
¿De qué va esto? como se dice actualmente. Pues de mis opiniones, entrevistas o comentarios de ustedes los lectores sobre la tv. De entrada les comunico que pueden escribirme a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. con sus discrepancias, dudas o sugerencias de temas, al margen de que podrán dejar sus criterios en el propio portal.
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- Escrito por Paquita Armas Fonseca
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Sobre las siete y un poco de la mañana, excepcionalmente a las seis y treinta, sintonizo la revista Buenos días, con esa frase-propuesta Juntos al despertar que me gusta como título para un espacio informativo que en la mayoría de las oportunidades se disfruta no sólo por lo que dice sino como lo dice.
Especialmente, trato de no perderme los lunes y jueves, cuando Lázaro Manuel Alonso presenta El tema, su exposición el primero de esos días y las respuestas, casi siempre con polémica, en la segunda oportunidad.
Lazarito tiene la frescura y el desenfado de la juventud, y la garra de periodista que lo demostró desde sus primeras apariciones. Él toma un asunto por los cuernos y lo sacude con sabrosura y ¡rigor!. Se le añaden las entrevistas a los implicados (jefes de lo que se debate o especialistas del asunto) más opiniones de los televidentes que llegan por correo electrónico.
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- Escrito por Paquita Armas Fonseca
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ada vez que veo Vale la pena me digo, una cámara solamente, un fondo adecuado y Manuel Calviño ¡que buen programa!. Lleva 22 años y sigue contribuyendo a que seamos capaces incluso de ser felices, como en el última tema que trató este año.
El Doctor en Ciencias Psicológicas y Profesor e Investigador Titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana, también músico, es capaz de articular un discurso lógico, coherente y atractivo, con matices cómicos a veces, partiendo de mensajes que le envían o de hechos de los cuales ha sido testigo.
En este Vale la pena final del 2017, tomó el tema de la felicidad e hizo que nos miráramos por dentro, no de una manera complaciente pero si lo suficientemente lógica para que entendamos que reír o sencillamente tener la esperanza de alcanzar a ser feliz, es un paso a sentirnos mejor con el yo quejoso que a veces nos copa. No sé si lo escuché o lo leí, pero me convencieron: la felicidad es un instante que se atesora mientras respiremos.
Unas semanas atrás habló de los celulares y la soledad que estos pueden representar para aquellos que, estando unos al lado de otros, se comunican por esos equipos útiles, necesarios, que signan nuestra era, pero que no pueden sustituir el dialogo humano, el contacto de personas con el lenguaje hablado , mirándose a los ojos.
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- Escrito por Paquita Armas Fonseca Fotos de la autora
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El 23 de julio de este año, en esta misma web, publique Luces y duendes: un homenaje a la colmenita pero sobre todo al mago Tin. En ese texto expresé: “El aplauso cerrado, los gritos y el regocijo de los colmeneros, sus familiares y otro importante número de personas en el Cine Charles Chaplin, emocionaron a Luciana Mazza Toimil, directora del documental Luces y duendes que tuvo su premier mundial este sábado 22 en la sala habanera.
Cuando toqué sus manos estaban frías, pero no menos emocionados quedamos todos nosotros que vimos nacer y crecer La colmenita, y es que una realizadora argentina nos la devuelve en imágenes, música y alegría en poco más de una hora de duración.
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- Escrito por Paquita Armas Fonseca
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Prometo que a partir de este texto pasaré a otros asuntos del audiovisual. Pero en el taller del festival Caracol descubrí que Nieves Laferté, especialista en imagen, podría responder algunas preguntas que yo he dejado “en el aire” en mis últimos textos.
Aquí la también integrante de la Presidencia de la UNEAC responde algunas de las interrogantes que me realizo (o nos realizamos) sobre imagen y audiovisual:
Comenzaste estudios sobre vestuario, pero luego fue escenografía, vestuario y luces ¿acaso el vestuario sólo no es vital para una obra teatral o audiovisual?
Fueron etapas de maduración. Como toda niña que “vistió” muñecas. Hice vestidos “de verdad” a las mías, con los que me gané un dedal “de verdad”, a mi medida, a los nueve años.
Cuando leí la convocatoria de la Escuela Nacional de Artes para las especialidades de escenografía, vestuario e iluminación –por separado- yo estudiaba dibujo comercial, pero lo abandoné y decidí que sería diseñadora de vestuario.




