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En febrero de este año  publiqué una entrevista com Ernesto Fiallo sobre su telenovela En tiempos de amar y dije que quizás en marzo estaría al aire. No fue de esa forma, ni lo será hasta el mes de julio que con la programación de verano por fin veremos cómo está la nueva propuesta del director de la gustada obra La otra esquina.

El atraso en su salida tuvo una primera causa: faltaban detalles en la presentación (un lujo: corre a cargo de Fernando Pérez) y la segunda razón  es por una decisión ejecutiva de la televisión.

Actualmente la telenovela brasileña Rastros de mentiras, que se transmite de lunes a viernes, es decir con frecuencia  cinco, tiene un alto índice de teleaudiencia. ¿Qué sucedería en los públicos que gustan  de este tipo de producto si le llevan la brasileña a frecuencia, dos es decir martes y jueves, en el momento climático que tiene  ahora?. Ya se sabe: disgustos, llamadas al ICRT…

Por lo que al acabarse este culebrón brasileño, el próximo saldrá esos dos días y el sábado será ocupado por el programa de participación Somos familia, que tendrá la dirección de Gustavo Fernandez Larrea y el propio Fiallo,  en la conducción estará Marino Luzardo, es una producción de RTV Comercial y tiene puntos en contacto con La neurona intranquila, aunque con más humor y música.

Ese programa ocupará el lugar de la excelente entrega  LCB: La otra guerra, que en parte del público, aunque reconoce su calidad, no es apropiada para el sábado por la noche.

Las razones de la dirección televisiva son comprensibles, pero no es la solución: lograr que salgan una telenovela detrás de la otra, sería lo ideal, para ello es necesario que mientras una está en el aire otra esté a punto de finalizar la filmación y una tercera lista para ese proceso, de lo contrario se seguirán buscando remedios lógicos y emergentes pero que no resuelven el problema.

Aunque  institucionalmente no se ha estado ajeno a intentar ese nivel de realización existen problemas de gran peso atravesados por problemas financieros, porque sin el presupuesto necesario no se pueden tener materiales para escenografía y vestuario, transporte, combustibles y climatización de los estudios, por sólo nombrar algunas realidades que escapan a la voluntad institucional.


A esta carencia de dineros  se une, en oportunidades, la escritura basada esencialmente en el modelo de un escritor solo y no como se aplica internacionalmente con un equipo; tampoco se tiene claro que los guionistas deben avanzar en contenidos que sean del interés institucional.

 Si a esto se añade que aun no se ha resuelto que el ICRT o el ICAIC puedan comprar el producto audiovisual  (en este caso podría ser una telenovela o serie) a un grupo de creadores que realicen una propuesta con los valores éticos y estéticos necesarios, se entiende el por que de unos baches que nunca deberían suceder.  Es que, a veces todos lo olvidamos, la televisión es cara, lo mismo en La Habana, La paz o Madrid.

Por el momento les recuerdo lo que me dijo Fiallo sobre la próxima  entrega de este tipo:

¿Quién escribió el guión de En tiempos de amar?

 La telenovela fue escrita por cuatro guionistas: Eurídice Charadán, Serguei Svoboda, José Víctor Herrera y Alberto Luberta Martínez.

¿Dónde y cuándo se sitúa la trama?

La trama transcurre en La Habana. Es una telenovela contemporánea, que intenta ser un reflejo de estos tiempos visto desde la familia y sus conflictos

Háblame de tu equipo de dirección…

Como codirectores están Roberto Díaz Barrueta y Julio Cesar Ramírez, quien me ayudo con la dirección de actores. La dirección de Fotografía la asumió el joven Yoan Palomino y otros valiosos especialistas, muchos de ellos graduados de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual, FAMCA y del Instituto Superior de Diseño Industrial, ISDI

¿Y el elenco? ¿Cómo lo escogiste?

Es numeroso, fue muy difícil de escoger, pues la etapa de preproducción de la obra coincidió con la realización en Cuba de varias coproducciones extranjeras para el cine, que ocuparon muchos de los actores en los que había pensado. Por suerte, pude trabajar con la mayoría de ellos y con otros que llenaron todas mis expectativas en los personajes que interpretaron.

Tu obra La otra esquina consiguió gustar a la crítica y al público ¿Esperas lo mismo de esta? 

Nunca me ha gustado crear expectativas sobre una obra, no me gustan las premier, ni hablar de la calidad que pueda o no tener la obra. Me gusta verla crecer cuando sale al aire, son el público y la crítica quienes la acompañan o no. Claro, a todo padre le gusta que le digan cosas buenas de su hijo, que es el resultado de años de trabajo de muchas personas.

Dime que papel interpreta la música…

Otra vez repetimos Raúl Paz y yo en este proyecto. Hay canciones realmente hermosas y una música muy bien pensada en función de la obra. Espero que sea disfrutada.

¿Cómo conseguiste que Fernando Pérez te hiciera la presentación?

A Fernando y a mí nos une una amistad casi familiar, desde muy joven el formo parte de mi vida y la de muchos otros jóvenes, fue el quien me trajo mi primera cámara con lentes, equipo de sonido y de ahí, salieron mis primeros experimentos, sus hijas eran las actrices, Manuel Iglesias el editor y muchos otros atrevidos que nos fuimos enamorando de las imágenes en movimiento. Así que le propuse hacer la presentación, porque además es un hombre que acepta retos, el primero conmigo fue ponerlo como actor en un cuento que realice hace años para la televisión La vida según Nicolás.

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