¿De qué va esto? como se dice actualmente. Pues de mis opiniones, entrevistas o comentarios de ustedes los lectores sobre la tv. De entrada les comunico que pueden escribirme a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. con sus discrepancias, dudas o sugerencias de temas, al margen de que podrán dejar sus criterios en el propio portal.

No soy de las personas que piensan en el pasado con una total nostalgia y creen que fue mejor  comparándolo  con el presente, pero tengo la  convicción que para entendernos hoy y el tiempo por venir, se necesita conocer lo que nos antecedió.

Por eso no tengo manos suficientes para aplaudir el programa Contra el olvido que se trasmite por Cubavisión los lunes y se retransmite  los sábados por Cubasión Internacional. Es un espacio sobrio y que pudiera ser mucho mejor, si siempre en la televisión se hubiera tenido claro el criterio de de que lo trasmitido hoy es la historia de mañana.

Muchas propuestas que marcaron hitos en su momento no existen porque no había casetes  suficientes.  Es triste saber que en Miami se halla un lugar donde se venden en  digital novelas, programas musicales y de todo tipo porque se sacaron de Cuba, donde no forman parte su patrimonio audiovisual.

Los televidentes cubanos (y los que sintonizan nuestra tv en otros lugares), tienen la suerte de contar con un sicólogo  que puede exorcizar algunos de nuestros pecados acudiendo  solamente a que nos echemos una mirada por dentro.

Escribo, por supuesto del Doctor en Ciencias Psicológicas y Profesor e Investigador Titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana doctor en  Ciencias Psicológicas, el también músico Manuel Calviño.

Sobre su programa que es  (y) Vale la pena escribí por primera vez para la emisora Radio Reloj, acabado de salir al aire el 28 de febrero de 1991. Entonces ni Calviño ni yo imaginábamos que 23 años después estaría en el aire y con buena efectividad.

No soy la más fiel televidente del Canal Habana pero en mi convalecencia  post operatoria  a corazón abierto, seis años atrás, lo escogí para verlo durante un mes seguido, desde que arrancaba hasta que el final. Era la señal televisiva que menos me podía incomodar. Entonces publiqué un largo reportaje en la revista El Caimán Barbudo. 

Ahora sigo con alguna frecuencia la revista Hola Habana,  La jugada perfecta, Libre acceso, Breves estaciones, Música del mundo, Triángulo de la confianza, Secuencia, Banda sonora y  X Distante, por señalar algunos de los que más me conecto.

Este es el canal televisivo cubano que primero tuvo una identidad propia: sólo de ver una imagen se sabía que le pertenecía. Y lo ha mantenido, aunque tuvo un  tiempo en que le faltó algo de su singular sazón.

Las líneas que siguen no están avaladas por investigaciones, sino por horas seguidas de ver nuestra  televisión, incluidos los canales educativos. Y puedo asegurar que unos cuantos programas de esos canales por factura y contenido merecen la más efectiva promoción.

En mi opinión, las propuestas de producción nacional más logradas tanto por su empaque como por los que trasmitieron fueron: