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Este jueves 21 la serie Zoológico tuvo su happy end, totalmente justificado en una serie escrita y realizada para adolescentes, en la que, necesariamente por fines éticos, el bien tiene que triunfar sobre el mal.

Aparte de  La otra guerra,  es la mejor puesta de ficción realizada por la televisión cubana en los últimos tiempos. Postergar su exhibición cuando se anunció, debido al desastre de La hiel del paraíso que levantó las voces de los amantes de los animales, trajo por consecuencias declaraciones de que había sido censurada. No se le quitó ni un plano.

Transmitirla por Multivisión a las 8 y 30 fue una opción aceptable, pero no pocos televidentes se sentían mal por no verla en el Canal de todos, Cubavisión.

Lo cierto es que en lo personal la vi completa antes de que la trasmitieran, como una buena cantidad de personas que accede al paquete (en el que obtuvo un  alto nivel de solicitudes) y confieso que cuando quiero “despejar” veo algunos capítulos de una proposición que demuestra que cuando se trabaja bien, la critica a problemas sociales,  el amor y hasta pinceladas cómicas se pueden dar la mano de una forma coherente.

El triunfo de ZOOlógico arranca desde la excelente presentación de Alfredo Ureta y Carlos Paiffer. Hacía años que no había una introducción tan lograda, en la que música e imagen se abrazan para ofrecer una entrada de alto vuelo estético.
El otro triunfo fue el guion  de guión Amilcar Salatti  y  Yoel Infante, que supieron diseñar personajes contradictorios, matizados,  creíbles y variopintos. La edición a  cargo de  Allan Carral, fue otro ingrediente que demostró como un  buen uso de tijeras y  pegatina (es un decir) decide en el acabado del producto audiovisual.

Beatriz Roussó y Dely Fernández  fueron las asesoras y defendieron  esa obra a golpe de  insistencia y de tocar puertas disímiles, mientras de la producción se encargó Loly Atencio que pudo cumplir con su cometido.

La  pegajosa música fue  de Kelvis Ochoa y la serie tuvo  una  participación especial de la Compañía Habana Compás Dance, bajo la batuta de Liliet Rivera.

Las palmas para la dirección general de  Richard Abella que contó con Heiking Hernández como directora, ahora bien sin los actores y actrices nada se hubiera logrado. Un  tiempo atrás escribí y lo sostengo:

“Daniel Romero (el Martí adolescente de El Ojo del Canario) en su papel de Leonardo, un muchacho nacido y  criado en la marginalidad, con las “las leyes del barrio” en la sangre, es capaz de entender que se puede vivir de otra manera. Su romance con Fernanda, bien defendido por Giselle Vargas, es coherente y un atractivo gancho para los adolescentes que  disfrutan del triunfo del amor.

Denis Ramos (Lester), Amalia Gaute (Claudia), Angel A. González (Tarabyte), Abel López (Gabriel) y Claudia Álvarez (Diana), forman el núcleo protagónico  que se complementa con los adultos en los que aparece una Ismercy Salomón como Cristina que logra la aversión del televidente hasta cuando “el destino” le cobra su actitud.

Todo el resto del elenco (Luis E Carreras, Jorge Ferdecaz, Manolín Álvarez, Mario Rodríguez, Aimee Despaigne, Raúl Enríquez;  Dayana Legrá, Yeni Pérez Horta, Yasmín Gómez, Yoel Infante, Germán Alcolea y Keny Cobo) tienen una eficaz actuación coral en apoyo del guión para que cada frase resulte creíble.”

Estoy convencida que dentro de un tiempo se aplaudirá su retransmisión, quizás hasta por Cubavisión. ZOOlógico es una muestra de que resulta posible insertar buenas series contemporáneas  en la pequeña pantalla.

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