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Si por obligación veo desde el  capítulo uno hasta el último de cada telenovela, y la mayor parte de las veces lo hago por obligación, en el caso de  Entrega, la espero y disfruto. Su director Alberto Luberta Martínez y el equipo que lo ha secundado, demuestran que un producto audiovisual necesita recursos y ¡talento!.

Esta telenovela descansa sobre un guión  que Amílcar  Salatti comenzó a escribir luego de terminar su multipremiado  filme Inocencia.  Pero antes en coautoría estuvo en SOS Academia, De amores y esperanzas (1ª temporada) y Zoológico, la telenovela Latidos Compartidos y la cinta Bohemio Natural. En solitario ha escrito para los filmes Esteban, Inocencia y Línea Roja; y los telefilmes Extravíos, Los colores de la vida, Sacrificio, OH, A solas, Madeja para seis y Desencuentro, por los que ha recibido diversos premios nacionales e internacionales.

El joven guionista me confesó hace un tiempo: “Trato de no perder la costumbre de leer. Ya no con las aventuras. Leo mucha ficción, ensayos, cosas históricas… Ahora intento buscar lecturas que apoyen mi profesión como guionista. Muchas veces la literatura te pone en caminos que no imaginas y te despierta ideas y sensaciones que se pueden aprovechar en la escritura de guiones. Ver audiovisuales, sobre todo series y filmes, es parte de mi trabajo y también le dedico horas. Aunque trato de equilibrar un 50-50, en los últimos años veo más de lo que leo, la verdad.”

Sobre la co-escritura opinó: “Un solo escritor ralentiza un proceso que se supone que debe ser lo más rápido posible y con calidad. Además, cuando somos más, aparecen más ideas. Eso evita que uno se repita, sobre todo cuando haces telenovelas y series que llevan códigos muy reconocibles y que, dentro de esos códigos, uno debe buscar caminos menos trillados y esos caminos son más sencillos de encontrar entre varios. Ahora, a pesar de esto, no creo que estemos cerca de cómo se trabaja en otras partes del mundo.”

El oficio de guionista que para Amílcar, con toda razón “Se aprende sobre la marcha, dándose golpetazos” porque aún no existe una carrera contundente en ese sentido, no es lo suficientemente reconocido en el audiovisual.

Me he detenido en el guion porque en Entrega representa  una base solida sobre la que el resto del equipo levantó la propuesta sin fisuras en las historias, matizadas como lo es la vida misma.

Porque si Manuel, defendido espléndidamente por Ray Cruz, está muy bien delineado, no se quedan atrás otros personajes secundarios y que le dan vitalidad a los capítulos en los que intervienen.

Jorge Martínez incorpora un policía diseñado como un ser humano que puede equivocarse, mientras Manuel Porto y Verónica Lyn le aportan un encanto especial a esa tercera edad tan respetada como vilipendiada, mientras al abanico de jóvenes los presenta de forma variopinta.

Patricio Wood en personaje contenido, y a la vez eficaz, demuestra lo buen actor que puede ser, al igual que Hilario Peña y  Carlos Gonzalvo, en mosaico de interpretaciones convincentes hasta el capítulo 18 (los transmitidos) de los 72 que tiene la novela.

Claro, si ese bien pensado guion, no estuviera avalado por una solida dirección de actores, a cargo de Osvaldo Doimeadios, no se conseguiría el buen nivel  de interpretaciones.

A eso se añade el cuidado de la ropa, los interiores de las viviendas, diferentes y acordes a las historias que se cuentan, desde la exquisitez de la pintura hasta el moho en las paredes,  para que el empaque sea el justo en historias que no por ser dramáticas dejan de tener su pizca de humor.

Armada por el editor, Orestes Martínez Castro, y Luberta, la presentación más bien tipográfica, le aporta otro elemento de novedad, que puede gustar o no, pero que se aparta de caminos trillados

Con Amílcar sostuve este diálogo “La mayor parte de las obras en las que trabajas alcanza el favor del público. ¿Qué condimento incluyes en lo que escribes para conseguir tal resultado?

-Gracias por eso que has dicho… Yo creo que es buscar la emoción pero sin llegar a la sensiblería. Y hablar de cosas importantes sin llegar a intelectualizar. En resumen: es buscar el corazón del público con sinceridad. Pienso que hay que estar al tanto de la gente, de lo que le preocupa, le interesa o le emociona, y de lo que no, de los sueños generacionales… Quizás por ahí es que he logrado esos resultados que usted me atribuye. También, en algunos de los proyectos, una dosis de humor bien colocada puede hacer funcionar mejor la cosa. A mí, en lo particular, me gusta que le gente se ría; y la mezcla de emociones en una historia me atrae muchísimo. Cuando ves algo que te hace llorar, reír, recapacitar, creo que el público sale alimentado, espiritualmente hablando. Y no quiero llevarme yo todo el crédito… Mis mejores proyectos han tenido detrás directores que han sabido llevar el hijo de uno hasta un lugar seguro, a pesar de las difíciles condiciones con que se trabaja en la TV y eso tiene todo mi respeto y admiración.”

El grupo de realización está integrado, además por Juan Palomino, director de fotografía, Yolanda Rosario, producción general, Loysis como codirectora, Carlos Pérez y Yuri Betancourt en el sonido directo; Kiki Corona en la música. Tony Quiñones en la dirección de arte, entre otras importantes especialidades.

El elenco, balanceado y bien escogido, lo  conforman también Mario Limonta, Nancy González, Fernando Hechavarría, Patricio Wood, Tahimí Alvariño, Jorge Treto, Arianna Núñez (co-protagonsita), Alberto Corona, Carlos Gonzalvo, Maité Galván, EmanXor Oña y Judith Careño.

Filmada totalmente en exteriores, las locaciones están en  Lawton, Luyanó, el Fanguito, el Vedado, Nuevo Vedado,  y en ellas se hicieron parte de la trama “en la Habana calurosa del 10 de julio de 2018 hasta la no menos calurosa Habana del 26 de febrero de 2019”, según me dijo el director.

Ray, que guarda numerosas anécdotas, tiene una sobrecogedora: “Estaba caminando por la Habana Vieja y un “bicitaxero”, un hombre de barrio, de la calle, me llamó y con mucho respeto me dijo: “Ni dejes de dar clases, haz lo que te gusta, tú tienes esa posibilidad aprovéchala, yo no hago lo que me gusta, pero tengo que mantener a mi familia, haz lo que te gusta por ti y por mi.” Yo me quede loco, eso creo que es más que suficiente de cómo está el público en la calle.” En Cubadebate se lee este mensaje “JRM dijo: Gracias Manuel. También hazlo por mí.”.

Hay un detalle para otras producciones ¿por qué de 27 minutos?. Se que es una manera de tener una telenovela cubana en el aire por más tiempo, pero contadas excepciones para confirmar la regla, no llevan 45 minutos en pantalla en la actualidad.

Todavía falta que la madeja se enrede con un caso policiaco, que aparezca una sorda “Keny Cobo (que interpreta a una sorda y parece una sorda de verdad, según dice todo el mundo, aunque este dato no me interesa revelarlo todavía)”, apuntó Albertico y que el caldo con todos los buenos ingredientes que tiene, tome más cuerpo. Por ahora, como dice Amílcar, Entrega entrega  “cosas diferentes, pero con pasión”.

 

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