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La gala final de la tercera temporada de Sonando en Cuba alcanzó, al fin,  que la forma estuviera a la par del contenido, porque de buenas interpretaciones ha estado llena esta tercera edición del programa de participación, según opinan conocedores de ese arte tan especial.

Pero no basta con tener al alcance todos los recursos tecnológicos: hay saber usarlos como ha hecho gala Manolito Ortega en la segunda temporada de Sonando y la primera de bailando.

En esta noche final la bandera cubana lució su belleza y fue todo un símbolo cuando se escuchó en voz de varios concursantes Venga la esperanza de Silvio Rodríguez. Las imágenes, incluida una bellísima y emotiva de Fidel, tuvieron su punto culminante en los pulóveres de los jóvenes que gritaban fuera bloqueo.

Ese tipo de mensaje, en un programa de alta audiencia, lo extrañé en toda esta temporada. Yo no creo que Sonando sea La voz de Cuba, es otra Corte suprema del arte o  Todo el mundo canta, pero hecho con los recursos  televisivos de hoy y la defensa de la cubanía está en esa cantidad de jóvenes que hicieron suyas melodías cubanas ciento por ciento.

¡Que derroche de sabrosura en la improvisación de Cándido Fabré que compartió con Félix Antony Puig Lugo, seleccionado como el mejor sonero por voto popular!.

Aplausos para el ballet de Tropicana que acompañó a Yudelskys Pérez, de la región central en un contagioso popurrí que transitó por diversos géneros. Y muy bien por ese otro engarce de ritmos en el que se lució Teresa Yanet, reina de la región occidental.

El premio del jurado se lo llevó Antony, no sé si por mi simpatía con la tierra caliente, siempre lo vi como el triunfador y el de la popularidad fue a manos de mi coterráneo Yaliesky Zaldívar, de Holguín, que mereció otro  galardón especial de Composición.

Giras internacionales, premios otorgados por Paulito FG y el Septeto santiaguero, se encuentran entre los lauros que se llevarán a casa esos jóvenes.

Fue un colofón digno de un buen programa de participación, espacios televisivos muy demandados por la teleaudiencia y que SIEMPRE deben parecerse, como esa gala clausura, a nuestras palmas, al tocororo, a la mariposa. Eso se logra cuando desde las luces, la ropa de los concursantes y el uso de las pantallas led conforman un todo dramatúrgico. Sonando no es para hacerlo matando y salando, es para valorar cada frase, y buen ejemplo fue cómo se abordó nuestra lucha contra el bloqueo, sin teque, con verdades, y por tanto de manera efectiva.

César Pupy Pedroso, David Blanco, Anaís Abreu y Arlenys Rodríguez, fueron los jueces de escoger el ganador entre los tres finalistas. Le creo a Pupy cuando dijo que les había resultado muy difícil, los tres son excelentes cantantes.

Yasbel ya tiene una  dicción digna y Jorgito fue la elegancia personificada, bien por los dos conductores y la orquesta acompañante.

Para Paulo, padre de la idea de este proyecto, Haila y Mayito mis respetos: lograron que sus pupilos estuvieran a la altura de la música cubana. Claro a ellos tres habría que añadir los preparadores, porque todos los concursantes por las clases que recibieron, los contactos con grandes intérpretes y compositores, ganaron en conocimiento de todo tipo, desde  vestirse hasta colocar la voz. Y a RTV Comercial que sigan trabajando porque cada lucecita inteligente vaya en el lugar que es, para eso necesita de profesionales avezados y de vanguardia en la televisión. Ah, por favor, que no existan improvisaciones como la de los comodines, todavía me pregunto cuál es su función.

En fin como dije en mi primer comentario no entiendo por qué el eslogan cambió a La voz de tu música cubana ¿no hay muchas voces llamadas kid en el paquete, que de voz no tienen nada?. Por eso para mi Sonando en Cuba es música (y más) para ganar, excelente frase que per se habla mucho más que de melodías. Hasta la próxima vez. 

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