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No “me enganché” con  la tele novela Lado a lado desde el principio. Prefería las propuestas a esa hora de Multivisión o El canal Habana, pero con el tiempo fui siguiendo las historias y deteniéndome en la excelente fotografía.

Una vez más O´globo fue espléndida en puesta en escena, vestuario, maquillaje y selección de actores, que como siempre están en su cuerda para resultar convincentes.

Aunque los premios no invariablemente equivalen a calidad  Lado a lado ha merecido varios:  entre ellos  el Emmy, 2013,  también  a la fotografía (Walter Carvalho) y al guion (João Ximenes Braga e Cláudia Lage), como los mejores del año en Brasil y así muchos más.

Quiero detenerme en el guion, que dicen está basado en  las vidas de Nísia Floresta, Júlia Lopes de Almeida y George Sand, “feministas pioneras, educadoras, escritoras y periodistas” en el caso de Laura ((Marjorie Estiano)  mientras  Isabel (Camila Pitanga) se asocia con la bailarina Josephine Baker y la conductora y compositora musical Chiquinha Gonzaga, de esta última vimos una novela en Cuba.

Como en casi toda buena obra audiovisual, el edificio se levanta sobre ese sólido guión, especialmente en los diálogos de los personajes principales que no son solo esas dos mujeres y sus parejas (Edgar (Thiago Fragoso) y José María (Lázaro Ramos), uno con estudios e inclinaciones de justicia social, el otro un practicante de la prohibida capoeira en el Brasil de principios de siglo.   Habría que agregar  a estas figuras el de Patricia Pillar en ese papel de Constanza tan señora por segundos, y tan baja en otros momentos, aunque no se queda atrás la  Berenice de Sheron Menezes, envidiosa en pureza total.

Estos intérpretes junto a un importante grupo que se encarga de personajes secundarios son bien dirigidos  por  Dennis Carvalho y Vinicius Coimbra que logran llevarnos a los albores del Río de Janeiro de principios del siglo XX, con las confrontaciones raciales y de género además del “nacimiento” del futbol en el gigante de América del Sur.

Creo que esa es una buena manera de enseñar historia (siempre que sea verdad, por ejemplo lo de la huelga de los marines) porque uno va “viendo” como era el entorno de la salida pujante de  Brasil a una centuria que todavía nos da lecciones.

No creo que se trate de la mejor telenovela de O´globo vista en Cuba, ni mucho menos, pero con el uso del melodrama  (en un  guion que tiene que jugar con ese género) se puede tener idea de la época  similar a la cubana por el racismo, el carnaval, los prejuicios sociales, en fin todo nos une por tener troncos similares.

Ahhhh, a los lectores que me preguntan por En fin, el mar les adelanto que cada día de su trasmisión  me pregunto por lo menos ¿donde está Elena?, en  fin no el mar, creo que han logrado lo difícil: hacer que no pocos televidentes añoren En tiempos de amar…  Ya escribiré de esa propuesta, me prepararé para ello.

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