¿De qué va esto? como se dice actualmente. Pues de mis opiniones, entrevistas o comentarios de ustedes los lectores sobre la tv. De entrada les comunico que pueden escribirme a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. con sus discrepancias, dudas o sugerencias de temas, al margen de que podrán dejar sus criterios en el propio portal.

Que la sociedad cubana necesite series como Rompiendo el silencio es una deficiencia que como país tenemos que eliminar. No bastaron ni la revolución de las mujeres dentro de la Revolución de los años sesenta del siglo veinte, ni el Código de familia y otras acciones emprendidas por la Federación de Mujeres Cubanas, lideradas por Vilma Espín.

Tampoco es suficiente el trabajo sistemático y útil de instituciones como el CENECEX o el Proyecto Palomas, porque la violencia contra las mujeres y  las niñas sigue siendo una realidad que a veces se queda en el entorno del hogar porque  las violentadas  muchas veces no acuden a la policía a realizar las denuncias pertinentes.

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No me dejo invadir por la nostalgia, pero cada vez que estoy ante un programa televisivo cubano con conductores en vivo me pregunto ¿que harían Germán Pinelli y Consuelo Vidal en ese espacio?.

¿Pasaron escuela de conductores? ¿Existen esos centros? ¿Cómo  se consigue que el conductor no sea la estrella del espectáculo pero forme parte de él de manera visceral?

En el caso de Pinelli y Consuelo habría que apuntar dos detalles: el primero no era para nada “bonito”, pero tenía un don de gente especial unido a una considerable cultura. De ella ¿qué decir?. Fue, es, una flaca con swing y una picardía que la hacía salir airosa de cualquier situación.

¿Estarían bien en la televisión moderna?. No lo sé.  Quizás no, pero ¿dónde están los actuales?. Hay veces que pienso que no es que no tengamos, sino que no queremos dimensionar ninguna figura televisiva y convertirlos en líderes de opinión.

Lucas cumple veinte años en el 2017. No se cómo lo van  a  celebrar, pero viendo la promoción del próximo espectáculo en el teatro  Carlos Marx, yo misma me pregunté ¿Crucificamos  o clonamos a Orlando Cruzata?.

¿Por qué llevarlo a la cruz? Por la cantidad de letras de malas a regulares que hechas ritmos, han sido facturadas en videos clip, algunos buenos.

Recordé esta entrevista que le hice un tiempo atrás y me permito  reproducir algunas partes:

Al poco tiempo de surgir Lucas el videoclip comienza a autofinanciarse. Quienes tuvieron más posibilidades de hacerlo en una etapa fueron los salseros, la música popular. Creo que ahora son los reguetoneros. ¿Acaso eso no lleva que tu programa privilegie un tipo de música por encima de otra?

El Canal Habana cumple este 28 de Enero once años.  Desde hace un tiempo su director es el joven  Rafael Pérez Insua,  Licenciado en Educación Instructor de arte, que con solo trece años de experiencia laboral, domina los idiomas francés e inglés, se graduó de  Dirección de programas de tv en Centro de Estudios de la Radio y la Tv y en la licenciatura  en arte teatral especialidad actuación del Instituto Superior de Arte, ISA. 

Si se le añade  que desde un  buen tiempo ha recibido premios en los festivales  provinciales de la antigua provincia Habana, en Mayabeque, en la XII Edición del Encuentro Género y Comunicación en Pinar del Río;  el Gran Premio de Programas Infantiles Dame la mano y además que es autor o participante de al menos cuatro investigaciones, se entiende que este joven de 34 años no ha perdido el tiempo.   

Claro, nada de eso valdría para esta entrevista, si por numerosos integrantes del Canal Habana, no me hubiera enterado que ha logrado aglutinar e impregnar al colectivo de la suerte de magia con la que nació.

Aquí las respuestas de un ejecutivo que se toma su  función en serio:      

Prácticamente desde adolescente te inclinaste por las artes ¿por qué?

Eso es un misterio que me enamora; me apasiona la gente, la luz, las emociones, por ahí anda el secreto. El conflicto humano y su superación, la contemplación del suceso y yo envuelto en ese ir y venir de una especie que es la mía y a la vez punto de partida en el juego a ser reflejo de ti mismo, de comprender el arte de emocionar siempre.