Para la Televisión Cubana siempre ha sido un reto dar respuesta a los requerimientos de la programación que se dirige al público infantil y adolescente, principalmente en el período estival.  

 Varias son las razones, entre ellas se destaca la necesidad de dirigirse a un grupo poblacional nada homogéneo que se encuentra en diferentes estadios de su desarrollo psíquico y de proponerles programas que, reconociendo estas diferencias, se inserten con éxito en los esfuerzos que realiza la familia y la escuela en la formación educacional y cultural.   Las particularidades de la personalidad de los niños plantean a la televisión la exigencia de poner en pantalla una amplia diversidad de programas cuyos géneros, contenidos y tratamientos temáticos se correspondan con la madurez que progresivamente van alcanzando.   Se debe garantizar una programación orientada a las características de los grupos de edades y aun tratamiento diferenciado, ajeno a la subestimación de las capacidades de los niños y adolescentes. Esta debe caracterizarse por un lenguaje claro, correcto y comprensible; ser muy diversa y prestar atención a la calidad artística y promoción de los programas.

De ahí la necesidad de considerar las sugerencias que hacen nuestros televidentes más jóvenes para mejorar, no solo la programación de verano sino la propuesta televisiva en sentido general. De lo que se trata es de construir una televisión desde ellos y para ellos; una televisión en que los niños y adolescentes puedan desarrollar una participación protagónica como televidentes y productores de sentido, y que se desempeñen también como emisores.   Por esta razón, el Centro de Investigaciones Sociales realizó un estudio de las principales tendencias de consumo del auditorio infantil y adolescente ante la programación de verano. Fueron sistematizados los principales resultados de las investigaciones acerca de este tema entre el 2006-2016. Comportamiento del auditorio infantil La programación infantil de verano que la Televisión Cubana oferta cada año se ha mantenido con un nivel de audiencia elevada, mantiene un alto nivel de convocatoria para los niños, adolescentes y jóvenes.

Esta ha sido vista por más de un 95% de estos públicos durante los últimos años, aunque a partir del 2012 hubo un ligero descenso de los que se expusieron al medio televisivo y para el 2016 descendió alrededor de un 8% en los sujetos de 8 a 14 años, lo que habla de una insatisfacción con respecto la programación ofrecida en el periodo estival.   En el caso de los jóvenes las ofertas televisivas veraniegas entre 2007-2011 despertaron mayor interés entre los de 15 y 18 años que en otras temporadas. Es el grupo que continúa exponiéndose en menor medida a la oferta televisiva y mantienen un comportamiento inestable. Evaluación de la programación La evaluación que se realiza de la programación de verano es favorable en su gran mayoría.

De manera general, cada año las propuestas televisivas de la programación infantil se evalúan mejor que las de años anteriores debido a la variedad de programas por los diferentes canales, cantidad de películas, los musicales, etc.   Existe una tendencia a calificar de muy buena y buena la programación, aunque los valores de esta categoría tienden a disminuir en los últimos 4 años, mientras que los de la categoría regular tienden a aumentar progresivamente.   Por grupos de edades, continúan siendo los más satisfechos los niños y adolescentes, entre 8 y 14 años. Y el público juvenil de 15 a 18 años se mantiene como el más insatisfecho con las propuestas televisivas de verano.   Durante la etapa analizada se mantiene una tendencia inversamente proporcional entre la edad de los encuestados y su satisfacción con la oferta televisiva de verano. A medida que aumenta la edad de los sujetos disminuye la satisfacción con respecto a la programación, así como la evaluación favorable.

 Es necesario llamar la atención sobre la importancia de considerar en mayor medida los intereses del público adolescente a la hora de conformar este tipo de programación. El comportamiento descrito puede deberse a que a mayor edad los gustos e intereses tienden a diversificarse y se acercan más a los de los adultos, tienen mayor independencia para realizar actividades fuera del hogar, además, la oferta para los adolescentes y jóvenes resulta insuficiente.   Debemos tener en cuenta que la cantidad de opciones dirigidas al público infantil siempre es superior a las que se conciben para los adolescentes. Así como los niños suelen consumir con agrado programas destinados para auditorios de mayor edad, mientras que los jóvenes muy rara vez se exponen a productos televisivos destinados a niños.   Al respecto, este público considera la oferta del verano como aceptable, expresan que en algunos horarios no hay nada que ver, en otros se unen programas buenos en diferentes canales.

Tomado del Boletin ComunicarTv No 17

Comparte en las redes sociales

Escribir un comentario

Los mensajes que aqui se emiten son de caracter personal. No publicamos comentarios vulgares ni ofensivos. Nos complacen los aportes que puedan hacer para mejorar nuestro trabajo. Sus mensajes son leidos y analizados en las distintas instancias de la TV Cubana y se responden a traves de artículos o en la solución de los problemas.