¿De qué va esto? como se dice actualmente. Pues de mis opiniones, entrevistas o comentarios de ustedes los lectores sobre la tv. De entrada les comunico que pueden escribirme a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. con sus discrepancias, dudas o sugerencias de temas, al margen de que podrán dejar sus criterios en el propio portal.

 

El inicio de la trasmisión de la televisión digital  en Cuba no es un capricho de ejecutivos del ICRT o de funcionarios gubernamentales, es una necesidad imperiosa para no quedarnos sin esa señal que llega a las pantallas de nuestras casas.

Luxemburgo fue el primer país en realizar la transición  televisiva de analógica a digital en el 2006. Después de ese pequeño principado todos los Países Bajos, los Estados Unidos y otro importante número de naciones europeas  ya sólo consumen la televisión digital.  En EEUU se pasó de un sistema a otro del viernes 12 al sábado 13 de junio de 2009, y  cerca de tres millones de hogares no estaban preparados para el tránsito, a pesar de que el presidente Barak Obama había liberado una cantidad de dinero destinada a bonos de conversores digitales, lo que en Cuba llamamos cajitas.

 

En los sitios web (igual que en las calles) el programa  Bailando en Cuba genera múltiples comentarios, unos aplaudiendo el espacio sin realizarse crítica alguna y otros negando cualquier valor que pueda tener.

De la puesta en escena, movimiento de las cámaras, luces, el uso de música cubana, conducción y las historias de vida dirigidas a resaltar valores existentes en la Cuba de hoy, he comentado en varias oportunidades.

Hoy tengo el placer de presentar opiniones especiales, emitidas por dos relevantes estudiosos, a los que agradezco haber  respondido estas preguntas para hacerlas llegar a ustedes, los lectores.

 

En un comentario-entrevista que publiqué en septiembre del 2016, que titulé Lucha contra bandidos: una buena historia para La otra guerra, apuntaba mi esperanza de ver en el televisor buenos pasajes de mi (nuestra) historia, esa que algunos “amigos del norte” desean que olvidemos.

Las series En silencio ha tenido que ser; Julito, el pescador y El regreso de David, en no pocas personas despiertan nostalgias y han sido retransmitidas en varias oportunidades, con aceptación  de los públicos.

 En  el   caso de la primera fue filmada durante los meses de octubre y diciembre de 1978, y entre enero y marzo de 1979, y se estreno el 26 de marzo, sin terminarse  los doce capítulos que la conforman.

Fue un suceso televisivo. Sentó a este país los sábados por la noche a  ver que sucedía con David.  Su director, Jesus Cabrera,  fundador de la televisión, con experiencia en programas policiacos, en una entrevista que me concedió cuenta:

“Un día van a mi casa dos compañeros del MININT para decirme que hacía falta que dirigiera un programa como homenaje al XX aniversario de la constitución del ministerio. Les dije que sí.

Me hablaron de «Sector 40» y les dije que no, que íbamos a hacer algo nuevo, si hay muchos casos y otras cosas que hacer en el ministerio. Entonces entró a trabajar con nosotros Abelardo Vidal y después Nilda Rodríguez. Nos reunimos y salió la idea de hacer un serial de 12 capítulos. Después expresé que haríamos 12 programas, uno por cada mes del año. Buscarle el nombre fue el gran problema. Un día estábamos conversando y pasó un compañero que le decíamos Pancho y nos pidió que no buscáramos más y pensáramos en Martí. Nos miramos todos y coincidimos en la carta a Manuel Mercado. De ahí salió «En silencio ha tenido que ser».