¿De qué va esto? como se dice actualmente. Pues de mis opiniones, entrevistas o comentarios de ustedes los lectores sobre la tv. De entrada les comunico que pueden escribirme a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. con sus discrepancias, dudas o sugerencias de temas, al margen de que podrán dejar sus criterios en el propio portal.

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Este domingo en el espacio Arte siete transmitieron En la noche (Our souls at night),  un filme de Ritesh Batra con Robert Redford y Jane Fonda en los papeles protagónicos,  una historia de amor en la tercera edad.

En ocasión de presentar el filme en Venecia donde  recibieron sendos leones de oro honoríficos por sus respectivas carreras, ambos bromearon sobre la cinta y sus edades. Ella más que él fue explícita: “Me encanta el hecho de que este filme, de alguna manera, cierre nuestras carreras. Interpretamos a aquella pareja joven, enamorada y recién casada y ahora el amor y el sexo de una pareja mayor. Aunque en mi opinión Ritesh (Batra, el director) cortó la escena de sexo demasiado pronto", dijo la actriz provocando las carcajadas de los periodistas.

Tuve el privilegio de estar cerca de Redford en su viaje a La Habana en los años ochenta.  Aún tenía toda la belleza del joven seductor de Nuestros años felices. Se que causó estragos en muchos corazones cubanos y desde entonces he perseguido sus películas: he sido testigo de su paulatino y digno envejecimiento. Nació el  18 de agosto de 1936, por lo    que tiene 81 años.

Su rostro está surcado de arrugas, tiene las manchas del tiempo, camina de acuerdo a sus años, y demuestra cómo no se necesitan ni cirugías, ni tintes para ser un anciano  bello, lúcido y atractivo.

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 Conocí a Jóse Benedí (así con acento en la o) en una noche que ambos fuimos invitados a una cena en casa de un amigo común. Desde entonces nació una empatía que ha ido creciendo con el tiempo. Para mi, primero fue un muchacho informal, con unos bermudas bonitos (supongo que de marca) y con criterio propio, incluso cuando empecé a juzgar un trabajo de nuestro anfitrión, él me apoyó.
Jóse me habló ese día de un proyecto que tiene en manos (se ha demorado demasiado para mi gusto) y esa misma noche, cuando llegué a la casa me metí a tratar de abrirle un camino. Se fue tres o cuatro días después, a Hamburgo donde reside desde hace cerca de tres lustros, antes me hizo un vestido con una tela que tenía. Puse su nombre en google y casi me desmayo:

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En  varias oportunidades  he señalado que a nuestra televisión le hacen falta especialistas en imagen, que tengan la autoridad para decirle a un locutor o un cantante: así no puedes salir en cámara.

No  voy a revelar  nombres, pero existe una buena conductora por su dicción, presencia física y carisma que desbarata esos atributos por vestirse “de noche” cuando es de mañana o tarde.  Tampoco voy a decir que mujeres con senos prominentes (con silicona o no) de unos cuantos kilogramos, aparecen en la pantalla  con estraple o tiranticos no  cuando cantan o actúan, sino cuando conversan o explican un  hecho ¿es glamur eso?.  Se que hoy está de moda el lápiz labial rojo ¿para usarlo por la mañana?.  No nombraré a conductores  o cantantes que usan pantalones tan apretados que enseñan  la marca de sus genitales o que se sientan con las piernas abiertas frente a las cámaras.

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Este domingo por si entraba alguna llamada telefónica (que entró) me puse a grabar Perdiendo la Inocencia, parte dos de la serie Unidad Nacional Operativa, UNO, que me dejó enganchada la semana anterior.

¡Por fin la policía es humana!. Y digo esto porque acusaron  de violador a dos  hombres que no lo eran, pero que todo hacía sospechar primero de uno y después del otro. Al final el violador era un adolescente que abusó de un niño un poco menor que él. Si no me equivoco es la primera vez que la televisión refleja un  hecho de esa naturaleza: un chama que abusa de otro y la reacción del otro, fue, por supuesto, vengarse, según las leyes del barrio.

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