Ir a Inicio  

 

15 de Marzo de 2010 CARTELERAS FOROTV WEBMAIL ICRT DIRECTORIO COMUNIDADES
Avanzado
Informativo
En pantalla
Eventos
Historia de la Tv
Telecentros
ICRT
Temas
Tecnología
Entre tú y yo
Formación
En producción
Iniciar Sesión | Registrarse
 Usuario:
 Contraseña:
 
Canales
  Cubavision Internacional
  Cubavision Nacional
  Tele Rebelde
  Canal Educativo
  Canal Educativo 2
  Canal Multivisión
 
Telecentros
  Tele PinarPinar del Ri­o
  Canal HabanaCiudad Habana
  IslavisionIsla de la Juventud.
  TV Yumuri­Matanzas
  PerlavisionCienfuegos
  TVCamagueyCamaguey
  TunasvisionLas Tunas
  CNCTVBayamo
  Tele TurquinoSantiago de Cuba
  Tele CubanacanSanta Clara
  TVavileñaCiego de Avila
  Centrovision YayaboSanti Spiritus
  Tele CristalHolguin
  Canal SerranoSan Pablo de Yao
  SolvisionGuantanamo
 
 
Protagonistas
Nilda Collado, una mujer de los medios.
En mis tiempos de estudiante conocí más de la actriz Nilda Collado no por la cond Leer más
Mario Limonta: ese cubano de todos los días

Las actuaciones de Mario Limonta, guantanamero de nacimiento, han pasado a ser como representacio Leer más

El actor debe poder actuar donde sea / Ivette Fernández Sosa. / Fotos: Cortesía del entrevistado.
 
El actor Alden Knigth y la actríz Asenneh Rodríguez. 

A sus más de 50 años de vida artística nadie esperaría tanta modestia. Alden Knight James, además de un conversador increíble, revela ser un hombre de profunda sensibilidad. Diáfano, confiesa haber trabajado en teatro, televisión, radio, cine, cabaret y hasta en el circo. Aunque actuó en más de un centenar de obras, piensa que aún le quedan cosas por experimentar. Osado, disciplinado y persistente, Knight encarna una vida llena de consagración y retos.  

A pesar de ser un actor sumamente popular, Alden no olvida sus orígenes. Recuerda sin rencores los obstáculos que le ayudaron a crecer. No reniega, de nada, pero aun cuando calla, sus gestos delatan que el camino fue mucho más que escabroso.    


   Nací en un poblado de Camaguey, en un pueblo pequeño llamado Martí. Allí no había emisora de radio ni nada por el estilo. Cuando termina la Segunda Guerra Mundial mi padre tuvo que vender el camión que tenía y nos fuimos para Guantánamo. Éramos pobres, descendientes de inmigrantes jamaicanos.
   Yo entro en la vida del arte por casualidad. Más tarde, cuando llegué a La Habana, no tenía dónde vivir. Me dieron cobijo en una casa, pero después de un tiempo me pareció que era demasiado abuso. Por eso me fui a vivir al sótano de Maternidad de Línea. Al triunfar la Revolución, se me da la oportunidad de alquilar un cuartico.
   Mientras viví allí recibí muchas clases y poco a poco me fue aceptando el público y la dirección de los programas. Fue difícil pero uno insiste y llega. Es mi ejemplo personal pero conozco varios. Si tú averiguas cómo Arredondo llegó a ser una figura de este país te asombrarás. Si te pones a leer los libros sobre Félix B. Caignet, cómo desde Santiago de Cuba llegó a ser una figura relevante, te das cuenta de que hay que insistir, trabajar, estudiar. Y cuando algo malo te ocurra, aprovecha la lección para la próxima. No siempre hay que echarle la culpa a quien te dio golpes porque puede ser que a veces lo merezcas. La vida tiene ciclones que uno debe superar.
   ¿Mi consejo para los que albergan un sueño? Insistir y estudiar.
    
Aunque lo parezca, el mundo del espectáculo no es siempre divertido. Muchas veces es abnegado y agotador. No obstante, el trabajo se agradece no solo por el actor que se sabe admirado sino por aquel que desde el otro lado da rienda a sus sueños y fantasías. Pero para ello el artista pasa por un entrenamiento fatigoso, que muchas veces, desconoce el receptor. La formación de Alden Knight constituyó un ejercicio increíble.

   Por ejemplo, en radio CMQ, después Liberación, había seis estudios, cuatro de ellos para grabar espacios dramáticos, en cada uno de ellos se hacían a diario cuatro programas. Hubo actores que tenían que trabajar en los cuatro espacios, como a veces me pasó a mí. De una hora a otra se hacían diferentes personajes en formatos variados (históricos, infantiles, policíacos, aventuras) y con distintos directores. De 3:00 a 6:00 se realizaban los ensayos para la televisión, y luego se filmaba en vivo. Es decir, desde las 8 de la mañana hasta las diez de la noche estabas haciendo radio y TV. Pero al otro día tenías los mismos programas y debías estudiar el libreto que no lo daban con mucha anticipación. Ese rigor te ofrecía la oportunidad de hacer muchas cosas. El defecto grande que había en aquel entonces era que no se les permitía a los actores de teatro trabajar en la televisión, y viceversa. Hubo muchos actores de teatro magníficos que nunca pasaron por la pequeña pantalla. Era una división tonta que afortunadamente después se rompió. Creo que el público tiene derecho a ver a todos los actores del país.

Aunque reconoce las diferencias entre la televisión actual y la que se hacía 50 años atrás, la nostalgia no atenaza a Knight. Su recompensa es un eterno aprendizaje y la satisfacción de saberse activo.

   Cuando llegué a la televisión todo era en vivo, no había video tape. Una vez que se entraba al estudio sabías que ibas a actuar para un montón de gente en ese mismo momento. Si te equivocabas tenías que rectificarlo al aire o morías. Así le pasó a una actriz mexicana que no tenía costumbre de trabajar en vivo y se le olvidó el texto. A causa del estrés se desmayó y los actores cubanos debieron improvisar para arreglar aquello. Los coordinadores en aquel entonces tenían otra forma de trabajar: iban dando letra como un apuntador. Era un sistema más violento para la psiquis del actor que el actual, mas uno lo hacía con esa espontaneidad con la que se hace el teatro.      Hoy tú tienes el libreto completo. Estudias al personaje más a fondo.
   Yo aprendo en la misma medida que enseño. Si detecto una deficiencia en un colega, estoy en presencia de un error que yo mismo no puedo cometer. Incluso si señalo algo, la persona no está de acuerdo y yo valoro que tiene razón, aprendo de ese intercambio. El viejo que crea que tiene la verdad absoluta murió ya, uno tiene que irse adaptando a lo nuevo.

Alden Knight declara sentarse con sentido autocrático frente a la televisión, aún más si se trata de una actuación suya. Dice notar mejor los defectos que las virtudes de su propio desempeño hasta experimentar la rabia que despierta un detalle malogrado. Quizás por eso no podrá olvidar nunca la más amarga de sus experiencias. Aunque, en contraste, sabe albergar el recuerdo de una de las más gratificantes.


   ¿Una experiencia poco grata? Mefistófeles. En el teatro musical de La Habana, yo hacía de Mefistófeles, personaje que salía y gritaba y era como un diablo. La prensa fue al ensayo y la obra levantó mucha expectación. El día del estreno estaba ronco, completamente ronco, con gripe. Cuando estuve frente al público no se me oía en la cuarta fila y la gente gritaba ¡No se oye! Fue horrible. Gracias a eso estuve a punto de retirarme, pero afortunadamente me animaron y seguí.
   Lo mejor que me ha pasado es estar trabajando todavía. Pero dentro de los recuerdos más lindos que tengo está una obra de teatro que se hizo en televisión y fue dirigida por Roberto Garriga. Hablo de “Sizwe Banzi ha muerto” que aborda sucesos que ocurrían en África del Sur. Éramos dos actores: Idelfonso Tamayo y yo. A mí me correspondía permanecer durante una hora solo en la pantalla. Era una obra bien difícil porque había que interpretar varios personajes, doce o quince. Para Garriga fue muy bueno el trabajo y para todas las personas que lo vieron. Ya de esto hace cerca de 30 años.

Como casi toda persona involucrada con el mundo audiovisual, Knight sufre y se apasiona con la televisión. Su experiencia le dicta iniciativas que son imposibles de no tomar en consideración.

   Creo que hace falta más imaginación en el mundo televisivo. Hace falta directores que se metan dentro de la trama y dentro de cada personaje. Pienso que hay que aventurarse más, ser más arriesgados en sentido general, dejar lo manido. Quizás así se evite que un programa imite al otro, últimamente siempre se tocan los mismos temas o se escogen los mismos escenarios. Los programas musicales se parecen entre sí. La dinámica ha mermado un poco, antes había más variedad.
   Aun con el presupuesto actual se pueden hacer programas más variados. Si antes teníamos dos aventuras que se hacían en el estudio, ¿por qué hay que ir hasta Baracoa para hacer una escena, si en La Habana hay locaciones? Además, la gente de allá tiene derecho a realizar sus espacios puesto que hay telecentro y cuentan con  actores que se deben explotar. Para el público sería diferente ver otras caras, siempre ven las mismas.
   El espacio El Cuento debe responder más al carácter del cuento original. El texto auténtico de este tipo de literatura no da mucho detalle, hace falta menos escenografía y más imaginación que le permita participar al televidente. Es necesario que en vez de un programa caro se hagan dos, pero que tenga el valor que el público está buscando. Las personas quieren poder disfrutar propuestas variadas, ver la trama y no la casa de la historia. La televisión desde mi punto de vista está entre el cine y el teatro, donde la imaginación importa mucho.    

Alden es uno de los actores más versátiles de Cuba. Pero en vez de hablar sobre el sacrificio que ello entraña prefiere pensar que es una condición inherente del histrión. Su propio desempeño no le parece tan grandioso como podrían considerar otros.

   Me parece que un actor debe ser integral. No hay una preparación para el artista de uno u otro medio, uno se prepara simplemente para actuar. Es cierto que cada medio tiene códigos diferentes pero nunca son tan desiguales que limiten la actuación.
   Todos los actores son versátiles, lo que no todos quieren emplearlo porque se acomodan. Es más cómodo trabajar en televisión que en teatro porque las tablas exigen cinco meses de ensayo y después tiene solo uno en escena. Es un poco amargo trabajar tanto para tan poco y por eso algunos prefieren otros espacios. Por otras razones, tal vez económicas, hay quien elige el cine porque trae consigo una promoción más universal. Pero eso no significa que el actor del celuloide no pueda hacer televisión.
   El actor debe poder actuar donde sea. Yo no puedo esperar que me llamen de la televisión. A mí me enseñaron a ir al trabajo. Tendrás menos popularidad, pero la emoción interior la puedes dar lo mismo en un hospital que en una fábrica, en un taller, un sindicato, una cooperativa…
   En Baracoa, donde estuve con Asenneh Rodríguez para actuar, había una niña que decía querer ser bailarina. Después que esa pequeña vio a los niños actuar, se embulló y se hizo bailarina.  Eso para la gente es un estímulo, no solo para que sean artistas, sino para que entiendan muchas cosas. Es también importante llevar nuestro arte a las comunidades. Lo hace el grupo Escambray y Korimakao, ¿pero hay que estar en la Ciénaga o en el Escambray para trabajar para la gente de allí? Hay algunos grupos en La Habana que reclaman porque no tienen teatro, pero escenarios y público hay.

Publicado: 26/01/2010 12:51:29 PM | 278 Lecturas. | 0 Opiniones. | Fuente:
Versión PDF
En esta misma Sección
 LA FASCINACION DE VER
 Laura de la Uz
 Alberto Pujol: ?No habrá más Tabo?
 Dianelis Brito, el rostro imponente de la televisión
 Carlos Gonzalvo, un humorista con notable aceptación en el público cubano
 Omar Alí: En la televisión y el cine el éxito depende de la historia
 Larisa Vega, el rostro, la fragilidad, la actuación
 Yoraisy Gómez, rostro de TV y Cine
 ENTRE LA ACTUACIÓN, LA MÚSICA Y EL MAR
 Posterior a la Edad Antigua...Entrevista al profesor universitario Angel Pérez Herrero
 Guiomar Venegas: La Televisión me atrapó y a mucha honra
 Bárbara Sánchez: un rostro nuevo y talentoso en la TV
 Rostros nuevos
 Orlando Cruzata, entre Lucas, Nos y Otros
 Sin el público soy nada
 La inteligencia está en todas partes y la neurona intranquila sigue con gran audiencia
 Mi encuentro con Corín Tellado.
 Rudy Mora: Nunca pierdo el miedo pero tampoco dejo de disfrutarlo
 “Somos hacedores de espectáculos”
  Protagoniza el popular actor Lester Martínez cuento para la Televisión Cubana
 “¿Mi personaje? Aún lo espero”
 La crítica: Lanza y escudo del Caballero
 Comprender la naturaleza humana
 De cómo Raúl Pomares puso los pies en la escena
 Consuelo entre Borges y Emma
 Fernando Hechevarría: autenticidad, imaginación y poesía
 Blanca Rosa Blanco: Soy una mujer de sueños
 Mario Limonta: ese cubano de todos los días
 Reportaje inconcluso
 Nilda Collado, toda una mujer de los medios.
 PANFILO: LA METAMORFOSIS
 De la mezcla a la tecla: Maité, constructora de vida.
 El actor debe poder actuar donde sea
 Fara Madrigal: La Maravilla en un barquito de papel
  Senarega rompe sus dioses
 La mala más buena de Cuba
 AURORA BASNUEVO:Yo soy una artista dedicada al pueblo
 Mi obra debe tener alguna utilidad
 Inicio | Informativo | En pantalla | Eventos | Historia de la Tv | Telecentros | ICRT | Temas | Tecnología | Entre tú y yo | Formación | En producción |  Canal RSSContactos
Se autoriza la reproducción de nuestros trabajos, siempre que sea de forma í­ntegra y se cite la fuente: http://www.tvcubana.icrt.cu
Escriba a:Calle 23 #258 e/L y M, Vedado,Ciudad Habana,Cuba 10400 - tvcubana@icrt.cu
micodigo.com