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Seis años atrás en El Caimán Barbudo apareció el texto Audiovisual cubano: Cambiar todo lo que debe ser cambiado que recogía opiniones  del entonces llamado grupo de los doce, representantes de las asambleas de cineastas que se celebraban , nacidas por el interés de creadores del audiovisual de resolver asuntos que redundarían en beneficio del cine nacional.

Fueron debates profundos cada sábado en el salón de Fresa y chocolate. Como Dios y Marx (más Shangó, Buda…) mandan, hubo polémicas encendidas e incluso intromisiones que no fueron bien vistas, por tratarse de provocaciones innecesarias.

Ramón Samada,  entonces no era el presidente del ICAIC (como hoy) fue “la cara” institucional en el diálogo que como tal fue arrojando luz hasta el momento de hoy, cuando en breve  se pondrá en vigor el Decreto Ley 373.

La pre(ocupación) de los autores no empezó entonces. Desde el Séptimo Congreso de la UNEAC  se debatió acerca de un asunto clave: si existía la producción independiente dentro del audiovisual ¿por qué no amparar a los creadores y facilitar su trabajo, especialmente desde el arribo, para quedarse, del cine digital?. Aquellos debates que en la UNEAC llegaron a lograr que en los decretos de seguridad social para otras manifestaciones artísticas tuvieran espacio para el audiovisual. Pero no fructificaron, inexplicable y tristemente, no fue la organización de los artistas, sino en el ICAIC el que abrió sus puertas a las discusiones.

Con la   nueva tecnología, facilidad de filmar y editar, el tema no se circunscribía al cine, sino al audiovisual en general, por lo que la televisión forma parte de todo ese proceso que lleva esencialmente a  potenciar la producción, utilizar toda la técnica existente en Cuba y una importante cantidad de creadores, capaces de hacer un filme de ficción, y también spots, telefilmes, series que se puedan transmitir  en los diversos canales. De hecho, la calidad debe aumentar porque son productos contratados o comprados.

En una  reciente Mesa Redonda, con la eficaz conducción de Randy Alonso,  el presidente del ICAIC, Samada, organismo a cargo de la implementación del Decreto Ley 373, Waldo Ramírez de la Ribera, director general de la Televisión Cubana; Magda González Grau, realizadora y profesora de la FAMCA, y Lourdes de los Santos, realizadora y presidenta de la Asociación de Cine, Radio y TV de la UNEAC, expusieron la historia e importancia del referido decreto.

Para Samada el cambio del cine analógico al digital que lo socializa,   y democratiza  contribuyó al nacimiento  “de manera espontánea y con la capacidad organizativa de los creadores, un movimiento audiovisual y de cine independiente, de donde han surgido productos de calidad: cortos, documentales y largos de ficción, incluso.”  Y el titular del ICAIC puntualizó “Todo eso asentó la idea de abrigar ese movimiento, fomentarlo, legalizarlo, para que pudieran realizar su trabajo… El Decreto Ley 373 reconoce la condición laboral del creador audiovisual y cinematográfico independiente. Lo protege, apoya y, a la misma vez, lo abriga y le da muchas facilidades para poder ejercer su trabajo”.

Samada amplió que  “A partir de la complejidad del cine, desde el punto de vista productivo, se deciden crear los colectivos de Creación Audiovisual y Cinematográfica, un paso que apunta hacia las productoras independientes, con identidad propia, sin personalidad jurídica, en tanto no exista el amparo legal que pueda crear o apoyar otra figura”.

Esos grupos pueden “contratar gran cantidad de personal y ser contratados por todas las figuras que existen en nuestro país, así como participar en todas las etapas de una producción (búsqueda de financiamiento, filmación, posproducción, comercialización o distribución de sus obras). Van a tener también su propio registro para disfrutar de todas las garantías legales.”.

Paralelo a la legislación, el Consejo de Ministros acordó crear el Fondo de Fomento para el Cine Cubano, con ingresos principales del presupuesto del Estado.

“El cine es un arte, y es una industria donde no solo participan artistas. Por eso se aprueban tres figuras para el trabajo por cuenta propia: operador y arrendador de equipamiento para la producción artística (equipos de filmación, iluminación, cabezas calientes, grúas, drones, sonido…), agente selección de elenco y auxiliar de producción artística”, señaló Samada.

Magda, quien batalló duro, primero desde la vicepresidencia de la UNEAC y luego como una de las líderes del grupo de los doce, afirmó que “el 24 de septiembre va a ser un día muy importante para un grupo de creadores que hace casi una década comprendieron que el cine y el audiovisual necesitaban una transformación y empezaron a trabajar en eso”.

Con satisfacción habló del proceso de debate y formación de decreto, en el que  “Participó todo el que quiso participar. Trabajamos en grupos pero después se iba a las asambleas de cineastas, y en ellas se enriquecían las ideas. Porque eran caminos no transitados, caminos que, con experiencias foráneas, teníamos que ubicar en las circunstancias de Cuba. Siempre establecimos que el mecanismo de consulta era imprescindible. Podíamos cocinar una idea, pero si no estaba avalada por la asamblea, no tenía valor”.

Explicó  que en un intercambio  con ministerios como el de Justicia, el de Finanzas y Precios, el de Trabajo y Seguridad Social, con representantes de la Comisión de Implementación de los Lineamientos… “fuimos aprendiendo cómo se hacían estas regulaciones, y a la vez ellos fueron aprendiendo qué queríamos los creadores que fueran el audiovisual y el cine en Cuba”.

Y subrayó que “El nuevo marco abre posibilidades extraordinarias para los creadores, pues antes, si no estaban vinculados a una institución, les era muy difícil realizar una obra y lograr apoyo y reconocimiento, desde la producción a la exhibición. Todo eso se está ordenando.”

Puntualizó que  “Hay quienes tienen ciertos prejuicios, quienes piensan que habrá más control por cuestiones como la de inscribirse en un registro. Sin embargo, todo son ventajas, condición y protección laboral, seguridad social”.

Existirá un solo registro, el del creador audiovisual  aunque uno  se firme en el ICAIC y otro en el ICRT.  Waldo acotó “Hablamos de creación cinematográfica y audiovisual, y se abre el espectro, precisamente por cuánto se ha democratizado en materia de acceso a tecnología y de transformación de los formatos por el propio impacto de la tecnología, y esto tiene mucho peso sobre todos los tipos de formatos televisivos, audiovisuales en general pero con una salida en la pantalla tradicional de la televisión”.

Agregó que “Este es un proceso en el que hemos participado de manera conjunta, desde la concepción hasta los análisis y los recorridos y reuniones con los creadores por provincias. Hay muchos jóvenes graduados de nuestras escuelas, mucho talento y creatividad, y tecnología, y es necesario que eso pueda ponerse también en función de la institución. No solo el creador tiene mayores posibilidades de hacer su producción, sino de aportar con su talento a necesidades que tiene la propia institución”.

Optimista , el director general de la Televisión Cubana,  dijo que el decreto podrá influir favorablemente en  la producción seriada, documentales, promocionales, entre otros formatos  “para una televisión que necesita contenidos, y contribuir a una mejoría en el audiovisual cubano.”.

Lourdes acotó que “Había productoras y realizadores independientes, productores y directores de reconocido prestigio, todos trabajando junto al ICAIC, discutiendo, debatiendo y luego llevando los temas a las asambleas de cineastas y realizadores. Hay gran interés entre los creadores por la entrada en vigor de las medidas, el 24 de septiembre”.

Puntualizó que  “Desde la UNEAC estamos acompañando al ICAIC y el ICRT en el proceso, incluidas las filiales provinciales de la UNEAC, en la divulgación, en las visitas realizadas a los territorios para explicar la nueva política y el nuevo marco jurídico. Ese apoyo se va a seguir dando desde la casa de los creadores, que es la UNEAC”, dijo.

Al finalizar Samada razonó que  “Hay que incluir géneros que hoy no hacemos. Tenemos una tendencia a la problemática social y a la historia, que seguirán estando, pero necesitamos más audiovisual para los niños, para los adolescentes, aventuras, música, el enfoque social del drama humano; hay que incluir a los jóvenes -hay muchos jóvenes cineastas hacia quienes todavía están en construcción las relaciones con las instituciones-, y a las mujeres -el cine ha sido un poco machista desde la realización-. Es importante que se haga un cine de toda la nación, de todas las provincias, pues el cine ha sido también muy habanero.     Hay que lograr, desde los creadores, más contenidos para la televisión. Hoy vemos muchos productos internacionales, pero hace falta más contenido cubano, más cine para las pantallas. Vamos a empezar un programa de recuperación de las salas de cine por orientación de nuestro Gobierno. Habrá dificultades, problemas, no es fácil el audiovisual, pero debemos ir adelante, construir ideas, contribuir a la herencia social, identitaria, cultural, de las ideas que forman una nación”.

“Esta es la felicidad del trabajo, no del triunfalismo; la felicidad de echar a andar, de trabajar, encontrando dificultades, discutiendo, avanzando desde la participación y desde la creación para un país que merece mucho más y que tiene potencial y capacidad para lograrlo” concluyó el presidente del  ICAIC.

 

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