Prometo que a partir de este texto pasaré a otros asuntos del audiovisual. Pero en el taller del festival Caracol descubrí que Nieves Laferté, especialista en imagen, podría responder algunas preguntas que yo he dejado “en el aire” en mis últimos textos.

Aquí la también integrante de la Presidencia de la UNEAC responde algunas de las interrogantes que me realizo (o nos realizamos) sobre imagen y audiovisual:

Comenzaste estudios sobre vestuario, pero luego fue escenografía, vestuario y luces ¿acaso el vestuario sólo no es vital para una obra teatral o audiovisual?

 Fueron etapas de maduración. Como toda niña que “vistió” muñecas. Hice vestidos “de verdad” a las mías, con los que me gané un dedal “de verdad”,  a mi medida, a los nueve años.

Cuando leí la convocatoria de la Escuela Nacional de Artes para las especialidades de escenografía, vestuario e iluminación –por separado- yo estudiaba dibujo comercial, pero lo abandoné y decidí que sería diseñadora de vestuario.

Al finalizar el primer año cambió el plan de estudios. El escenógrafo checo Dmitri Kdrnochka, nombrado Jefe de Cátedra presentó y fue aceptado un plan de estudios que partía del que implementaba por entonces el Instituto Superior de artes de Praga, en la antigua Checoslovaquia, donde se estudiaban las tres especialidades y al graduarse cada cual decidía en qué especializarse pero con conocimientos integrales de la especialidad Diseño Escénico.

La escenografía me subyugó desde los primeros momentos. Leía un texto dramático y me imaginaba primero el ámbito escénico y sus luces, y sólo después pensaba  el vestuario. Con el tiempo nuestra profesora de vestuario que con los años fuera merecedora de los Premios Nacionales de: Teatro, de Diseño y  de Enseñanza Artística, María Elena Molinet, fue nuestra guía en el campo profesional.

Para teatro, los profesores  Raúl Oliva, Tomás Oliva, también Luis Márquez.Pedro García-Espinosa y Roberto Larrabure, serían los profesores de escenografía para cine y televisión respectivamente. Todo un privilegio contar con profesores de escenografía especializados en cada medio.

Hice mi tesis de Teatro con la obra Los Muñecones de Héctor Quintero, dirigida por él en el Teatro Musical de La Habana, donde  realicé el Diseño integral. También para la televisión, me tocó en suerte un musical estelar de sábados en la noche que se llamaba “Cita con Rosita” (Fornés). Debí hacer mi trabajo de graduación para un solo programa y me permitieron cubrir cada sábado durante dos meses, las vacaciones del diseñador titular del programa; el maestro Daniel Torres que por muchos años tuvo a su cargo ese espacio.

Mi primer trabajo de cine debió esperar unos años, y me inicié diseñando la escenografía de la película Se permuta, en esos años todavía no existía en el cine cubano la figura del director de arte, y se trabajaba muy a pie juntillas con el fotógrafo y el camarógrafo.

Decididamente la escenografía me ganó. Hasta hoy no logro imaginar un vestuario si no tengo definido el estilo de la escenografía, y considero,  después de haber alternado la mesa de dibujo con el buró de la profesora –esto me condujo a madurar  teórica y prácticamente la especialidad- que el vestuario tiene una importancia cardinal en cualquier obra audiovisual. Se puede hacer teatro, cine y televisión prescindiendo de la escenografía, pero no del actor, y éste por lógica ha de ir vestido, o desnudo –que es otra forma de “vestir” a un personaje según demande la dramaturgia- por tanto, es de suma importancia el vestuario escénico para comunicar la esencia de los personajes que son quienes narran la historia.

Es inconcebible que alguien considere que el vestuario es un elemento secundario o de menor importancia. En las artes visuales TODO ES SIGNO ¿Cómo no considerar que el vestuario también lo es?

Escenografía, vestuario y luces, añadiría peinados, son componentes para una buena puesta audiovisual ¿crees que se le concede importancia?

Analizando la producción escénica de los últimos años, observo que cada vez se asume el vestuario escénico con más superficialidad. Por supuesto, siempre hay excepciones, que confirman la norma y se convierten en referentes.

Cualquiera sin estudios específicos se cree con autoridad y conocimientos suficientes para diseñar vestuario, y hoy, después de haber diseñado más de un centenar de obras de teatro y casi una veintena de largometrajes para cine puedo decir que la concepción del diseño de vestuario es extremadamente difícil y dificultosa.

Difícil, porque quien conoce en profundidad las leyes del diseño, los estilos, la moda y la historia misma del traje y el diseño escénico e intenta expresarlas dramáticamente, sabe lo que cuesta decantarse  por un estilo, una línea, una gama de color sin traicionar la dramaturgia del texto y de la puesta en escena o en pantalla, dando continuidad a la Idea artística del director. Lo esencial está en cómo expresar la esencia de cada uno de los personajes y las situaciones por las que transita al concebir la dramaturgia del traje a lo largo de toda la historia en cada uno de los personajes y responder a los requerimientos estéticos de la OBRA DE ARTE.

Dificultosa, porque nos iniciamos con unos talleres  de excelencia, donde cada oficio tenía detrás de sí un cúmulo de conocimientos que permitían que cada parte del proceso fuera una fiesta de creatividad y una emulación de conocimientos y pericia en el taller. Ni qué decir de la existencia de tejidos que portaban en sí un carácter dramático y si así no era, había recursos y artesanos capacitados para imprimirles ese extra que define el carácter de un tejido. Ya no se habla en esos términos y si hay producciones que llegan a la excelencia en el diseño y factura del traje escénico es porque además de talento hay mucho estudio, experimentación y dedicación a contrapelo de las condiciones para su producción. Vale esto para cada uno de los componentes del traje escénico. Tocado, peinado, calzado y accesorios en general forman un todo. El traje, sin esos elementos no es traje escénico, es solo indumentaria. El personaje de pies a cabeza, demanda de mucho esmero en su concepción visual.

En una representación teatral todo es efímero, el personaje está dialogando permanentemente con el ámbito en que se encuentra en tanto se mueve en escena. El diseño de luces puede aislarlo en el espacio por breve tiempo hasta que la pupila se adapta y se comienza a percibir el entorno.

En tanto en el cine y la televisión, un encuadre en primer plano hace que lo más importante desde la visualidad sea el rostro del actor y lo que éste expresa, con la parte del traje que rodea el rostro, y por supuesto el maquillaje y la peluquería cobran un valor esencial. Incluso, en un plano medio, del traje “hablan”: el material de que está hecho, los accesorios, la ambientación a que ha sido sometido, la luz que recibe. Es inconcebible que alguien del equipo de trabajo considere que el vestuario es un elemento secundario o de menor importancia cuando el mínimo error en él afecta el Concepto de la puesta en pantalla y deja una huella indeleble.

Hay más tecnología, pero para la escena el trabajo artesanal tiene un peso inmenso por aquello de comunicar por encima de los códigos visuales del traje social. Para la pantalla, hay adecuaciones muy propias y el artista debe hacer que la lente “copie” con mayor verosimilitud. Eso solo se logra con mucho estudio y reflexión acerca de la especialidad y un buen diálogo con el fotógrafo y el realizador.

¿Por qué no existe una autoridad en imagen en la tv que determine lo que use o no una persona? ¿Nunca existió ese profesional?

 Desconozco cuáles son las razones para obviar la necesidad de contemplar entre los especialistas de un espacio, un diseñador o asesor de imagen que se ocupe de darle unidad a cualquier espacio televisivo. Hay programas que revelan una imagen cuidadosa en su visualidad, pero lo que observo como espectadora común son imágenes aisladas de figuras que cuidan de su imagen con un carácter un tanto volitivo y no con un verdadero sentido de lo que demanda ese espacio según su horario, características, temas, destinatarios. Incluso aquellos que buscan una identidad propia cuando al parecer lo logran no significa que se avenga al espacio en que se presentan. Eso necesita un estudio integral, no puede ser producto de iniciativas inconexas y divorciadas del imaginario visual que se pretende.

 

¿Crees  que se le concede valor dramatúrgico a la imagen?

 En los últimos tiempos al parecer se ha despertado cierta conciencia del valor dramatúrgico de la imagen. No siempre se consigue, pero sí observo que hay intentos y algunos logros. Nada simple. No puedo absolutizar y mucho menos convertirme en inquisidora de los que trabajan en los medios. Soy consciente de lo duro que trabajan los equipos de creación, pero si en algo se recienten nuestras producciones es precisamente en la falta de rigor dramático en la imagen.

¿Has podido asesorar y ver los resultados de alguna persona pública en Cuba?

 Solo algunos diseñadores que trabajan asiduamente con  determinados artistas han tenido ese privilegio. Nunca lo he hecho.

¿Es la escasez de recurso la causa de pobres escenografías en la tv?

La escasez es una limitación, no determina el resultado. Justo muchos diseños trascendentes se han hecho con recursos mínimos, pobres e incluso insuficientes. Comenzando por un buen trabajo de equipo, con creatividad,  trabajo arduo y  conocimientos profundos de la especialidad se pueden obtener resultados de altos valores cuando de buen diseño se trata.

Una de las inconformidades permanentes de los diseñadores es la existencia en      los almacenes de tejidos sin cualidades dramáticas, ya que quienes hacen la selección para abastecerlos no son especialistas y compran aquellos que les parecen más “bonitos” o “interesantes” en su criterio no especializado. Curiosamente los tejidos que mejor funcionan –fundamentalmente en el teatro- son los más económicos. Aquellos tejidos de texturas más “teatrales” han desaparecido de los almacenes por criterios extra artísticos y economicistas

¿Se aprovecha “el mundo virtual” como escenografía?

 No me atrevo a afirmarlo puesto que no lo he experimentado, no conozco ese mundo desde dentro, mi acercamiento al tema ha sido desde la teoría, pero años de dedicación a la profesión me hacen valorar que sí pueden obtenerse excelentes resultados y que todavía estamos en pañales en esas lides. He observado algunos intentos y puedo decir que con resultados satisfactorios, pero todavía los califico de “tientos” con más o menos logros y perspectivas de poder “volar” con éxito en el futuro inmediato.

Me gustaría por ejemplo ver el recurso del video mapping utilizado más con fines dramáticos que decorativos o espectaculares.

Siempre vamos a tropezar con la carencia de recursos y el desfase natural de las tecnologías de avanzada. Cada día surgen nuevas herramientas. Confiemos en que la profundización en la actualización de conocimientos y la pericia de nuestros realizadores logre el milagro de los panes y los peces y de igual modo multiplique las producciones de Arte verdadero a través del uso de cualquier medio por sofisticado que este sea, pero que tengan como objetivo fundamental la función dramática del medio para el cual se empleen.

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