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Rosalía Gómez Hasty removió el foro. Cantó el son desde sus entrañas de mujer santiaguera, cautivó al público, al jurado y a una buena parte de los televidentes. Un ciego que tiene más vista que una buena cantidad de personas con máxima visión,  Joaquín Borges Triana, experto en música, me llamó enseguida “Si Sonando en Cuba sólo hubiera servido para dar a conocer esa muchacha tan buena cantante,  con excelente voz y culta, el programa valdría la pena”. Pienso igual que Joaco.  Me habló muy bien de Roseth Olivera Sánchez pero me comentó que no sabía por qué había obtenido más puntuación que su contrincante.

Creo que a esta altura de la  competencia hay algunas voces y figuras con condiciones para integrar  orquestas de música popular. No se puede olvidar que no pocos de los competidores fueron traicionados por los nervios. Tal hecho se veía venir desde el dos de agosto cuando en una suerte de making off al revés, se explicó  cómo sería Sonando en Cuba.

Al otro día de esa jornada iniciática  recibí la primera llamada defenestrando el programa, curiosamente las opiniones más radicales –en contra- provienen de personas vinculadas al audiovisual. La crítica más inmediata y drástica fue: “es la voz”. Enseguida pregunté ¿y por qué no Todo el mundo canta con  un diseño contemporáneo?. Es cierto que la forma en la que se contacta a los finalistas es el “modus operandi”  de la voz venezolana, española, de cualquier lugar que se filme ¿y qué?. En las supuestas  viejas clases de dialéctica se hablaba mucho de un  par categorial: contenido y forma.  Se insistía (e insiste, menos para los que el marxismo es obsoleto) en que el contenido determina la forma en última instancia. ¿Cuál es el contenido de Sonando en Cuba?. La música cubana, y la forma el son, la guaracha en un diseño visual contemporáneo. Se usa el formato de La voz para recolocar la música bailable.  ¿Por qué no hay  pop, canciones, trova…?. Esos serían otros Sonando en Cuba y que se deben hacer,  por supuesto.

Otra andanada de opiniones adversas  es lo caro que costó el programa. Es verdad, es caro, un proyecto de esas dimensiones  (más de 900 aspirantes de todo el país que pasaron por dos jurados de admisión) a lo que se añaden otros gastos imprescindibles, encarecen el programa. ¿Se han  fijado en otros espacios producidos por RTV Comercial que con luces y pizarras muy modernas ¡¡¡¡carísimas!!!! hacen una propuesta estética de los años de cuando las tv era en blanco y negro?. Eso si es dinero perdido.

Creo que como lo confesó Rudy Mora en estas páginas, algunas cosas no le salieron bien. Con dolor, por ella, pienso que se equivocó  al escoger la periodista. Quizás deseó que fuera joven y no muy mediática, pero  no muestra la agresividad que se necesita para preguntar, ni la diversidad léxica que debe poseer para que cada una de las l6 entrevistas tuviera su sello distintivo.

Quizás  Rudy debió buscar una actriz que actuara a la periodista, como hizo con Carlos Luis que actúa su conductor. Rakel Mayedo  le dio algunos válidos consejos y le dijo  que tenía una primera cualidad belleza, unida a  carisma. Sin embargo, a la larga, a pesar del estudio de imagen  que se hizo, no creo que el pelado y peinado sea el mejor. Quizás con otro look se vería mejor porque el joven tiene buena materia prima. ¿No lo recuerdan como instructor policial en la serie  UNO?

Hablando de imagen: ¿Vieron cómo nacía otra mujer u otro hombre con un pelado según  rostro,  el tinte  a partir del color de la piel, las cejas justas, los labios delineados… tal y como se trabaja en los buenos espectáculos musicales?. ¿Se fijaron en que algunos de los concursantes proceden de familias muy humildes, porque fueron “asaltados” en sus casas y eso es imagen también, imagen Cuba?.

¿Qué decir de la ropa?. Los estilistas trabajaron duro. No se vieron glúteos rimbombantes ni senos salidos de blusas y vestidos, ni hombres con bultos entre las piernas, se vieron jóvenes bonitas, y varones atractivos,  con  sensualidad, pero que no iban a exhibir un  cuerpo sino una voz. Y el público asistente al foro podía estar alegre pero sin  estridencias, ni en el vestir ni en el actuar. Hubo lágrimas, muy bien  usadas como parte del show televisivo, risas, caras de tristeza como en todo espectáculo competitivo.

Ahhh ¡¡¡las luces!!!. ¡Qué bien gastado el dinero en la iluminación del foro!. Luces y pizarras digitales le confieren un empaque moderno y bonito a la competencia, con  sentido dramatúrgico, lo que se hace actualmente en cualquier espectáculo de esta naturaleza. La votación digital es muy buena, incluso cuando se empleó en la forma en  la que los padrinos  escogieron a sus ahijados. No obstante pienso, que si existiera la posibilidad de que los tres jueces  votaran al mismo tiempo, uno no podría influir en el otro,  aunque no creo que haya sido lo común.

 Y acerca de las opiniones en contra de los afiches y pulóveres con Sonando en Cuba. A ver, en mi pueblo cuando hay una situación como esta se pregunta  ¿estás con Dios o con el diablo?. Si en los estadios beisboleros no hay  afiches, gorras, pulóveres con los peloteros, se critica y ahora si existe lo que estábamos pidiendo afiches, pulóveres, gorras ¿está mal?. Eso cuesta, es  verdad, pero la publicidad es cara.

Para salir del arroz  más sus ingredientes, y entrar al pollo, apunto que hay una buena diferencia en  la edición  desde el primer programa hasta el quinto. Este último fue más dinámico porque Rudy editó besos y saludos que sobraban, preguntas que no aportaban nada y dejó algunas imágenes frescas para el minuto  que deben  esperar los concursantes y al principio se hacía muy largo. Sigue sin convencerme el momento con los menores soneros, no funciona porque queda fuera de la competencia. Hay muy buenas voces que podrían servir para otra propuesta.

En este último programa de la primera parte, hubo muy buenos momentos, aparte de la competencia, el parto de Claudia Esther Valdés Chávez, la negativa en  una escuela para que filmaran a un  finalista y la llamada de un trabajador internacionalista a su hija que competía. Palpitó la emoción no actuada en más de una oportunidad.

Y vamos para el pollo, sobre la base de una idea de Paulo FG, la empresa RTV comercial decidió producir ese espacio musical que tiene como primer objetivo rescatar la música bailable cubana. Desde el principio se supo que serían  dieciséis finalistas, por lo que se convocaría a  ocho músicos de ese género para que fueran padrinos. José  Luis Cortés, Puppy Pedroso,  Giraldo Piloto, Lázaro Valdés, Manolito Simonet, Adalberto Álvarez, Cándido Fabré y Samuel Formell, todos reconocidos,  le dieron algunas de sus mañas a sus ahijados.

El jurado que seleccionó en dos cortes a los finalistas estuvo integrado por  Paulo FG, Leo Vera, Joel Domínguez, Moisés Valle, Yumurí, Jenny Valdés y Prida Garcia Caturla. A  Laritza Bacallao,   Emilio Frías, el Niño y Yumury, que repite, les toca ir eliminando en la competencia hasta que lleguen al ganador. Es evidente que se trata en todos los casos de buenos exponentes de la música cubana. No se por qué los ahijados deben cantar los números de sus padrinos ¿y buenos compositores que no participan en el proyecto?. ¿se podían haber escogido ocho piezas de ese grupo e igual cantidad de otros?. Pienso en autores como David Calzado y Pachi Naranjo, por ejemplo.

Otro detalle: ¿no notaron el cambio en  los aspirantes desde la primera aparición  a las otras cuando ya Leo Vera y Paulito se habían  convertido en sus maestros,  además de topar con sus respectivos padrinos?. Aprendieron a colocar mejor la voz, a conseguir proyección escénica adecuada, ya eso es parte del premio junto a los afiches, las posibilidades de trabajo, la grabación de un  disco, de dos videos clip y una gira.

Ahora bien, no es bueno perder la memoria. En los años noventa la música popular bailable fue atacada desde distintos flancos: por sus letras, por los relojes y los carros de los músicos y de alguna manera se creó un espacio vacío que fue ocupado por  expresiones musicales mezcladas, por no decir foráneas.

Sonando en Cuba intenta poner en su lugar lo que nunca debió perder esa posición. Los grandes compositores cubanos aplauden  la idea de la competencia y el programa. Si su máximo responsable, el siempre polémico Rudy Mora, piensa que hubo algunas  cosas que pudieron quedar mejor,  yo, recurriendo al argot pelotero digo que  para salir a ganar  hay que sacar al mejor lanzador. Ese es Rudy, (no olviden que no solo es realizador  de dramatizados, sino uno de los mejores hacedores de videos clip en Cuba) escoltado por otros dos directores que saben cómo hacer imágenes con la música: Orlando Cruzata y Manolito Ortega.

Y ya termino: para los romanos  el dedo hacia abajo en  el convite a sangre de los gladiadores, significaba que se le debía perdonar la vida al combatiente. Con el cristianismo el símbolo varió: el dedo hacia arriba representaba continuidad de la existencia. Así ha llegado hasta nuestros días.  Cuando algo no gusta la uña indica el suelo… y si vale la pena se empina al cielo, así está la mía y la de no pocos conocidos: un  joven  rockero de17 años, una ama de casa consumidora de una cantidad increíble de productos audiovisuales, una directora de televisión, un cirujano cardiovascular, un informático, en fin… personas de distintas edades, gustos, profesiones.  Se que de aquí al final más personas engrosarán al rueda,  para indicar con su pulgar hacia arriba,  que Sonando en  Cuba se ha ganado muy bien la vida.

 

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