¿De qué va esto? como se dice actualmente. Pues de mis opiniones, entrevistas o comentarios de ustedes los lectores sobre la tv. De entrada les comunico que pueden escribirme a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. con sus discrepancias, dudas o sugerencias de temas, al margen de que podrán dejar sus criterios en el propio portal.

Al fin “me topo” con policías “de carne y hueso” luego de un largo camino  en Tras la huella, episodios en los que los oficiales, instructores y policías son por lo general tan perfectos que parecen más unos buenos robots que seres humanos. Esa tendencia la siento más evidente con “la copia”  llevada casi hasta en el peinado, de la mayor Mónica, personaje al que dio forma la actriz Blanca Rosa Blanco y hoy interpreta Maykel Amelia, (Silvia) como si solo existiera una forma de ser mayor del MININT.

Mi columna  anterior terminó así. “Hoy escribí  este texto, el próximo será sobre la muerte de la TV, tema también abordado en el encuentro festivalero.” ¿Quién osó decretar la muerte de esa compañera fiel desde mediados de los años cincuenta?.

En otro texto de los que publiqué durante el pasado festival  de cine decía “En el seminario La serie televisiva: un nuevo paradigma audiovisual  no podía faltar el escritor, periodista y politólogo Ignacio Ramonet que con la serenidad de un científico predijo el fin de la televisión como la conocemos ahora. “Ya no es –dijo- la caja “en el hogar”.  Usted está viendo un programa vía INTERNET en el televisor de su cuarto, lo sigue  en el teléfono mientras camina y termina en la computadora de su oficina.”

Los seminarios organizados en cada Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano siempre resultan interesantes, pero en esta XXXVI se abocaron a la realidad de este momento: ¿Reinarán las series sobre los filmes?¿Qué se necesita para hacer una buena serie?.

Los ponentes (más bien provocadores) fueron André y María Jacquemetton, guionistas y productores ejecutivos de la exitosa serie norteamericana Mad men. Sus confesiones resultaron una suerte de decálogo para realizar un buen producto de esta categoría.

La pareja (también en el amor) esperó diez largos años para poder filmar tres capítulos de Mad mem. Los productores aceptaron más por cansancio que por convencimiento, pero una crítica favorable de forma casi unánime más la insistencia de una buena parte del público hicieron que los dineros aparecieran y ahora son los guionistas los que dicen: “en la séptima temporada acabamos”.

Cuando no sólo quisieron, sino pudieron, reunieron entre diez y trece escritores, con experiencias de vida que podían  aportar credibilidad a los capítulos. Un hombre de más de 80 años, un adolescente de 15, un excombatiente de la Segunda Guerra Mundial, una mujer que vivió la revolución sexual y así diversas personas que podían tributar su “pedacito de vida” al guión.

Si a estas características se une que no eran estrellas de la escritura resulta comprensible que admitieran cambios y sugerencias en sus propuestas.  Todas esas personas se reunían por los días que hicieran falta durante 14 o 15 horas diarias, sin salir de la habitación a la que le llevaban la comida.

Al final, André y María  tenían un  producto casi terminado que retocaban bajo una tesis: desde que empezaban  conocían principio y fin de la temporada.

 “Escribimos la historia para nosotros, no para el público: en el público hay tantos gustos como personas, les gusta a una parte y a otra no”, afirmó Andre,  opinión que dejó boquiabiertos a quienes asistimos al seminario. Son los productores al final de la temporada, por supuesto, quienes tienen en cuenta a los televidentes.

Otro interesante criterio  es el uso de la publicidad: el hecho de aparecer marcas en la serie, incluso burlándose de ellas, fue bueno para las empresas productoras, porque había un acuerdo: se podía criticar a los anunciantes. “Nos podíamos reír de todos, y lo hicimos”, dijo  María.

Mad Mem, emitida desde el 2007  por el canal AMC, se sitúa en los años 60 del pasado siglo y centra su historia en una agencia de publicidad “es una fábrica de sueños”, afirmó María, donde “revelamos que el sueño americano es una mentira.”

Ganadora de  cuatro Globos de Oro y más de una decena de premios Emmy, sus padres están orgullosos de la serie a la que califican como un gran show,  levantado sobre las columnas de un guión sin fisuras.

Por lo que he leído de la serie se tratan temas como el sexismo, el machismo, el alcoholismo, la identidad, pero no se habla de problemas esenciales del sistema: ese no era el objetivo de sus guionistas y productores.

Un tiempo atrás escribí un texto que hoy deseo subrayar con respecto a Mad Dem, obra que debía transmitir nuestra tv: “La única forma de coexistir con el desarrollo tecnológico es utilizando sus bondades de una forma crítica. Una excelente serie transmitida por nuestra televisión debe llevar aparejada una promoción acorde con sus valores, que incluya una explicación crítica de lo que verá el telespectador. No son pocos los buenos filmes que pasan por nuestra pantalla sin que tengan, al menos, una adecuada divulgación”.

Un último detalle: fue una verdadera lástima que sólo cuatro personas que trabajan en la televisión asistieran al seminario La serie televisiva: un nuevo paradigma audiovisual que con entrada libre sesionó en el contexto del festival de cine. Hoy escribí  este texto, el próximo será sobre la muerte de la TV, tema también abordado en el encuentro festivalero.

Un día Olga Lidia Díaz recibió una propuesta  en el Canal Educativo: realizar un programa sobre la tercera edad. La idea partió de Migdalia Calvo y Sutrayel Falcón que fueron sus guionistas iniciales.

Se trataba y trata de un  programa no tan sencillo: una entrevista central, encuestas en la calle, opiniones de  una sicóloga más dos conducciones: una la de la entrevista y otra que presenta de manera sencilla las explicaciones sobre temas a veces dolorosos como la viudez, o  tabúes en esa etapa vital: la sexualidad es un ejemplo.

Olga Lidia  tiene experiencia en dirección: todos los programas de educación musical en cursos de Universidad para todos; ¿Qué pasó en el Medio oriente?, este último alcanzó un premio, además hizo como directora en estudio los Somos Cuba con Julio Acanda y desde cerca de cinco años atrás tiene esa misma función con Sitio del arte, bajo la batuta general de Julia Mirabal. “Salí de Julio y  llegué a Julia, pero los dos son formidables” dice sonriendo esta mujer de la televisión.

Fe de vida que así se llama el programa es un espacio útil, estrenado durante la pasada programación veraniega y que volverá al aire a partir del 24 de diciembre, a las 8 y 30 de la noche, por el Canal Educativo. Arrancará en calidad de retransmisión con los nueve que se estrenaron, y  luego seguirán los que se filman por estas semanas.

María Teresa Pina se encargó de las explicaciones en esa primera tanda, y luego es Obelia Blanco la que realizará esa presentación explicativa.

De la entrevista fue, es, dueño y señor Hilario Peña, el actor que dio pie el juez de ¿Jura decir la verdad?, personaje del que no puede desprenderse. Pero el otro día confesó que disfruta de la entrevista, ya tiene la experiencia de un programa de recetas transmitido hace un tiempo.

Tengo que decir que en los primeros programas Hilario no estuvo “tan suelto” como en los últimos, cuando se “apoderó” del nuevo personaje. María Teresa Pina, muy profesional, siempre vistió igual. Me comentó Olga Lidia que fue un problema de producción. (Ya quizás, usted lector o lectora vio los programas en el verano, como lo hice yo, pero la mayoría interesada seguro que no.).

Olga  añadió “cuando me llamaron el tema me encantó, por eso ahora también escribo los guiones y siempre trabajo con el mismo equipo, me gusta hacerlo así porque las personas se enamoran de lo que están creando y a pesar de las múltiples dificultades me responden. Por suerte -y tengo que decirlo -todos me responden muy bien, parece que el tema les interesa, incluso debo comentarte que igual me ha pasado con los artistas que he convocado para el programa, Hilario, María Teresa, Davis Álvarez, ahora Obelia Blanco, todos se han unido al proyecto rápidamente sin tener que darles mucha lata y sin importarles el
trabajo que se pasa para hacerlo y lo poco que les pagan para su nivel
artístico.”

Con la asesoría actual de la Cátedra del Adulto Mayor de La Universidad de la Habana, cuentan en cada espacio con su presidenta, la sicóloga Teresa Orosa, y reciben una alentadora correspondencia, a pesar de que el programa no tuvo nunca la promoción que merece.

El equipo unido y alegre se completa con el  asistente de dirección, Jorge Rico López, la productora  Maylin Saavedra, la asesora Odalys González Martínez, el vestuarista Jorge Félix Torres y el editor Jarvis. 

Quizás olvido a alguien ¡que me perdone! porque ese espacio es el resultado de un equipo. He visto como filman y percibo la complicidad que existe entre sus integrantes.

Creo que toca a la tv realizar ahora la promoción que merece. Ese es un programa que debe ver la familia. Cuba no será, ES un país envejecido que necesita de todos sus habitantes para enfrentar una realidad que no sólo acarreará problemas económicos, sino y sobre todo tensas situaciones familiares porque en la mayor parte de las viviendas, habitan tres generaciones y hasta cuatro. Que esas personas desde los de más edad hasta los menores, estén adecuadamente atendidos, con respeto y dedicación, depende mucho de lo que se pueda enseñar a una población que no parece preparada para que cada año aumenten los mayores de 60 años y disminuyan los menores de 15.

Fe de vida  es un granito de arena en esa monumental obra de aprovechar la experiencia de los mayores y posibilitarles que sean felices hasta el final de sus días.