Al margen de la calidad (o no) de los argumentos e historias que recrean las telenovelas brasileñas, estas tienen, sin lugar a dudas, el mérito indiscutible de abordar —casi siempre de una manera bien llevada— problemáticas que aún persisten en nuestras sociedades, como el racismo, la homofobia y transfobia, la xenofobia, y ahora el enanismo.
Walcyr Carrasco, el creador de El otro lado del paraíso, fue muy acertado en la decisión de otorgar un papel positivo a Juliana Caldas, quien interpreta a Estela, pudiéramos decir que la única persona de buenos sentimientos, conducta, inteligente y estudiosa, de la malvada familia que encabeza su madre, Sofía (Marieta Severo), quien la rechaza por su condición de enana.

Estela (Juliana Caldas) junto a su madre, Sofía (Marieta Severo), en El otro lado del paraíso.
Sobre su personaje, Estela ha dicho: «es una persona que, además de ser romántica e inteligente, tiene un propósito. Ella conoció otro país, otra cultura. Y el hecho de que regrese a casa y ya no quiera quedarse en Suiza tiene una intención que va más allá de su amor por su familia. Estela es divertida, soñadora, y quiere mostrar algo, especialmente a su madre».
Juliana Caldas mide 1,22 metros y es una actriz y modelo que comenzó su carrera a los 16 años. En el teatro ha actuado en espectáculos como La bella y la bestia, Peter Pan y Alicia en el país de las maravillas. En tanto, como modelo, estuvo inscrita en una agencia de fotografía para ensayos de moda y posó para un catálogo de una marca de ropa.
Según su propia visión encontrada en las redes, Juliana está orgullosa de su carrera y, a través de su visibilidad en la pantalla y en otros medios, trata de concientizar acerca de la condición de las personas que tienen necesidades especiales y luchan contra todo tipo de prejuicios.
En conversación con Purepeople (un sitio web de entretenimiento), comentó: «No tengo miedo de llegar a los hombres que encuentro interesantes. (…) cuando el chico es enano, es más fácil. Si el hombre es más alto, se inclina un poco para besarme (…). Hay personas que tienen fetiche con enanos. Pero salgo mucho para divertirme».

Estela (Juliana Caldas) tendrá un romance con Amaro (Pedro Carvalho) y con Juvenal (Anderson Di-Rizzi).
El enanismo es una anomalía por la que un ser humano tiene una estatura considerablemente inferior al común de su especie. Se considera una persona de talla baja al hombre que mide menos de 1,40 metros y a las mujeres con menos de 1,30 metros. Es decir, estándares por debajo de la media.
No obstante, tales cifras han de manejarse con cuidado, pues dependen del grupo poblacional a que pertenece el individuo, y hay que tener en cuenta también la altura de los progenitores.
Según criterios especializados, las bajas tallas pueden tener múltiples causas, ya sea una alteración genética o el resultado de una enfermedad que provoque la falta de crecimiento. Por ello, existen diversos tipos de enanismo.
El otro lado del paraíso recién ha comenzado y ya ha atrapado a los televidentes cubanos. Mucho queda por ver, asombrarnos y sufrir con las maldades que aquí se ponen a toda prueba, pero también con las magníficas actuaciones a las que nos tienen acostumbrados los elencos de Brasil, de los cuales ahora Estela forma parte y cuyo propósito —al margen del arte— es demostrar que seres como ella tienen sueños, esperanzas, y también sufren de amores.
El tratamiento de un tema actual como el regreso de un maestro a la escuela y su lucha entre el dinero (para poder satisfacer los pedidos materiales de su esposa) y su pasión por impartir clases, centra la trama de la obra.
Diferentes puntos de vista asumen guionistas y directores al contar la historia de monumentos, esculturas y lugares emblemáticos de La Habana Vieja. Son conscientes de un reclamo expresado por los artistas e intelectuales en el noveno congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba: “La Revolución Cubana, como nunca antes, colocó el rescate del patrimonio entre las máximas prioridades de la política cultural, lo cual se ha expresado no solo en el plano conceptual, sino mediante prácticas, estas muchas veces sobrepasan la solvencia económica y financiera de una nación hostilizada por el enemigo que arrastra la pesada herencia del subdesarrollo”.




La noche final del Concurso de composición e interpretación Adolfo Guzmán 2019 entregó mucho más de lo que había anunciado. La participación de reconocidos intérpretes de la canción cubana posibilitó la concepción de un espacio donde la música alcanzó una altura que le es propia dentro de la tradición de este certamen.



