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En Agosto debe salir al aire el concurso  Adolfo Guzmán que tuvo una primera edición en 1978, con diez convocatorias más, y que ahora se retoma para  alegría de intérpretes y compositores.

La responsabilidad de montar un espectáculo que respete e integre la cubanía de la obra de Guzmán, a la vez que muestre una moderna orfebrería audiovisual, corre a cargo de Manolito Ortega, con el aval de la segunda temporada de Sonando en  Cuba y las dos de Bailando.

El director que logró una buena gala del último festival Cubadisco, transmitida recientemente por Cubavisión, trabajará con su equipo, por eso a él y a Lil Romero, guionista, les hice tres preguntas:

¿Cómo pretendes traer a nuestra época a Adolfo Guzmán?

M: Hemos diseñado un concurso totalmente diferente a como se realizó en ediciones anteriores. El concurso primero se convertirá en un programa de participación que durará 10 emisiones, en las se competirá en interpretación y en composición,  así que hemos dividido el certamen en dos etapas. La primera estará dedicada a encontrar las voces que luego cantarán las obras en competencia que serán seleccionadas por el jurado, por lo que en  las primeras cinco  emisiones veremos a una preselección de cantantes que irán defendiendo diferentes temas para tratar de quedar entre los intérpretes finalistas que pasarán a la segunda fase. En el programa seis, los compositores tendrán la oportunidad de elegir al intérprete que desean que defienda su canción . Luego vendrán los cuatro restantes que serán galas en vivo donde el público tendrá una participación especial, para al final tener un premio de composición, un premio de interpretación y un gran premio que reúna las dos condiciones.

Tenemos inscritas más de 700 obras de diversos compositores, fruto de una convocatoria que realizó la televisión en el 2016 y desde entonces esperan ser escuchadas y valoradas por un jurado. La convocatoria para casting que estamos realizando es para que se presenten los posibles candidatos en la categoría de interpretación.

L: Adolfo Guzmán es una de las figuras cimeras de la música cubana. Para los que conocen su obra siempre es un privilegio volver a él. Pienso que desde el guion habrá que acercarse a él como símbolo vivo, no como una figura inamovible, sino como un músico genial puesto en contexto. He podido leer anécdotas de personas que lo conocieron y todas coinciden en que se acercó a la música y a la vida ejerciendo la libertad creadora. Conocía la técnica pero no se dejaba arrastrar por ella. Al final, vencían sus intuiciones artísticas. Así me gustaría rendirle tributo desde mis guiones: con la misma soltura con la que dicen que hacía cantar a los violines, con buen gusto, con la cubanía viniendo “de adentro hacia afuera”, como dijo de su obra el maestro Juan Blanco. Defender el concepto de una identidad de programa viva y en evolución.

 

-     ¿Tienen pensadas y amasadas las secciones?

M: Tenemos pensadas pocas secciones y solo para la primera fase del programa. Estarán dirigidas a contar la historia de las canciones seleccionadas, para que cuando llegue la segunda fase el público ya conozca las canciones que van a estar en competencia. También vamos a hacer dentro del programa momentos de homenajes y estaremos constantemente retomando la figura de Adolfo Guzmán para que las nuevas generaciones conozcan sobre este músico excepcional, su universalidad y lo eterno de su música.

L: Una de las piedras angulares de este tipo de formatos es diseñar secciones que atrapen al espectador y que sirvan de comodines para que el guion avance y para dar un aire a la tensión de la competencia. Entre las secciones diseñadas para El Guzmán 2019 hemos trazado secciones que cumplan con algunos requisitos como son: presencia de participación del público (cabina de canto por la ciudad), presencia de humor e ingenio (valoración de los temas en competencia a través de la mirada de unos avispados “críticos”), presencia de elementos narrativos (la génesis de las canciones en competencia contadas por sus autores), entre otras propuestas.

 

-      ¿Cuál es el mayor reto, partiendo de que en los otros espacios no tenían precedente relativamente cercano?

M: El mayor reto pienso está en el público y su asimilación  de  un ¨nuevo¨ concurso Adolfo Guzmán.  Me parece que viviremos lo mismo que cuando el primer Bailando en Cuba, que en las emisiones iniciales la audiencia estaba completamente dividida entre los que le encantaba y los que añoraban a Para bailar, creo que aquí podría suceder lo mismo. Espero que se acostumbren a que es una nueva propuesta, una nueva fórmula, pero que no pierde la génesis del concurso que es la composición, aunque se introduzca la interpretación y se convierta en un concurso de interpretación y composición donde la elegancia, el buen gusto y la buena música desde el género canción estará presente en esta nueva edición, como sucedió en las anteriores.

 

L: A mi entender, debemos trabajar para dos públicos esenciales: aquellas personas que conocen el Concurso Adolfo Guzmán, que fueron jóvenes a finales de los años ´70 o en la década de los ´80 y que recuerdan el Concurso en sus primeras etapas, y aquellas que no saben nada de él o que lo conocen de referencia, que nacieron después de la época dorada del Guzmán o que eran muy niñas y no tienen preconceptos sobre él porque no lo vivieron. Complacer las expectativas de estos dos segmentos de públicos es una tarea difícil. En el caso del guion, lograr que estructura y texto puedan conectar con ambos segmentos, encontrar un espacio común donde ambos se sientan a gusto y representados es también un reto interesante. El gran referente es el legado que el Concurso Adolfo Guzmán ha dejado para la cultura cubana. El gran desafío es poder honrarlo a la altura de estos tiempos.

 

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