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Dice Miguel Patterson Meriño, Director de la Orquesta del Icrt, quien celebra 70 años de vida

Artista de Mérito y Premio Nacional de Televisión, el maestro Miguel Patterson Meriño ha brindado su aporte musical, durante casi cinco décadas, a la radio y la televisión cubanas.

Antes de convertirse en el Director de la Orquesta del Instituto Cubano de Radio y Televisión (Icrt) había realizado estudios musicales de disciplinas como la armonía, el contrapunto y la composición.

“Soy graduado de clarinete en Santiago de Cuba. Toqué ese instrumento y también el saxofón en la Orquesta de Ventura Calzado, que fue el embrión de la Orquesta de Música Moderna de Oriente. De ahí vine a estudiar fagot a La Habana, en la Escuela Nacional de Arte.

“Entre 1969 y 1971 estudié dirección orquestal con los maestros Roberto Valdés Arnau, Rafael Somavilla, Adolfo Guzmán y Fornet, quien era el director de la Banda del Estado Mayor del Ejército. Ellos me enseñaron las técnicas de dirección, el movimiento de las manos, el análisis de partituras, la interpretación y orquestación a un nivel más amplio. Todavía no existía el nivel superior de música en Cuba. Nosotros creamos el Instituto Superior de Arte”, recuerda Patterson.

En la década de los 70, el Icrt contaba con tres orquestas. Una de ellas era la Orquesta de Jazz Band de la radio. Allí inició su vida laboral el joven Patterson, poniéndole música a programas como Fiesta a las nueve, Alegrías de Sobremesa y Caravana, que salía al aire de lunes a sábado. Además, era el director del coro del Icrt y pertenecía a la orquesta grande, la antigua CMQ, hoy Orquesta de la Televisión.

¿Cómo se convierte en el director de esa orquesta?

–En 1971, la orquesta de la televisión tenía siete directores. Fui el primer joven que entró y un poco remplacé –lamentablemente– a mi maestro Valdés Arnau. Yo iba a ser su asistente de dirección para irme preparando. Él enfermó y tuve que cubrir su trabajo durante un tiempo hasta que falleció y quedé como director junto a Guzmán, José Ramón Urbay, Somavilla y Tony Taño. Después entró Reinaldo Montesinos Muñoz, otro joven director.

“Como músico trabajé en programas como Fin de semana en TV, Cita con Rosita, Álbum de Cuba, De viernes a viernes, Juntos a las nueve y en el espacio Aventuras.

“Llegó un momento en que dirigía por las mañanas el coro de la televisión, por la tarde tocaba el fagot en la orquesta de cuerdas y por la noche dirigía la Jazz Band en el Icrt. Me pasaba el día entero trabajando, sin parar, desde las nueve de la mañana hasta las diez y media de la noche, hasta que un día casi me caí del pódium. Tenía neumonía. Para mí era cansancio. No sabía que estaba enfermo, con fiebre. Entonces me dediqué solamente a la orquesta de la televisión.

“Era la época de los concursos y los festivales. Nosotros inventamos el concurso Todo el mundo canta, el de interpretación y composición Eduardo Saborit, los programas Para Bailar, El Festival OTI de la Canción, el Festival de la OIRT, Ocho canciones en estudio, los festivales de la Toronja, en la Isla de la Juventud; del Creador musical, en Matanzas. Estuvimos en el Festival de Varadero. En 1978 fui el director musical del primer Concurso Adolfo Guzmán, también el presidente del jurado y vicepresidente del Comité Organizador”.

¿Dónde podemos escuchar a la Orquesta del Icrt en estos momentos?

–Participamos en muchos eventos culturales como el Festival Internacional de Boleros y en el Festival del Danzón. Todos los años estamos presentes en el Festival Internacional del Habano. Hemos podido a acompañar a grandes estrellas como Elton John.

“A veces nos llaman de las disqueras Egrem o Colibrí para grabaciones de algunos discos. Estuvimos en la inauguración del Teatro Martí. Hemos grabado casi toda la música del Anfiteatro de la Habana para los musicales “Cats” y “El Rey León”. En el mes de noviembre, durante dos fines de semana, vamos a realizar una selección musical de todas las obras que han pasado en los últimos diez años por el Anfiteatro.

“Recientemente terminamos el Festival Juan Arrondo. Pronto vamos a acompañar a todos los magos que vengan al Festival Internacional de Magia. El año pasado estuvimos en un Festival organizado por la emisora Radio Enciclopedia. Este año también lo haremos. Muchos de esos conciertos se graban para ser transmitidos por televisión.

“He tratado de que la orquesta se convierta en una especie de versión de la filarmónica, para poder sumar al coro del Icrt, y juntos hacemos muchísimos trabajos”.

¿Cuáles sueños lo inquietan?

–Últimamente he trabajado en una idea que siempre he tenido de versionar la llamada música de concierto, por ejemplo, “El lago de los cisnes”, y hacer una versión ligera o popular e, igualmente, temas muy populares llevarlos al mundo sinfónico.

“Realicé una versión de “Pastorita quiere guararey”, que comienza al estilo de Juan Formell y pasa por el barroco, el clásico y vuelve a sentirse como lo tocan Los Van Van. Eso lo hacemos para demostrar que la música es una sola. Ahora mismo en nuestra sede –ubicada en Masón y San Miguel– estamos ensayando una versión de “El vals de las flores”, en estilo jazz. Es muy atractiva y agradable de escuchar.

“Hace poco estrenamos una versión de la ópera en dos actos “Romeo y Julieta”, del compositor francés Charles Gounod (1818-1893), que hacía cien años no se tocaba aquí y nunca con músicos cubanos, solo por compañías españolas, porque se decía que era una pieza muy compleja y difícil. Ahí está la obra grabada y quedó de lo mejor. Casi todos los que cantaron eran jóvenes del Teatro Lírico Nacional. Con tremenda calidad y fuerza asumieron la obra”.

¿Qué tipo de programa de televisión le gustaría hacer?

–A mí me gustan los programas musicales. La música está dividida en tres estilos: la popular bailable, la instrumental y la sinfónica, culta o de concierto. No soy tan popular como Adalberto Álvarez ni Formell, ni hago música tan culta como la Orquesta Sinfónica Nacional. Me mantengo en este rango: entre lo culto y lo popular.

“Mi trabajo en televisión me obliga a tocar cualquier tipo de música, desde una ópera hasta un concierto, y acompañar a Omara Portuondo y otros cantantes en un bolero, una canción o una guaracha. Tengo que escribir los arreglos y dirigir la orquesta. Me encanta acompañar a cantantes, solistas e instrumentistas de cualquier género y estilo.

“Ahora mismo casi todos los programas de televisión son grabados. Pero estoy convencido de que cuando se prepare el tan esperado programa de fin de semana utilizarán en él a la Orquesta del Icrt”.

¿Cómo va a celebrar su cumpleaños 70?

–Si me da tiempo, antes de finalizar este año, trataré de presentar un programa especial de televisión, interesante y diferente, donde se reflejen todas las ideas que tengo. Quizá pudieran unirse el Ballet, el Coro y la Orquesta del Icrt.

“Mi cumpleaños quiero pasarlo tranquilo, en casa. No pienso hacer nada especial. Ya son 70 años. A lo mejor haga un brindis con un grupo de amigos. Ojalá que me pueda mantener por muchos años más, lúcido y físicamente apto, para seguir aportando lo que yo sé hacer: la música”, concluye el maestro.

 

Tomado de www.envivo.icrt.cu

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