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Nunca espero mucho, solo comunicar con el espectador, y en cierto sentido manipularlo en el buen sentido de la palabra,.  Hacer que entre conmigo en el mundo que le propongo.

Fui de las que aplaudí delirantemente  Retrato de un artista siempre adolescente en una proyección especial en el cine Charles Chaplin. Fue un coro de palmadas. Y muy difícil acercarse al cineasta Manuel Herrera, rodeado de personas que querían congratularlo y de dos mujeres claves en esa obra: Lola Calviño y Eslinda Núñez.

Manolo tiene en su haber numerosos documentales   (El llamado de la hora (1969)  y Girón (1972)  y obras de ficción    (Zafiros, Locura azul (1997) y Bailando Cha Cha Chá (2004), fue Director de la Cinemateca, Presidente de la Federación de cine clubes de Cuba y ha ejercido la docencia en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños (EICTV), y en la Facultad de Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) del Instituto Superior de Arte (ISA).

Con Retrato de un artista siempre adolescente, volcó toda su experiencia de puesta en escena para el cine de ficción y el plano oportuno, con corte exacto, en el documental. La obra debe estrenarse para el público en el próximo Festival Internacional de Cine de La Habana, y espero que cada una de sus proyecciones logre la atención cómplice y el aplauso unánime de los espectadores.

Mientras llega ese momento  aquí va esta conversación con Manolo:

¿Qué diferencia para ti una película de ficción a una documental?

Nada, el hecho de no llevar actores no marca para mi una gran diferencia en cuanto al enfrentamiento de la realidad.

Es obvio que responder esta pregunta por la persona que ha hecho un cine que ha buscado en todo momento borrar las fronteras entre el documental y la ficción es reclamar que esas fronteras no existen.

Creo que en “Girón” logré momentos donde esta relación está muy lograda porque trabaja con un equilibrio donde no subordina la emoción a la realidad, ni esta a aquella. Este camino, tuvo algunos antecedentes en mis documentales realizados en Científico-popular en la década del 60  pero realmente comenzó con “El llamado de la Hora” experiencia que me abre el camino hacia ¨Girón”  y despues a “Hombres de Mar”donde reconstruyo el secuestro de los 11 pescadores utilizando los personajes reales y y algunos actores intercalados de manera episódica dentro de una estructura documental. Ambos aspectos se integraban perfectamente sin que existiera una ruptura.

 

Este  dramaturgia se fue agotando al utilizarse como un mecanismo para evitar complicaciones dramaturgicas o solucionar como hacer un cine de bajo presupuestoy amenazaba por convertirse en un mediomas que un planteamiento artístico o dramaturgico. Muy pronto invadíría numerosas películas hasta provocar cansancio en el espectador.

Tener una mayor apariencia de realidad tampoco lo es, ambos géneros expresan realidades. Solo creo ver  una gran diferencia y no proviene de su esencia sino del facilismo con que muchas veces se enfrenta el hecho artístico documental, mas propenso que el cine de ficción a un  tratamiento impresionista que lo lleva  fácilmente al reportaje.

En el terreno dramatúrgico tampoco existen diferencias fundamentales. Aunque no se recree una historia con actores, se emplean los mismos recursos para mantener el interés. No concibo un documental sin conflictos. Algo que trabe el nudo de la historia y nos la cuente en base a constantes enfrentamientos, a constantes cambios de ritmo que eviten la monotonía, que enrede y desenrede la trama, como minúsculas historias que marquen la curva de interés y  contengan zonas libres de tensión que motiven la reflexión. Esto también está en la dramaturgia de la ficción, solo que cada uno en su estilo.

El documental puede emplear la ficción como recuso, incluso las dramatizaciones dialogadas y no me refiero solamente a lo que entre nosotros se dio en llamar “docudrama” nombre que tomamos prestado del término acuñado por el New York Times para identificar a las películas de Flaherthy, sino a los múltiples experimentos que realizamos varios compañeros y que encontraron después  su cuerpo teórico en “Por un cine imperfecto” de Julio G. Espinosa. En mi obra estos elementos se introducen en “Girón”, pero mas evidentes en “El Llamado de la Hora” y en “Hombres de Mar” con diferencias muy particulares de lo que pudiéramos llamar mi estilo.

Mucho de estos elementos se introducen también en mis películas de ficción. “No hay sábado sin sol” tiene cierto regusto documental sobre todo en su tema. “Capablanca” pesar  de cierta rigidez dramatúrgica emplea recursos propios del cine experimental al igual que “Bailando chachachá” pero sobre todo donde son mas evidente es en “Zafiros, Locura Azul”

¿Qué te llevó a soñar un documental sobre Julio García Espinosa?

No voy a decir que siempre había soñado este documental porque no sería cierto. Cuando era director de la Cinemateca, Lola Calviño, mi vicedirectora y esposa de Julio me planteó un problema. A Julio, el Presidente de Italia le había otorgado la Estrella de Italia, una condecoración de primer nivel a la que debía hacer unas palabras de agradecimiento, pero se encontraba ya enfermo y no podía elaborar un discurso, surge entonces la idea de que se expresara a través de un documental que narrara su vinculación con Italia. El resultado fue “Nuestra Roma de todos los caminos” un pequeño documental de pocos recursos pero que cumplió muy satisfactoriamente sus propósitos. Para hacerlo Lola me permitió acceder a los archivos que atesoraba. Julio no era lo organizado que fue, por ejemplo, Titón y  ella se había encargado, durante muchos años de organizar y conservar todo un archivo de abundante información. Al revisar estos materiales me doy cuenta que en la riqueza que  tenía había material para algo mas grande y comenzó a gestarse en mi un proceso creativo que me llevaba cada vez mas a pensar en un documental de una hora, que hiciera justicia a un hombre a quien los avatares de la vida habían severamente golpeado, pero que al mismo tiempo tenía la cualidad, como el Ave Fénix, de renacer de sus cenizas. Lola, como heredera universal de Julio debía autorizarlo, y lo hizo, pero pienso que con pocas esperanzas de que se pudiera organizar algo mas allá del típico documental televisivo que narrara una biografía. La diversidad de los materiales hacía presagiar grandes dificultades tecnológica que impidieran que el producto llegara a la pantalla grandes. Y Así fue, hubo que vencer grandes dificultades pero mi intensión fue siempre que el documental llegara a la pantalla grande porque me parecía incongruente que un documental centrado en Julio no fuera un documental de cine, con lenguaje de cine y proyectado en cine. Y en ese camino fue creciendo hasta llegar al metraje que tiene hoy,

Tampoco fue, como se ha dicho, un documental de encargo para el 60 aniversario del ICAIC. La realización de este documental me llevó tres años por múltiples causas, nunca se pensó para una fecha. Incluso lo que se hizo el 22 de marzo pudo hacerse para el Festival de la Habana en diciembre pero no encontramos apoyo para la idea.

La versión proyectada en marzo, no tenía completo su sonido, gracias a la pericia de Osmani Olivares,  quien me tiró un cabo cuando me estaba ahogando en la orilla, pudo hacerse una versión de calidad para presentar al público y por insistencia mía y compresión de nuestro actual presidente Ramón Samada, pudimos realizar esa función que era para mi muy importante pues constituía una especie de “prime time” que nos permitiría valorar su relación con el público y cambiar, siempre por razones artísticas, lo que debía ser cambiado. Espero que esto destierre para siempre la idea de un filme de encargo aunque nunca me he arrepentido de los filmes que he hecho por encargo porque, si los acepto, porque muchas veces he rechazado, los asumo como propios y son míos en toda su extensión, con mis propias ideas y por tanto dejan de ser un encargo.

Pero no solamente hubo que vencer problemas tecnológicos sino también hubo que vencer muchas incomprensiones y temores. Pero si sigo por este camino voy a agotar tu cuestionario en un par de preguntas por lo  tanto voy a pasar a la siguiente.

¿Cómo nació el excelente titulo de Retrato del artista adolescente?

Mas bien “Retrato de un artista siempre adolescente” y subrayo la palabra siempre porque es el rasgo distintivo de la personalidad de Julio haber vivido hasta su último día como un adolescente. Con su buen humor, su manera lúdica de enfrentar la vida, el dominio del gracejo popular, su inteligencia,  su esencia netamente cubana y su carácter mantenido hasta el final, enfrentó la vida con la frescura de la adolescencia.  Fue un hombre que conocí, cuando llegué al ICAIC con 17 años y él apenas rebasaba los 30 años y al que vi pasar por diferentes etapas hasta una vejez mordida por la enfermedad, sin cambiar su carácter, incluso en sus peores momentos. Por eso  he tomando prestado el título de la inmensa obra de James Joyce.Fue un título que surgió con la misma ideaporque soy de los que necesita un título para trabajar; para mi es como la flecha que apunta a la diana y los títulos deben ser como una especie de metáfora de loque la obra expresa. Jamás digo en ella el titulo sino que creo que es algo que debe ser como una idea presente en todo el relato,  pero no evidente. Siempre digo que una película no se debe llamar  `William Wallace”sino ¨Corazón ardiente¨ como es en el filme de MelGibbson. Es así en este caso y para evitar dudas la subtitulé “Una historia de cine en Cuba” De cine y no del cine en Cuba porque esta es una película con dos dianas.

He tenido que pagar muy caro las imposiciones de títulos hechas por un mal entendido sentido comercial. Por ejemplo “Girón” Su título original era “La batalla de la ciénaga” y esto trajo un aluvión de criticas sobre la obra porque en realidad no era su propósito narrar la batalla sino la situación del cubano en una guerra donde se manifestaba nuestra identidad cultural. A partir de ahí todo el mundo quiso ver la visión que del hecho tenía y se armó Troya, tanto que a 30 años de su estreno la televisión cubana presentó una versión mutilada, en franca violación de la ley vigente de derechos de autor, que convirtió una película de grandes valores humanos y políticos en un bodrio que he prohibido proyectar, si no quitan mi nombre como director y ponen el de que se prestó para hacer tamaño desatino.  Y por supuesto en 16 años nunca se ha proyectado el original, anunciado en tres ocasiones y suspendido con los mas increíbles subterfugios. Capablanca llevaba por título “Mientras miro jugar” pero se entendió que el título de marras “vendía” mas Resultado: cada cual vio a su Capablanca que no coincidía necesariamente con el verdadero. Independientemente de que fue utilizada para propósitos extra artísticos. De igual modo “Bailando chachachá” debió llamarse “Amores diferentes”  pero por imposición de la parte española que entendió que el baile vendía mas,  vino a llamarse así, una película donde no se baila chachachá. “Zafiros, el destello azul”era el título original que estimé demasiado obvio y cambié por “Zafiros, locura azul” sugerido por Eslinda Núñez y que constituía una metáfora del tema del filme. Por suerte en el caso  presente nadie con ínfulas de mercachifle,  intervino en el título.

Se siente que esa es una obra no sólo sobre un creador, sino acerca de una institución emblemática de Cuba, el ICAIC ¿te lo propusiste siempre?

Siempre, fue como la primera clarinada. No creo en los documentales obituarios donde “to  ermundo e güeno” . Toda persona tiene sus luchas, sus contradicciones, sus momentos débiles y por tanto debía apartarme de esa visión por lo que algo me resulto evidente desde el comienzo, y ahí están los proyectos presentados al ICAIC donde siempre están presente esos temas, y es el hecho de que hacer una película sobre Julio García Espinosa es hacer una película sobre el ICAIC, es un reto ineludible, es su obra y debe estar presente. Y surge entonces como una cadena, donde el enorme poder de sugerencia del cine, cualidad que mas me gusta de él, se pone de manifiesto. Hacer una película sobre Julio es hacerla sobre el ICAIC, hacerla sobre el ICAIC es hacerla sobre Alfredo, hacerla sobre Alfredo es hacerla sobre el cine cubano, como expresión cultural, hacerla sobre el cine cubano es hacerla sobre los enfrentamientos con el pensamiento dogmático, hacerla sobre esos enfrentamientos es hacerla sobre la cultura cinematográfica cubana, incursionar en la cultura cinematográfica cubana es incursionar en el Nuevo Cine Latinoamericano, incursionar en el Nuevo Cine es entrar en la cultura política del momento y eso nos lleva a esa formidable triada que fue Julio, Alfredo y Saúl Yelín y sus ejemplos nos llevan al tema de la relación de los funcionarios con los artistas.  Y toda esa cadena se me presentó como un enorme rompecabezas que tenía que armar… y lo armé. Situándome de una manera honesta frente al tema, sin pases de cuentas ni rencillas inútiles por que lo importante no es la “vendetta” sino la lucha contra una corriente del pensamiento, que como  todo producto del intelecto humano, debe serrespetada aunque impugnada: el dogmatismo.

Hay mucho de mi en esta película y te diría que es mi obra mas personal. Trabajo sobre un organismo al que entré a los 17 años y del que solo saldré, como dije la noche del estreno, cuando la biología me venza. Hablo de cosas que me son conocidas y siento que hago justicia a muchas otras. Mi formación profesional estuvo signada por tres maestros: JorisIvens, TeodorChristensen y Julio. Y en el terreno de la construcción artística considero que este  es un paso en la recuperación del documental hundido hoy, en nuestro país, por el facilismo de los documentales de “cabezas parlantes” sin apenas elaboración artística.

Considero al documental como el género mas difícil del cine, difícil en su construcción, en su profundidad intelectual en su elaboración artística y en lograr los mecanismo necesarios para conectar con el público, objetivo imprescindible de su realización. Y mucha de esas cosas las he puesto en esta realización.

 ¿Cuánto hay de Lola Calviño en esa obra?

Comúnmente cuando nos referimos a aportes pensamos en el terreno artístico o de la construcción de su estructura, en su contenido pero no  siempre es así

Existe otro tipo de aporte tan valioso como los anteriores  y es el aliento y sobre todo en saber que hay una persona que sufre tanto como uno las incidencias difíciles que nuestro medio impone a las obra y eso no es medible.Supo meterle el puño cuando había que hacerlo y servirme como poder organizador cuando otros nos abandonaron en medio del camino. Por sus derechos sobre la obra de Julio, los cuales aportó desinteresadamente, debió ser productor asociado en el documental pero la estructura económica del país en esos momentos no  permitía la asociación  de personas naturales con organismos estatales.

Lola fue todo el tiempo lo que se dice una colaboradora imprescindible, una asesora de lujo por sus vivencias de primera mano, que algún día debe escribir porque en el limitado tiempo del documental es imposible mostrarlas todas. Testigo excepcional de hechos y acontecimientos de extraordinaria importancia para la cultura  nacional y del cine en particular, dotó a su testimonio de una fuerza que hace que se sostenga el ultimo tercio de la estructura. Lo llena de humanismo, de ternura, uno siente al ser humano detrás de los ojos que proyectan mas allá de lo que la palabra dice y trasmiten el amor por el compañero. El amor en los momentos mas difíciles de la vida, cuando es mas necesario y humano. Hay cosas que no dice pero uno siente en lo que dice la carga de lo que no dice.

Aunque sé que, calladamente,  estaba pendiente de que la personalidad de Julio no se traicionara, nunca interfirió en la construcción artística de la obra o en la posición que sostuvimos frente a determinado hecho. Su respeto fue absoluto. Considero que su mayor aportación, además de volcarse de lleno en la obra fue  haberme dejado hacer y crear con entera libertad.

¿Y de Eslinda Núñez?

Cuando se ha vivido tan cerca de alguien durante tanto tiempo uno siente como una especie de ondas interrelacionadas en las que no hace falta hablar para saber los pensamientos. Esto me ha pasado siempre con Eslinda y curiosamente cuando mas lo he sentido es en mis películas de mayor comunicación “Zafiros, locura azul” y ahora.

Uno piensa a veces que esa persona permanece ajena a lo que hacemos pero de pronto, algo, una expresión, algo en el aire te dice que está muy pendiente casi sin estar presente. Hay mucho de ella en esta película porque juntos hemos vivido esta aventura del cine, juntos nos hemos deleitado con el éxito y junto hemos sufrido el fracaso y en medio de todo hemos aprendido a amar, defender y criticar esa institución que nos formó. A tener ese sentido de pertenencia que nos ha caracterizado a todos los que hemos estado aquí. Dije en la noche del estreno que en la década del 60 hice dos cosas de las que nunca me he arrepentido” entré a trabajar en el ICAIC y me casé. Eso rebela la enorme importancia que ha tenido en nuestras vida este medio y la enorme importancia que tiene para ambos esta película. Ella fue testigo de mis noches de insomnio aferrado a mi computadora para solucionar problemas que otros debía resolver y no eran capaces. Ella fue testigo de que tuve que aprender el adobe premier para solucionar problemas como tomas en mal estado etc que a pesar del excelente trabajo de edición de Rodolfo Barros y la inestimable ayuda de Wilson González solo podían resolverse con soluciones propias de la dirección. Ella fue testigo y parte de la angustia cuando todo parecía no poderse hacer y de cuando ya hecha la película un error amenazaba con inutilizarla. Ella fue testigo y aliento para que saltara sobre esas cosas y lograra esta película que era también su propia vida.

Y cuando un día mostraba por primera vez el documental a mi entrañable y eterno colaborador,  Raúl Rodríguez a nuestra espaldas ella lo observaba en silencio y de pronto, al final un llanto compungido nos sorprendió. Fue la primera persona que vi llorar por el final y ese día supe que este documental comunicaba algo humano que iba mas allá de sus particularidades.

Nunca olvidaré ni su  sonrisa, ni su ligero   apretón de manos. ni su pequeño beso, mientras el público en el Cine Chaplin aplaudía sin parar. Nadie lo dijo pero con su gesto me devolvía la tranquilidad después de tres años de angustiosos esfuerzos.

Ahora, casi listo para exhibir ¿agregarías algo? ¿quitarías?

No  sé. Hay cosas que tuve que quitar por razones de tiempo pero que estimaba hechos importantes o secuencias bien realizadas pero, realmente no se si me gustaría volverlas a poner. Siento que la película está muy redonda en cuanto a su estructura, propósitos artísticos y la universalidad de su contenido. Aunque no sea una película perfecta.  No he sentido opiniones que revelen que algo falta o se queda coja de algún elemento y eso es definitorio.

Cuando terminamos la primera edición tenía tres horas y fue para mi una especie de desconcierto porque no sabía como empezar a quitar. Había algo que no me gustaba y era la estructura que era demasiado lineal, demasiado convencional. Se aferraba demasiado a la cronología y eso siempre me ha molestado porque pienso como Ramiro Guerra, el historiador que las cronologías no dejan ver claro las cadenas de causas, hechos y consecuencias al divorciarlas en el tiempo y me día la tarea de revolucionar la estructura alejándola de lo monótono de las cronologías. Eso la dinamizó y demostró claramente cual era el camino y cuales eran las cosas que sobraban.

Eso si, debo pedir disculpas a quienes entrevisté y no utilicé siempre por razones de espacio. Esa es una pequeña pena que llevo dentro.

El cine Charles Chaplin se estremeció con la exhibición de esa obra ¿esperas algo similar con el público?

Nunca espero mucho, solo comunicar con el espectador, y en cierto sentido manipularlo en el buen sentido de la palabra,.  Hacer que entre conmigo en el mundo que le propongo.

Cuando Zafiros tuvo el extraordinario éxito que obtuvo fue para mi una gran sorpresa y una gran satisfacción porque revelaba que el propósito de rescatar ese grupo musical  para la cultura cubana se cumplía y, además,  el objetivo de hacer un filme, que gustara al público, porque estábamos en el periodo especial y yo sentía, como artista, que debía hacer algo por mis contemporáneos,  que le relajara las tensiones y las angustias que sufrían por la lucha del día a día, eran objetivos que se cumplían  y me sentí muy satisfecho 

No me importó, entonces,  recibir andanadas de una crítica demasiada apegada a las convenciones del cine de arte, mientras el público acudía con una masividad nunca vista a los cines porque me revelaba que la función del artista no es hacer solamente obras culturalmente válidas sino también sumergirse en su gente, vibrar con ellos y sentir como propia cada una de sus vicisitudes.Esta es también es la función del artista y esto hace que la obra resultante de su actitud,  sea  arte también, aunque se aleje de los cánones.

Ahora, si los propósitos de colocar históricamente la figura de Julio, la obra del ICAIC, de  sus hombres y mujeres, los logros de un cine revolucionario, si dejamos atrás el dogmatismo, como filosofía y como estilo de vida, si se piensan en la difícil y necesaria relación entre los artistas y los funcionarios… si todo ello se cumple, me sentiría satisfecho porque habremos contribuido a rescatar al cine de arte, al cine cubano y al cine revolucionario de la crisis de monotonía, facilismo y falta de una verdadera penetración social en la que se encuentran muchas de sus obras.

Solo espero del público esa comprensión. Y como he hablado de las cosas que dije la noche del estreno, ahora debo hablar de las que no dije, las que se quedaron en el tintero, como este verso, que siguiendo las enseñanzas de Martí, ha regido, rige y regirá mis obras:

Verso me hablan de un Dios                                                                                                           Adonde van los difuntos                                                                                                                 Verso, o nos condenan juntos,                                                                                                            O nos salvamos los dos.

Sólo eso espero.

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