¿De qué va esto? como se dice actualmente. Pues de mis opiniones, entrevistas o comentarios de ustedes los lectores sobre la tv. De entrada les comunico que pueden escribirme a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. con sus discrepancias, dudas o sugerencias de temas, al margen de que podrán dejar sus criterios en el propio portal.

 En 1997 la calle 17 entre G y H se llenó de personas que no cabían en la sala Rubén Martinez Villena de la UNEAC, ni en el patio de de la organización. La Asociación de Cine y Radio y Televisión, liderada entonces de manera brillante por Lizzete Vila, convocó un debate que devino homenaje a la radionovela Cuando la vida vuelve, de Joaquín Cuartas.

Vinieron radioyentes desde La Lisa y hasta de Varadero (en pleno Período Especial) porque querían ver a los actores y actrices que los habían hecho sentir, llorar y reír con un melodrama típico que paralizó este país durante su transmisión a las 11 y tanto de cada mañana, por Radio Progreso.

Entonces entrevisté a su escritor. Me dijo que su pieza era un homenaje a Felix B. Caignet, incluso me contó de pasajes específicos donde el célebre padre de El derecho de nacer incursionaba en la trama. Joaquín no esconde que disfruta el melodrama y que ha escrito piezas explotando ese género. Crítica y público lo han aplaudido por su  don  de transmitir sensualidad y pasión.

 Los capítulos de En tiempos de amar  recuerdan el silencio de Don Rafael del Junco, aquel hombre que  Caignet sometió a un mutismo por razones contractuales. Pero lo que devino pieza de atracción para los radio oyentes primero, los televidentes después, no funciona en ese coma interminable del compañero de Laura.

Si se le quiso realizar un guiño al reconocido autor radial no funcionó a favor de la trama, ha sido todo lo contrario. Manolito entubado es un mal elemento decorativo.

Este jueves 21 la serie Zoológico tuvo su happy end, totalmente justificado en una serie escrita y realizada para adolescentes, en la que, necesariamente por fines éticos, el bien tiene que triunfar sobre el mal.

Aparte de  La otra guerra,  es la mejor puesta de ficción realizada por la televisión cubana en los últimos tiempos. Postergar su exhibición cuando se anunció, debido al desastre de La hiel del paraíso que levantó las voces de los amantes de los animales, trajo por consecuencias declaraciones de que había sido censurada. No se le quitó ni un plano.

Transmitirla por Multivisión a las 8 y 30 fue una opción aceptable, pero no pocos televidentes se sentían mal por no verla en el Canal de todos, Cubavisión.

Si deseara ganar un poco más de dinero, realizaría cuatro notas independientes, pero prefiero agrupar sendas opiniones acerca de las producciones de estreno, de la empresa RTV Comercial de la televisión cubana. Para mí tienen de cuatro disparos, dos dianas:

LA COLMENA TV

Con mi colega Arleen Rodríguez quiero seguir siendo la reina del panal. Carlos Alberto Cremata, Tin, ese actor y director de la compañía infantil más famosa de Cuba, además del talento que le brota por los poros, su sentido de pertenencia y sus dotes para interactuar con los niños, es un creador que escucha a los demás.

Su programa televisivo que asumió con el miedo lógico de alguien acostumbrado al teatro, pero no a los set, ha ido creciendo con cada presentación, incluso en sus conductores “grandes” que se han adaptado a hablarle y enamorar las cámaras.

Claro Tin tiene a Danilo Sirio al frente de toda la puesta televisiva, y ese es un hombre-televisión, reconocido por su meritoria labor en la transmisión de la pelota, que prácticamente revolucionó. Danilo sabe ponchar las cámaras y juega con las ocho que tiene para filmar su colmena.

A su vez, Karel Renzoli filma los exteriores, y lo sabe hacer. Angel Alderete es el director de fotografía, Jaime Fort, fundador de La Colmenita y guionista del estelar programa Vivir del cuento, escribe. Esa es la primera carta de triunfo de la Colmena: un buen guión.

El jurado de lujo (Osvaldo Doimeadiós, actor y director, Carmen Rosa López, directora del Coro Diminuto,   Emiliano Sardiñas, repentista, más Iraida Malverti opinando sobre danza) es cómplice al realizar preguntas  provocadoras a los pequeños  concursantes.

El penúltimo programa (espero que de esta temporada) contó con la presencia de Silvio Rodríguez en el papel de actor. ¡Qué bien!. Los protagonistas siguieron siendo los niños, el trovador por excelencia, fue un invitado que se sometió mansamente a las preguntas de ese retaco de periodista que me hace reír.

Voto con los veinte dedos, pies, manos,  porque haya otra temporada de este programa y ¡con el mismo equipo!.

Rafael Perez, director del Canal  Habana me contó  que con un solo estudio, su equipo realiza ! 52 programas en el mes! , y por esa razón para sacar el espacio humorístico Etcétera, lo grabaron durante una semana por la madrugada.

Esta proposición se ha transmitido los jueves a las 9 y 30 de la noche, con retransmisión  los sábados a las seis de la tarde por el  propio canal capitalino.

No estoy hablando de un espacio que sienta nuevas pautas en el quehacer humorístico televisivo, ni que sobresalga por actuaciones que dejen a una sin aliento, opino de un programa digno hecho con mínimas condiciones, pero con deseos de entregar algo distinto a telechistes.

Con el guión e idea original  de   Eider Luis  Pérez, la dirección de Roberto Días Barrueta,  Etcétera tiene, la producción general de Rosa A. Lopez, otra maga de esa institución capaz de hacer “un programa que transmite 27 minutos con un presupuesto para doce” como dice uno de sus presentadores.