Confesó José Antonio Popa, muchos años Coordinador de los programas de la pequeña pantalla, hoy uno de los Premios Nacionales de la Televisión Cubana.
“Yo empecé en 1956 en la Televisión, cuando apenas tenía experiencia en la vida. Mis primeros trabajos allí fueron como auxiliar de estudio y poco después auxiliar de luces”.
Quien descorre el velo de su propio pasado como trabajador del ICRT, es José Antonio Popa, un hombre que estuvo 53 años en este medio de difusión y ahora ostenta con orgullo el Premio Nacional de la Televisión Cubana por la obra de su vida.
“En aquella época inicial no existían escuelas de capacitación y había que batirse por cuenta de uno, con el deseo de no fallar en nada, porque otros estaban esperando para entrar.
“Poco a poco me fui adiestrando en todo lo que es ese mundo apasionante de la televisión y obtuve en 1961 el ansiado cargo de Coordinador, principal representante del Director a la hora de prepararse para grabar y durante la grabación, tanto en el Estudio como en exteriores. De esa estrecha relación que debe existir depende mucho que un programa tenga la calidad requerida.
“Realmente se trata de una especialidad difícil, donde el arma fundamental es el guión. El Coordinador debe estudiar el guión y marcarlo. Ese documento servirá de manera indispensable para la ejecución de tres ensayos: uno en seco, uno sin cámaras y otro con cámaras.
“Como tal estuve trabajando muy duro hasta mayo de 2009 en que me jubilé. Lo más que he hecho es ser Coordinador de programas, tanto dramatizados, musicales, aventuras, como de otro tipo.
“Durante mucho tiempo fui profesor y recorría todo el país. Iba a los Telecentros, donde impartía clases, pues el Coordinador debe saber de todas las especialidades, de cámara, de audio, de iluminación. De todo. Y de actuación también.
“Los último años laboré en los Servicios Informativos, tan importantes, necesarios y útiles. Allí en esa hermosa tarea cotidiana me retiré.
“Pero puedo confesar que hice también muchas buenas e interesantes aventuras. Aprendí de distintos maestros, aunque solo mencione ahora a Pedro Pablo Roque, Coordinador; a Alberto González, Coordinador también, todos de mucha experiencia, antes de 1959. No puedo olvidar a Ciro Soto, igualmente de la época en que los programas eran en vivo.
¿Cuál ha sido el programa más importante de su vida como Coordinador?
—“Para mí todos son importantes. Cada uno tiene su relevancia, desde el más chiquito, hasta el mayor.
“Los tipos de programas que más me gustaban eran los dramatizados. Aunque hice muchos musicales, sobretodo antes del 59. El que siempre he recordado con mucho cariño es el Álbum de Cuba. Lo dirigía Ernesto Casa y era conducido por Esther Borjas, con la dirección musical de Adolfo Guzmán. Tres estrellas juntas en un programa es como para no olvidarse de él.
“La televisión requiere mucha dedicación y los cinco sentidos deben estar alertas, la tensión nunca desaparece. Siempre se sufre cuando uno piensa que las cosas pueden salir mal. Hoy no hay tantos problemas, porque se graba todo y hay tiempo de rectificar o corregir. Lo duro es cuando el error sale al aire y ya no se puede arreglar.
“Si te equivocabas en vivo ya no se podía hacer nada para solucionar el disparate. Después te llamaban la atención, pero en el momento del desliz uno quería que la tierra se lo tragara.
“Entre los momentos más duro que he tenido en la TV está el rodaje, ya en la Revolución, de la aventura Los Insurgentes bajo la dirección de Erick Kaup, en el Estudio 11.
“Un actor tenía que abrir una puerta y a mí se me había quedado cerrada. Fue Carlos Gilí. Era en vivo el espacio. Tuvo que darle unas patadas y romperla. Todo estaba saliendo al aire, se imaginará usted qué clase de pena yo sentí. Eso fue terrible para mí. Quería morirme.
“Yo trabajé bastante en los Estudios del FOCSA. Hice muchas novelas allí. Eran y son los mejores estudios, por ser más grandes: el 17 y el 19. Pocos saben que ese número responde a que dan a esas calles respectivas.
“Los otros Estudios son el 15, en M y 23, donde siguen estando el 12, el 11 y el 10, estudios más pequeños. En P y 23, en el antiguo Canal 2, había el 3, el 4 y el 5. Y en Mazón y San Miguel, el 1 y el 2. ¡Ah!, y uno chiquitico donde se hacía Cocina al Minuto, por Nitza Villapol. Las amas de casa cubanas no pueden olvidarlo.
“Antes del triunfo de la Revolución existían alrededor de diez canales, pero hoy hay cinco, más un telecentro en cada provincia. Además —algo que no existe en otros países—, contamos con diez municipios aproximadamente que posee cada uno un telecentro, ¿qué le parece?
“Durante muchos años fui presidente de la Comisión de Evaluación de los Coordinadores. Lo digo porque en ese cargo conocí que la juventud venía detrás con mucho talento y que el relevo estaba garantizado, aunque no dejo de sugerirles que estudien y lean mucho para lograr avanzar y vencer mejor los obstáculos de todo tipo.
José Antonio Popa ha merecido muchas condecoraciones y medallas por su quehacer de tantos años, como la medalla Raúl Gómez García, la condición de Artista de Mérito del ICRT, y otras. Con sano orgullo este decano de generaciones en la televisión cubana confiesa haber recibido el Premio Nacional que reafirma su legado y avala tan destacada trayectoria.