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Las medidas de ahorro en energía, sacaron de la Sala Rubén Martinez Villena de la UNEAC al último debate de Moviendo los Caracoles, convocado por la Asociación de cine, radio y televisión. El calor era mucho y a alguien se le ocurrió usar el patio, debajo de dos grandes y floridos árboles. Fue bueno no sólo porque nos libramos de esta canícula “fuera de tiempo” de mediados de octubre, sino porque todo resultó  más distendido, como si se tratara de una conversación entre un buen grupo.

Un panel diverso y capaz, Eliseo Altunaga, Magda González Grau,  Norge Espinosa, Lil Romero, Alberto Luberta Martínez  y Lázaro Sarmiento Sánchez, fue el encargado de propiciar el intercambio con  un nutrido grupo de asistentes entre los que se encontraban directores, guionistas y periodistas, todos del mundo audiovisual.

Como siempre que se habla de medios de comunicación, la televisión se robó una buena parte del debate:

  • Existen temas que no se pueden tocar en la pequeña pantalla.
  • En la radio los guionistas son tenidos en cuenta con sus propuestas y como parte imprescindible del medio.
  • El problema no es de los guionistas sino de la escasa producción.
  • Resulta ineludible que haya investigaciones útiles para los programas de ficción o no ficción que se realicen.
  • Desde el guion debe estar presente la impronta de lo nacional.
  • Se extrañan las puestas televisivas de época.
  • El guion es para los otros, no para “yo”.
  • Es absurdo que en Cuba los guiones sigan siendo individuales y no en equipos, como sucede la mayoría de las veces, en el resto del mundo.
  • Aunque el guion evoluciona con el tiempo, existen reglas trazadas desde los clásicos que mantienen su vigencia.

Cada uno de los aspectos anteriores resulta una provocación no para un comentario, sino para un ensayo. Son desafíos para nuevos encuentros, o volver sobre ellos en reflexiones que enriquezcan nuestro acercamiento al audiovisual.

Pero quiero detenerme en sendas intervenciones de Lil y de Magda.  La primera es la guionista del polémico y popular Concurso Adolfo Guzmán y de otros espacios de participación  como Sonando y Bailando en Cuba,  y La banda gigante.

Lil explicó cómo estos espacios se diseñan entre la voluntad de los realizadores de defender las esencias de nuestra cultura y a la vez sean una propuesta de entretenimiento, inserta en el modo actual de realizar estos programas en otros lugares y a los que se tiene acceso por el paquete o INTERNET.

En ese camino de buscar el formato justo, cubano y entretenido, con el glamur que exigen ese tipo de espectáculos en la actualidad, la guionista junto a Manolito Ortega y el resto del equipo, trabajan desde que se enfrentaron a la segunda temporada de Sonando en Cuba.

Magda comentó que en un festival donde ella era jurado, una jueza de otro país la increpó por defender Bailando en Cuba, y  la directora cubana buscó muestras en ese espacio, con secciones diferentes, se mostraba el nacimiento de diversos bailes, en lugares intrincados como Baracoa, por ejemplo.

Ese “detalle” apuntado por Magda sirve para poner de ejemplo un buen guion.  Acomodar de manera coherente y atractiva,  un baile nacido y conservado en Matanzas (por ejemplo),  con la pieza en competencia, y otro caso: hay que estar a la viva para que en un homenaje a Juan Almeida, en el Guzmán,  aparezca en   la pantalla el grito de Aquí no se rinde nadie…, en un momento que lo llevaba. Ambos ejemplos de defensa de la nación, sin que se presentaran como relleno.

Lil, Manolito, el resto del equipo han caminado (y caminan) por el filo de una navaja.  Han  conseguido que sus programas acaparen grandes audiencias, pero a la vez han sido blanco de críticas demoledoras ¿justas?. No lo creo, pero cada quien es libre de expresar su opinión.

Abierta al dialogo, Lil,  ha expresado  en algunas oportunidades que el guionista se puede encontrar solo. Si se trabajara en equipo no sería así.

Como se dijo en Moviendo los caracoles, el guion debe ser de hierro,  y se precisan toneladas de acero para que en la ficción y la no ficción televisiva (incluido los espacios noticiosos), exista la suficiente solidez donde se levanten los espacios audiovisuales.

Por lo pronto, a propuesta de Soledad Cruz, moderadora del encuentro, quedó pactado otro en el que se debata sobre los programas de participación, un tema que seguro atrae mucho público.

 

 

 

 

 

 

 

 

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