Cuarenta y un año atrás al amanecer de un dos de diciembre, yo estaba empapada: con 81 jóvenes más de la provincia de Oriente, desembarqué en Las coloradas.

Desde hace horas busco una foto en la que están Juan Almeida y Guillermo García, subidos en un árbol, conversando con nosotros. Los escuchaba pero mi cuerpo temblaba, no por el frío (¡que había!) sino por el susto que pasé al tirarme del yate (un símbolo del Granma) a un mar que siempre había leído era cenagoso. Pero estaba, supongo que está, construido un paso de madera, sólido, que reproducía el camino seguido por los expedicionarios.

Aquel día navegué con el Granma en las voces de dos hombres cercanos a aquel cabalgar por el mar Caribe, hicieron anécdotas, rieron y recordaron alguna que otra maldad de la travesía y de los primeros días en la Sierra Maestra, de Fidel y su desesperación por llegar, del Che y su aparato para el asma, entonces escribí unas notas que no se si existirán en algún lugar.

Pero hoy, sesenta años después de aquel viaje, Fidel estará en Holguín. Mentiría si dijera que recuerdo cuando llegó a mi tierra de nacimiento, pero lo que si no puedo olvidar es cuando el primero de enero mi padre me llevó a la zanca de un penco, hacia Sao Arriba, por el rio creo Júraco, para ver a los barbudos con collares de Santa Juana, pelo largo y olor a monte.

Ya yo había visto a los rebeldes. En el Tanque, entonces fin de mi ciudad, mi padre cuidaba esa finca y hasta allí, en total oscuridad, no había luz eléctrica, de noche llegaban tres o cuatro a veces, se sentaban a conversar. Increíblemente eso sucedía a menos de un kilómetro donde había una guardia permanente del ejército de Batista.

Me le escapaba a Mima para ver a aquellos hombres que no conocía. Allí un combatiente caído, si no me equivoco el 30 de diciembre de 1958, se reunía con los hombres de Fidel. En un viejo radio mi familia escuchaba a Radio Rebelde.

Fidel nacido como sus hermanos en Birán, tierra de Oriente y hoy de la provincia de Holguín, llegó a aquella ciudad y fue bañado por un mar de coterráneos que lo siguieron por el recorrido que trazaron para la historia.

Hoy mi héroe está mi tierra que para mi orgullo lo vio nacer, en su patria chiquita, porque su patria grande es la tierra de los que no tienen voz en el planeta.

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