejado todo el acontecer del territorio. Siempre he dicho que en toda Cuba la televisión a veces es demasiado citadina, de historias trilladas, y este país es rico en cultura popular y hay muchas historias ocultas hace mucho tiempo que no se ven en los medios. Uno de nuestros mayores retos es que la población se vea reflejada en los medios y no los vea como una utopía como pasa últimamente. Debemos ir detrás de esas historias de vida para enriquecer nuestras propuestas.

¿Cómo es la relación intergeneracional en el telecentro?

En Tele Cristal pasa algo muy curioso. Cuando llegué en 2008 prácticamente no había jóvenes en la redacción, sin embargo fuimos muy bien recibidos por los más experimentados. Por eso digo que ha sido una gran escuela con los periodistas, camarógrafos y demás. Esa confluencia permite contar con un equipo de los más fuertes de Cuba en periodismo de televisión. Eso ha ayudado a que los más nuevos lleguen con ímpetu de hacer cosas distintas. Siempre existen algunos problemas en las redacciones, pero nos distingue la unidad.

¿Cuál es la principal ventaja de hacer televisión en La Habana?

Evidentemente en La Habana hay mayor visualidad y las noticias tienen mayor prominencia. A veces el fatalismo geográfico se manifiesta. Hay noticias de provincia que tienen más valor noticioso que otras que se publican en los noticieros. Y estos a veces se publican por nombres y no por noticias. Generalmente los habaneros tienen mayor prioridad que los periodistas de otros territorios, y eso que son 16 provincias tributando al mismo Sistema Informativo. A veces también se publica por nombres y no por noticias, pero bueno, lo importante es tratar de mantener un sello y hacerte notar desde la provincia.

Colaboras con el Noticiero Cultural ¿qué significa este espacio para ti?

Una de las necesidades que tenía la televisión era contar con un noticiero netamente cultural. Con tanta importancia que se le da en este país a la cultura y no teníamos un espacio como este, que visualiza el trabajo de los periodistas y de los artistas.

Fue una muy buena idea del Instituto Cubano de Radio y Televisión y del Ministerio de Cultura. Desde hace tres años está al aire y es una excelente posibilidad para reflejar desde provincia lo que se hace en todo el país. Las secciones informativas de los noticieros en Cuba prácticamente no dan tiempo a la cultura. En los noticieros estelares este tema tiene menos espacio. Para mí es un honor trabajar en el Noticiero Cultural y ser parte de un equipo talentoso que ha ido creciendo en estos tres años y se ha posicionado en el medio, el mundo cultural y la teleaudiencia.

¿Qué opinas de la crítica cultural?  

Es muy necesaria. Pero en los medios prácticamente no existe. El Noticiero Cultural, con la sección Contrapunteo, se abre un espacio a la crítica. No obstante se queda corto porque es netamente habanero, no va más allá, y Cuba es mucho más que La Habana.

Los propios artistas son los primeros que dicen que no hay crítica cultural, sin embargo, cuando uno practica este ejercicio, derecho de los periodistas, los artistas son los primeros que critican a los periodistas y dicen que no somos críticos. Es una gran dicotomía y parece que nunca nos vamos a poner de acuerdo. Lo que sí creo es que la crítica lleva especialización, y a veces por superficialidad no se ejerce la crítica. Nuestros medios deben fomentarla en función del desarrollo del país, porque a las personas hay que decirles cuándo los tiros no van bien. Deberíamos desempeñar mejor ese papel.

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