¿De qué va esto? como se dice actualmente. Pues de mis opiniones, entrevistas o comentarios de ustedes los lectores sobre la tv. De entrada les comunico que pueden escribirme a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla. con sus discrepancias, dudas o sugerencias de temas, al margen de que podrán dejar sus criterios en el propio portal.

Soy asidua televidente de Mediodía en TV, como lo fui de sus programas antecesores. En esas entregas tengo una somera idea de cómo va la programación ese día. No siempre sus propuestas han tenido la misma calidad, pero desde hace un tiempo este espacio tiene dos puntos esenciales a su favor: la conducción y el empaque con el que se presenta.

Marino Luzardo y Bárbara Sanchez Novoa clasifican hoy entre los mejores locutores del país. Excelente dicción en ambos, seguridad y elegancia. En el caso de Marino -lo he escrito ya en otras oportunidades- está listo para mayores empeño: un espacio donde sus dotes de comunicador puedan explotarse mucho más en entrevistas, comentarios, porque posee cultura y a la vez tiene ansias de aprender.

Días atrás en un diálogo con un inteligente y culto amigo le dije “¿a ver dime, eso no es una incongruencia?”. Y me respondió “Claro que lo es, pero esa palabra casi forma parte de la identidad nacional”. Ejemplos sobran: lo que es bueno para una cosa, es malo para la otra ¡hasta la medicina está llena de incongruencias!, pero voy a escribir de TV, como corresponde a este espacio.

Un pocón de años atrás la telenovela cubana se transmitía los sábados, y desde hace una década (más o menos), se decidió proyectarla lunes, miércoles y viernes porque el sábado es un día –según las investigaciones sociales del propio ICRT- en el que cubanos y cubanas acostumbran a salir: a casa de familiares o amigos, a un baile o cualquier sitio fuera de hogar. Es la manera de no llegar cansados al trabajo el lunes.

Un tiempo atrás el reconocido músico y profesor José Loyola alabó en el programa Mediodía en TV una camisa del conductor Marino Luzardo y dijo algo así como que tenía colecciones. El locutor –siempre seguro- salió del paso devolviendo el elogio.

No sé en cuantas ocasiones le he enviado un correo a Marino por una preciosa camisa que no le había visto. Y estoy hablando de uno de los hombres que viste mejor para presentar los espacios televisivos.

Por suerte, cuando fue a conversar sobre elegancia en el programa Yamaneció, hizo pública la forma en que logra vestirse bien: usa la ropa confeccionada por Mario Freixas. Así que no rompo ningún secreto y se entiende el por qué de la ropa adecuada.

Tengo otra amiga locutora que un día ante mi insistente mirada sobre sus bellos zapatos, me dijo “son prestados”. Mi asombro la hizo explicar “y la blusa y la saya también, ahora cuando llegue a la casa le paso un paño a la suela, cuelgo la ropa y la devuelvo. ¿Cómo crees que puedo vestirme todos los días para enfrentarme a las cámaras?”. No digo su nombre porque no he podido localizarla para pedirle su autorización.

Existen presentadores que no tienen la posibilidad de Marino y la locutora incógnita.

Por ejemplo, dos semanas atrás, Jhenni Lay, la conductora de Yamaneció, usó un vestido que podía ser para cualquier ocasión menos para las siete de la mañana. En tal sentido una amiga publicista me hizo llegar un correo con lúcidas opiniones: “Hoy (…) su vestido era apropiado para una boda, unos quince, la entrega de Premios en un teatro, u otro espacio de índole festivo, tanto por el color, el diseño y la textura de la tela, pero no para exhibirlo a las siete de la mañana en este programa. Ya todo está inventado o casi inventado en esta materia, sólo un simple pase de vista a algunos espacios televisivos cubanos nuevos y no tan nuevos o a otros allende los mares y podrá corroborar que la IMAGEN de sus conductoras dista mucho de lo que nos está presentando la compañera de Yamaneció. Si está recibiendo asesoría, por favor, cambien de facto al asesor de su imagen y si es por iniciativa personal, búsquenlo de inmediato. Ella logra la empatía con el televidente, se desenvuelve bien con los invitados, asume con conocimientos de causa, su papel, mas por ser la cara de este espacio, requiere que su IMAGEN se corresponda con los propósitos que le dieron origen.”

Un responsable del programa me dijo: “efectivamente...nosotros estamos de acuerdo, solo que atrapados en la escasez más absoluta. Si bien la asesoría es importante, la producción lo es también. Sabemos que no funcionaria...pero no tenemos nada que ponerle. Todo lo estamos resolviendo a pulmón. Este tren consume más de lo que la gente ofrece para ayudar.” En los últimos días han logrado brindar una imagen sobria y elegante de Jhenni, como debe ser a esa hora.

La escasez, ausencia, pobreza es una realidad, pero también pienso que en la televisión cubana se relega el director de imagen a un plano totalmente secundario.

 A raíz de mi texto Locución: profesión que genera (o no) cultura (http://www.tvcubana.icrt.cu/la-columna-de-paquita/1334-locucion-profesion-que-genera-o-no-cultura) la reconocida especialista Piedad Subirat me envió sus opiniones “En cuanto al vestuario, creo que ha mejorado en el Noticiero Nacional debido al trabajo  del diseñador Elio Vives, y en otros programas por el apoyo de creadores como Mario Freixas e Ismael de la Caridad, y el esfuerzo de algunos de nuestros diseñadores que continúan trabajando en el departamento de Diseño del ICRT . Pero no siempre se cuida ni se exige por parte de la dirección del programa que el conductor o conductora, se presente con ropa adecuada a la hora en que se transmite el programa o el corte del mismo.  No es lo mismo vestirse para dar informaciones en horas del día, que para conducir un musical en horas de la noche. Igual sucede con la peluquería o el maquillaje.”

La experimentada diseñadora dice “He visto a una locutora del NTV presentarse con un "despeinado" de mechas sueltas en desorden, como si la hubieran asaltado por el camino, o se acabara de bajar de la guagua y fuera directo para el set y  no tuvo tiempo de pasarse un peine por el cabello. Pudiera ser culpa del peluquero o peluquera de turno, pensando quizás, que ese "despeinado", es más refrescante, juvenil e informal.  Lo que sucede, es que ese espacio informativo nacional, no es el adecuado para ese look, y lo que da es una impresión de desaliño que deteriora la imagen requerida para la ocasión, donde su presentación debe ser más formal.”

Piedad ejemplifica: “En algunos casos, el desinterés de la propia dirección de los programas hacia sus especialistas de imagen,  llega al colmo de no saber quién es quién.  Desde hace un tiempo hasta el momento, en el Noticiero de Canal Habana, en los créditos finales, se lee Diseñadora de Vestuario Esther Morales, que es la vestuarista que lleva la ropa, y el de vestuarista se acredita  a la Diseñadora Ciria Jardines, quien selecciona la ropa que se va a usar.  No dudo que quien organice y apruebe los créditos, desconozca el nombre de cada especialidad y altere absolutamente las categorías de la misma. En ese caso, como noticiero, solamente aparecen locutores o conductores, por eso me refiero a esta situación que aún continúa. Si la dirección del programa no tiene el control de quien prepara la imagen de sus presentadores, menos podrá exigir o controlar la calidad de la imagen de los mismos.”  

Le doy toda la razón a la experta. Si la imagen es imprescindible en la televisión, entonces tiene que existir un especialista para que oriente usar las ropas adecuadas no sólo según el horario sino las tallas, el color del pelo, la piel y que debe llegar hasta estar pendiente del color de los fondos. Vuelvo a tomar a mi amigo Marino como conejillo de indias: se pone una camisa bellísima, de mangas largas y lo sientan con un fondo casi del mismo color de la prenda de vestir. Parecía que el rostro salía de la pared. Además esos preciosos muebles de Mediodía en TV,una donación de Blondín, resultan incómodos para presentador e invitados. Creo que el especialista , con gusto reemplazaría el mobiliario si se le explicara estas razones. Y estoy hablando de un espacio que ha cambiado para bien su escenografía, con un par de excelentes locutores (Marino y Bárbara Sanchez Novoa, también bien vestida), una presentación digital hecha con gusto y funcional, en fin un programa al que le dedicaré con placer una columna porque, en vivo, diario y “a pulmón” tiene muchos más puntos a favor que en contra.

Y hasta ahora sólo he (hemos) escrito de conductores y locutores, pero esto es válido para todos los profesionales que viven de un talento y, además, de su imagen: cantantes, actores, actrices, músicos de instrumentos o comentaristas especializados: a todos hay que estudiarlos para “vender” su imagen. En eso los vecinos del norte son maestros: toda persona –gorda, flaca, fea, vieja, joven- puede salir en la televisión pero con la ropa, peinado, maquillaje y maneras adecuadas, a partir de la hora y el público al que se dirigen.

Repito: conozco no de la escasez sino de la pobreza de recursos en la TV, lo he dicho decenas de veces, pero si ese se administra como debe ser, seguro que todos los programas se disfrutarían mucho más.

 

 

No son pocas las quejas acerca de cómo se maltrata el idioma en canales de televisión o emisoras de radio. Parecería que nadie se preocupa (y ocupa) por eso, pero no es así. La sección de locutores de la Asociación de cine, radio y televisión de la UNEAC, presidida por Marialina Grau, ha desarrollado un intenso trabajo por rescatar la función del locutor.

Claro, el primer escollo de Marialina y sus huestes es la propia UNEAC: se trata de una organización selectiva, a la que deben pertenecer los profesionales del arte y la literatura con resultados destacados en sus quehaceres particulares. Entonces, la UNEAC sólo agrupa a una parte de los locutores. Desde tiempos atrás existe una propuesta de crear una organización de los profesionales del habla o incorporar estos comunicadores a la Unión de Periodistas de Cuba, como una sección especial, toda vez que un por ciento muy alto de locutores forma parte del sistema informativo de una manera singular: son el rostro y la voz de las noticias. Actualmente, se busca solución a este escollo que impide agrupar a todos los locutores.

El ICRT, mediante su Cátedra de locución, contribuye a la especialización de hombres y mujeres con acceso al micrófono, pero aún hacen uso de ese especial artefacto personas que no tienen ni la voz, ni la dicción, ni ¡LA CULTURA! que exige esta profesión.

Para debatir y estudiar las complicaciones de la locución desde el 2003 se celebran talleres científicos sobre esta modalidad comunicativa.

Marialina me cuenta que el ICRT apoyó en aquel año y lograron un diagnóstico y una evaluación profesional. “Después de esto –agrega Marialina- había que sensibilizar a los realizadores, porque ya apenas se contrataban profesionales de la palabra para la televisión. El taller se realiza solicitando a los profesionales de los medios de todo el país que estudien e investiguen sobre los problemas al aire en los diversos programas de radio y televisión; valorar las seudo dislalias culturales regionales también, incluso se buscó desde el primer encuentro la unidad lingüística nacional. En la preparación de aquel primer taller tuvieron la colaboración del Instituto de literatura y lingüística, especialmente de la Dra Nuria Gregori, su directora, y otros especialistas, para analizar los principales problemas nacionales en el habla y la responsabilidad de los medios en ellos.

Estos estudios dicen por que el taller es científico y sus resultados, en las ponencias, que pueden servir de material para talleres, incluso para los cursos de periodistas y directores de programas, “pero nosotros –dice Marialina- no somos los que tenemos la facultad para darle ese uso, este proceso se traba en el camino.”

Le pregunto por qué el próximo taller se efectuará en Ciego de Ávila y dice: “el 30 de noviembre  se cumplen años de la formación allí en Ciego… de la columna invasora a occidente: se unieron tropas de Máximo Gomez y de Antonio Maceo para continuar la contienda hacia el occidente del país. La dirección partidista y la gubernamental en esa provincia por tal razón nos pidió realizar el cuarto taller, también porque se celebran 60 años de la aprobación del día del locutor el primero de diciembre; y fue precisamente en memoria de un destacado locutor avileño.”

Si te pidiera tres motivos por los que Ciego de Ávila es la capital de la locución ¿qué dirías?, le pregunto y esta es su respuesta “El gran Camagüey en los años 40 del siglo pasado fue el que organizó la primera Asociación de locutores en esa provincia, los que hoy son de Ciego de Ávila estaban incluidos y las mejores voces nacionales son de esa parte del país. Allí se crearon los primeros talleres cuando aún no nos aprobaba en La Habana la realización del primero. Si añades que lograron que en el Instituto de segunda enseñanza se celebrara el Primer congreso de locutores en 1947, en Camagüey, allí nació el Colegio nacional de locutores, y además se propuso  la institucionalización del día del locutor; entenderás por qué Camagüey es la ciudad histórica de la locución y Ciego la capital, porque sus organizadores eran mayoritariamente de esta zona. De esa región salieron muchas de las mejores voces nacionales de los medios y porque  en los peores tiempos de irrespeto a la profesión, Ciego de Ávila continuó formando locutores y velando por la calidad de sus voces;  allí está la alameda de la locución y hay una serie de encuentros en municipios,  que son preciosos en función de nuestra cultura en general y relacionada con los locutores. Ya tienes tres razones y más”.

Los talleres y encuentros sobre locución han dejado más de treinta ponencias que valdría la pena publicar en un libro, seguro de consulta para los profesionales de la palabra.

Marialina agrega: “agrupar a los locutores del país tiene la mayor importancia y sobre todo en estos momentos. Desde el punto de vista de la unidad lingüística es mantener la norma culta sin pedantería, ponerle al estilo de la escuela cubana de locución que como sabes es natural y fluida, sin engolamientos. Tenemos muy buenos profesionales que si estuvieran agrupados en una asociación, ayudarían con su trabajo inteligente a que los nuevos valores de la locución sigan el camino adecuado. Ahora, como no hay un reconocimiento y se contrata a cualquier para conducir, se siguen ejemplos foráneos que no tienen nuestra entonación y ni responden al español en la modalidad cubana. Eso es fatal porque dejamos de defender la identidad, agruparnos es velar por la calidad al aire de nuestros profesionales y por mantener internacionalmente el prestigio que siempre han tenido los locutores cubanos, que hemos sido ejemplo de la locución llamada neutral, sin entonaciones exageradas.”

¿Desde cuándo Cuba pertenece a la Federación hispanoamericana de locutores? es otra pregunta y la respuesta es “Pertenecemos, incluso, al Ejecutivo de la federación hispanoamericana de locutores. Surgió a partir del primer evento científico nacional donde estuvieron presentes colegas de México,  Guatemala y luego se sumó Colombia; al ver lo que se debatía participaron y  manifestaron que esas reuniones debían ser a nivel del área, con las voces más importantes de nuestros países, en búsqueda de la unidad lingüística y el respeto a los que por los medios usan su voz profesionalmente, sean locutores, periodistas, especialistas,  pero previamente autorizados porque demostraron que lo hacen bien, sin que se pierda el mensaje. Es más: hasta se proyecta un banco de voces de nuestros países para grabar mensajes sociales para el área. Esta federación proclama además la unidad lingüística respetando las marcas identitarias y que los locutores todos, de América Latina dominemos por lo menos una lengua indígena; se prevén hasta cursos de especialidades de locución por INTERNET. Lo más importante es unir a todas las voces de esta parte del mundo, en un ambiente de respeto mutuo y de solidaridad.”

Pienso que lograr una locución cuidadosa del idioma y a la vez natural “a lo cubano” influiría en formar patrones cultos en el habla de radio oyentes y televidentes. Los especialistas de otras profesiones que conduzcan programas, deben tener las condiciones para ello: ser erudito en una materia no quiere decir que se pueda hablar del asunto de forma amena y comprensible para multitudes.

Creo que existen y han existido excelentes conductores y conductoras que no son locutores, pero tal hecho no es la norma sino la excepción. Y pienso que apoyar desde todos los puntos de vista una forma de hablar culta y agradable en la televisión y la radio, influye en crear o fortalecer el gusto por lo mejor del arte, la literatura y en general la cultura humana.