¿De qué va esto? como se dice actualmente. Pues de mis opiniones, entrevistas o comentarios de ustedes los lectores sobre la tv. De entrada les comunico que pueden escribirme a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla. con sus discrepancias, dudas o sugerencias de temas, al margen de que podrán dejar sus criterios en el propio portal.

Primero fue una llamada de Cary (Rojas).  Me invitaba a formar parte del jurado del festival de televisión, lo pensé un momento hasta que me dijo “Ferguson  (Roberto) es el presidente”. Es un lord, un hombre decente, conciliador y muy conocedor de la televisión. Cary siguió diciéndome los nombres: Mirta González, Directora de TV (“Habrá polémica”, pensé), pero sabe de este medio y nos llevamos bien; María del Carmen Balea, no lo conocía personalmente pero…al final muy buena comunicación, Miguel Olaechea  de la Isla de la Juventud, del que Magda González me habló elogiosamente. Seguía Carlos Téllez de Las Tunas  y al final Abdiel Bermúdez, coterráneo pero su nombre además de holguinero me decía algo: sólo dos días después de estar debatiendo me di cuenta que somos amigos de Facebook desde hace un  buen tiempo.

 De izquierda a derecha: Margarita García(asesora),Yanisleidy  López (asesora) Eddys Crespo (director) y Julio Castellanos (editor), equipo  que realiza Fresco y sin cortar Nominado en la categoría de programas juveniles  para el próximo festival de la televisión, el espacio Fresco y sin cortar de TunasVisión, merece un  lugar especial en la parrilla de programación de algún canal nacional.

El programa dirigido por Eddys Crespo como su nombre lo indica es fresco, pero sin ningún rasgo de frivolidad, en el que con soltura se debaten temas álgidos y actuales.

Eddys accedió a conversar para esta columna  sobre ese programa y por supuesto,  la forma en la que nació una buena muestra de que es posible realizar entregas agudas y amenas para los adolescentes:

¿Cómo llegas a la televisión?

Algo de historia: desde que vivía en Torriente, Jagüey Grande, Matanzas, estuve vinculado a la radio. Fui corresponsal  de la emisora estudiantil Radio Victoria de Girón. Al trasladarme a Las Tunas en onceno grado, realicé la misma actividad para la emisora provincial Radio Victoria. Siempre quise estudiar periodismo, pero al concluir el pre me faltaron unas décimas para poder optar por la carrera. Terminé escogiendo Ingeniería en Agronomía. Después de un año de servicio militar, comienzo en el centro universitario Vladimir Ilich Lenin la carrera de Agronomía. Seguí como corresponsal de la radio. En segundo año de la carrera, desaprobé química, y solicité un año de licencia, en el cual solo recibía esa asignatura, que finalmente aprobé. Durante ese año me convertí “en ratón de emisora,” al disponer de mucho tiempo libre. Al iniciar el tercer año de la carrera, comprendí que no era lo que me interesaba realmente y la dejé. En el año 1992 comencé a trabajar en la emisora provincial Radio Victoria como director y guionista de  diversos programas.  Me presenté a las pruebas de ingreso de la Facultad del ISA en Holguín y matriculé en el curso para trabajadores. Me gradué en 1997 como Licenciado en arte de los medios de comunicación audiovisuales, en la especialidad de dirección.

Cuando se comienza a gestar el telecentro TunasVisión, ya conocía a Rafaela Balanza porque le había colaborado en varios trabajos. El telecentro se inauguró en 1999 y estuve en esos inicios, pocos meses. Decidí permanecer en la radio hasta el año 2000 que pasé al área de informática de la dirección provincial de cultura, para la página web Tunarte. Retorné a la televisión en el 2004 hasta la actualidad.Neivis Caram es la conductora

¿Por qué te gusta ese  medio y no otro?

En realidad me gustan la radio y la tv, no he tenido la posibilidad del cine, aunque suene pretencioso. Cada medio tiene su lenguaje y en mi caso, siento que la radio me dio una formación muy amplía por su dinámica, al tener que realizar programas en vivo informativos, juveniles,  culturales, otros grabados de corte infantil, dramatizados, creo que es la base de todo lo que hago en la televisión.

 ¿Qué programas realizas?

Dirijo la revista informativa Abriendo la tarde, en vivo, lunes y miércoles, de 27 minutos. El juvenil Fresco y sin cortar, grabado, y el musical Ultrasonido, para el canal municipal 65. Para  educativo 2 dirijo el programa Préstame tu color, dedicado a contar historias de vida de mujeres.

¿Eres fundador de Fresco y sin cortar? ¿Cómo nació ese espacio?

Soy fundador y  creador de Fresco y sin cortar. Un proyecto que surgió en 2009 como programa para la música alternativa. Posteriormente adquirió su actual formato de orientación para adolescentes y jóvenes, manteniendo la línea de la música alternativa. El nombre del programa lo tomé del título de una canción del dúo Superávit, cuando estaba en la radio en los noventa, me gustó y supe que algún día me serviría.

 ¿Qué temas llevas a este programa?

Seleccionar los temas para el programa es tarea ardua por su destinatario, al cual no subestimamos. Tratamos de responder a las inquietudes de los adolescentes y jóvenes, motivaciones, intereses. Lejos de todo didactismo, darles herramientas para la vida.

¿Conoces su repercusión?

Las primeras opiniones siempre llegan con los estudiantes que se entrevistan que resultan francos y sinceros. Se han realizado video debates en secundarias básicas y en la universidad y han sido jornadas en las que el programa se ha enriquecido a partir de los criterios emitidos. El telecentro realiza encuestas y los resultados han sido favorables. Pero no es sistemático este trabajo por las dificultades que se presentan para realizarlo.

El conductor es Leider Puig ¿Cuál es el programa de tus sueños?

Esta es una pregunta difícil porque sueños tengo muchos. Pero me interesa seguir abordando temáticas para los jóvenes, poder realizar algún dramatizado, ahora estoy en un proyecto de una serie documental. Siempre tengo que tener algo nuevo.

 ¿Cómo puede mejorar la calidad de la televisión?

Siendo menos paternalistas y apostando más por el talento y la creatividad. Buscando proyectos atractivos, coherentes, originales, logrando un equilibrio entre los veteranos y los novatos. Porque los primeros, no siempre evolucionan y el “tener un nombre” se convierte en una credencial, que otros no logran retirar.

 

Unos años atrás un buen amigo me contó una anécdota de José Lezama Lima. Transcurría la época de finales de los sesenta y hubo una reducción en los pagos de derecho de autor. El escritor de Paradiso, con su voz asmática, le dijo “A mí no me importan esas regulaciones si con otras, se logra que yo almuerce en el 1830 y pague con una pucha de flores”.

Creo que a su modo Lezama estaba citando a Carlos Marx: “En la fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora(…); cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, solo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués, y la sociedad podrá escribir en su bandera. ¡De cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades!” o a Benito Juárez, que el 11 de enero 1861, escribió “A cada cual, según su capacidad y a cada capacidad según sus obras y su educación. Así no habrá clases privilegiadas ni preferencias injustas (...)”.

Uno y otro hablan de una sociedad que aún no existe. El lío es que no podemos ser idealistas, y aunque el texto del Programa de Ghota hoy es debatido por las múltiples interpretaciones que genera, no hay que olvidar que Marx subrayaba que se debía tener en cuenta ante todo el trabajo, la fórmula más justa mientras no pueda existir una sociedad mucho más humana.

Y a lo que voy: hoy en Cuba se están debatiendo resoluciones, proyectos, leyes que interactúan con la sociedad en general y en particular con la actividad artística, porque ¿no son acaso un reacomodo económico los lineamientos  del Partido?. Y la gestión cultural no puede, ni debe, escapar a estos cambios.

Es por esto que resulta imprescindible una mirada otra a la creación audiovisual desde el punto de vista económico. Si existen grupos de trabajo que en su casa realizan hasta películas, ¿cuándo la TV le podrá comprar esas piezas a quienes las crean?. ¿Ha sacado la cuenta algún decisor de lo que se ahorrarían en gastos administrativos de los que hoy no pueden prescindir, porque hacen falta la secretaria, la cajera, el custodio y etc, etc,..?.

Por otro lado, como el comunismo (¡o como se llame, porque el capitalismo NO es la solución!) demora en llegar, tenemos que valorar el trabajo, su calidad, a la hora de remunerar lo hecho. De ahí que la solución, para ahorrar, no puede estar en pagar menos a todos los hacedores de audiovisuales, al contrario: habría que pagar más por la calidad  sólo cuando esta alcanza niveles dignos, y no pagar nada a quienes no saben realizar un buen trabajo

¿Se imaginan la cantidad de personas que por voluntad propia se dedicarían a otros haceres que no son audiovisuales ni radiofónicos? ¿Acaso esa disposición puesta en función de un área relacionada no le daría beneficio económico a los implicados y a la propia televisión?. La televisión no tendría que comprar camisas caras en dólares, porque se podrían armar talleres (por cuenta propia) con ropas recicladas para algún tipo de vestuario. Ese es un solo ejemplo.

Estoy convencida que si en el ICRT pagan según el resultado artístico, se beneficiaría en primer término el público, después los artistas y por supuesto, los ejecutivos que padecerían menos de la presión alta o de úlceras gástricas por no tener buenos productos para colocar en la parrilla de programación. Ese vital organismo, protagonista de llevar en audio e imágenes los valores esenciales de nuestro proyecto social, podría contar creadores que hoy trabajan con sus medios en sus casas, y son muy buenos en el orden estético.  

Sé que he tratado un asunto del que se pueden escribir libros, pero sigo siendo marxista y sostengo que la economía decide en última instancia. Y a veces parece que se nos olvida a todos. La situación económica cubana no es nada fácil. Todas y todos debemos comprender que pasó la época de recibir sin dar nada, pero el mejor trabajo de un realizador(a), un locutor(a), y así todas las actividades artísticas, deben ser remuneradas en dependencia de sus resultados.

Usted le podía pagar, es un ejemplo, veinte pesos por un texto a Lezama Lima si le garantizaba que con una pucha de flores comprada con ese dinero, él podía comer ovíparamente en el 1830, sino era así la falta de respeto al talento era inmensa. En fin, creo que por muy poco presupuesto que exista el talento debe ser recompensado “según su capacidad” y ese solo acto generaría cambios positivos en la producción audiovisual.