El sesquicentenario de la Revolución Cubana

Ciento cincuenta años se cumplen del levantamiento armado que Carlos Manuel de Céspedes protagonizara en Yara: ese histórico momento que marcó el despunte de la única Revolución que ha habido en Cuba, como expresara Fidel en el discurso pronunciado en La Demajagua el 10 de octubre de 1968, al cumplirse el centenario de aquel inicial gesto redentor.

Una magistral definición que no establecía distinciones entre las diferentes etapas del sostenido combate de los cubanos por su definitiva y total independencia, sino reconocía la vigencia y continuidad del ideario de los precursores del ´68, sin lo cual no hubiera sido posible emprender durante más de noventa años el arduo camino que condujo al triunfo revolucionario del primero de enero de 1959.

En consecuencia, tanto la radio como la televisión han estado rindiendo homenaje al sesquicentenario del comienzo de nuestras luchas emancipadoras, abarcando en sus específicas programaciones informativas, habituales y promocionales no sólo los antecedentes, el desarrollo y el frustrante desenlace de la llamada Guerra de los Diez Años, sino otras gloriosas acciones libradas a través del tiempo por varias generaciones de cubanos en pos y en defensa de la soberanía nacional.

Es de mucho apreciar y agradecer que la historia patria se haga presencia en nuestros medios de comunicación -como debe ser en todo momento y no solamente ante el advenimiento de una significativa efemérides- porque ello contribuye en gran medida a fomentar el patriotismo, y el respeto y la admiración hacia quienes con su sacrificio forjaran nuestra grandeza como nación y como pueblo.

Por ello el empeño de la radio y la televisión cubanas por instruir a sus respectivos públicos en el conocimiento de nuestro devenir histórico ha de ser una constante y no un propósito coyuntural, mucho más en estos tiempos cuando la hegemonía mediática de las más poderosas transnacionales de la comunicación intenta inculcar patrones que nos son absolutamente ajenos.

De la difusión y el creciente conocimiento de esa historia de la cual nos enorgullecemos depende la permanencia de esa única revolución comenzada por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868.