¿De qué va esto? como se dice actualmente. Pues de mis opiniones, entrevistas o comentarios de ustedes los lectores sobre la tv. De entrada les comunico que pueden escribirme a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. con sus discrepancias, dudas o sugerencias de temas, al margen de que podrán dejar sus criterios en el propio portal.

Los ojos de Froilán Arencibia eran apenas una línea el tres de diciembre cuando desde La Habana describía el tránsito de la comitiva que llevaba a Fidel a los brazos de su novia. Aplaudí esa decisión, el periodista y locutor tiene la solidez cultural necesaria para realizar un trabajo en el que se unían dicción, palabras precisas y cultura. Y pasó con sobresaliente esa prueba.

Cuarenta y un año atrás al amanecer de un dos de diciembre, yo estaba empapada: con 81 jóvenes más de la provincia de Oriente, desembarqué en Las coloradas.

Desde hace horas busco una foto en la que están Juan Almeida y Guillermo García, subidos en un árbol, conversando con nosotros. Los escuchaba pero mi cuerpo temblaba, no por el frío (¡que había!) sino por el susto que pasé al tirarme del yate (un símbolo del Granma) a un mar que siempre había leído era cenagoso. Pero estaba, supongo que está, construido un paso de madera, sólido, que reproducía el camino seguido por los expedicionarios.

Aquel día navegué con el Granma en las voces de dos hombres cercanos a aquel cabalgar por el mar Caribe, hicieron anécdotas, rieron y recordaron alguna que otra maldad de la travesía y de los primeros días en la Sierra Maestra, de Fidel y su desesperación por llegar, del Che y su aparato para el asma, entonces escribí unas notas que no se si existirán en algún lugar.

Pero hoy, sesenta años después de aquel viaje, Fidel estará en Holguín. Mentiría si dijera que recuerdo cuando llegó a mi tierra de nacimiento, pero lo que si no puedo olvidar es cuando el primero de enero mi padre me llevó a la zanca de un penco, hacia Sao Arriba, por el rio creo Júraco, para ver a los barbudos con collares de Santa Juana, pelo largo y olor a monte.

Ya yo había visto a los rebeldes. En el Tanque, entonces fin de mi ciudad, mi padre cuidaba esa finca y hasta allí, en total oscuridad, no había luz eléctrica, de noche llegaban tres o cuatro a veces, se sentaban a conversar. Increíblemente eso sucedía a menos de un kilómetro donde había una guardia permanente del ejército de Batista.

Me le escapaba a Mima para ver a aquellos hombres que no conocía. Allí un combatiente caído, si no me equivoco el 30 de diciembre de 1958, se reunía con los hombres de Fidel. En un viejo radio mi familia escuchaba a Radio Rebelde.

Fidel nacido como sus hermanos en Birán, tierra de Oriente y hoy de la provincia de Holguín, llegó a aquella ciudad y fue bañado por un mar de coterráneos que lo siguieron por el recorrido que trazaron para la historia.

Hoy mi héroe está mi tierra que para mi orgullo lo vio nacer, en su patria chiquita, porque su patria grande es la tierra de los que no tienen voz en el planeta.

Es 17 de diciembre. Raúl termina su comparecencia y me toma por sorpresa el establecimiento de relaciones con Estados Unidos. Que venían Gerardo, Tony y Ramón lo deduje porque había visto por Telesur a Alan Groos llegar a su país. Ese hecho más el anuncio de la comparecencia del jefe de estado cubano me reveló el regreso.

Como ya escribí pensé en dos personas en Fidel y Mirta, la madre de Tony. A ambos la vida les dio la posibilidad de ver el regreso de los cinco hermanos.

Pero pasan los días y me aterra el silencio de Fidel. ¿se ha reunido con los cinco? ¿Por qué no publica una línea? ¿Es cierto que escribe su autobiografía a marcha forzada, según dijo una colega? ¿Le habrán hecho una colostomía como me dice una amiga doctora?.

Quizás está tranquilo, en otra dimensión, a la que viajan los ancianos para no conocer a nadie, recordar lo que hicieron de niños y comportarse como tales.

Hoy es nueve de enero. Otra vez me llaman y me preguntan si se algo, que si habría una conferencia de prensa o si existe un movimiento raro de militares desde Venezuela.

Este seis de enero se por qué tuve a Fidel en mi cabeza desde temprano. Ese día de 1959 tuve mi primera muñeca linda, verdaderamente linda. Me la llevaron unos reyes magos, barbudos, especialmente uno alto, de perfil griego, fuerte, que caminaba con largos pasos y tenía una sonrisa pícara. Creo que entonces con nueve años me enamoré por primera vez.


El hombre que desprecia a las mujeres y quiere confinarlas al claustro de sus casas, el que pretende levantar un muro contra los inmigrantes latinos, quien desecha a los negros y niega el derecho de los gay a contraer matrimonio, ese engendro de bestia envuelto en dinero, el presidente electo de Estados Unidos calificó a Fidel como un “brutal dictador”.

Es tan bruto, supongo que hasta lee mal, para decir tal expresión cuando desde el Papa Francisco a Putin, han sentido la muerte del líder de ese mundo aun en desarrollo, del Sur, oprimido por el norte, porque eso ha sido, es, Fidel un gigante para toda la parte del planeta que no pertenece al Primer Mundo.
Antes de levantar sus sucias palabras Sr Trump llene de alfabetizadores su propio país, comparta las riquezas con las naciones más pobres, lleve enseñanza y comida a Haití, sea un ser humano y no un energúmeno.
Aprenda de Obama quien dijo “Sabemos que este momento llena a los cubanos -en Cuba y en Estados Unidos- de intensas emociones, recordando los incontables formas en que Fidel Castro afectó el curso de las vidas de personas, familias, y de la nación cubana. La historia recordará y juzgará el enorme impacto que tuvo esta singular figura en la gente y el mundo a su alrededor.”