Anuncian nominados a la Gala de Premiaciones del Festival Cuerda Viva 2017, que tendrá lugar el 1ro de abril en el Teatro Nacional de Cuba. 

Cuerda Viva está cumpliendo quince años de su primera salida al aire y no nos podemos sustraer de esta celebración porque representa un proyecto musical que afianza nuestra identidad nacional”, manifestó Ana Rabasa, directora del programa de televisión, durante la conferencia de prensa y gala de nominados que tuvieron lugar en el Salón Arcos de Cristal, del Cabaret Tropicana, en La Habana.

 El programa Tiene que ver del Canal Habana logra un concepto diferente del habitual espacio fílmico para los niños

En la programación destinada a niños y jóvenes en la TV siempre ha existido un espacio de proyección de filmes para estas edades, sean clásicos o contemporáneos.

Lo más recurrente ha sido la presentación de la película, con un comentario previo (con voz en off) que introduce al televidente en los elementos temáticos y formales más relevantes de la obra.

Gustavo Castellón Melián, llamado el Caballo de Mayaguara, fue en quien se inspiraron para construir uno de los protagonistas de la serie La otra guerra, aunque en ella no se mencione por su nombre ni por su apodo real.

La Televisión Cubana estrena este sábado La otra guerra (8:30 p.m., Cubavisión), una serie que aborda, desde la ficción, la lucha contra los bandidos en el Escambray, un hecho de nuestra historia que marcó la vida de muchas familias cubanas y que, sin embargo, a veces no se conoce a profundidad por los más jóvenes.

La idea original partió de Eduardo Vázquez Pérez, quien como en Duaba, la odisea del honor, volvió a adentrarse en nuestro pasado de luchas, con la colaboración de Yaíma Sotolongo y del director de la serie, Alberto Luberta Martínez (UNO, Tras la huella), el cual asegura haberse enamorado del proyecto desde el mismo día que el guionista se lo propuso.

El espacio de reflexión que conduce el psicólogo y profesor Manuel Calviño mantiene su popularidad

Siempre ha presentado una estética minimalista, porque lo importante de la puesta en pantalla es la reflexión profunda y acertada que su conductor comparte con los televidentes. Temas diversos han sido abordados por el psicólogo, profesor universitario, conductor y escritor Manuel Calviño en el programa Vale la pena, desde que el 28 de febrero de 1991 salió al aire por Cubavisión.

Recientemente, en su columna de opinión dentro del Portal de la TV Cubana, la periodista Paquita Armas consideraba que “con absoluta naturalidad, como se dicen las verdades, Calviño camina de la burocracia y sus horrores (y errores) a la infidelidad en la pareja; la violencia hacia ancianos o niños, hasta las actitudes oportunistas o el narcisismo profesional”. En respuesta a ese artículo, el también Doctor en Ciencias de la Comunicación explicaba sobre su labor dentro del medio televisivo: “la preparación del “programa” es un proceso al que concedo tiempo, concentración, trabajo focalizado.

Es no solo un estilo, una característica personal de trabajo, es sobre todo respeto y consideración absoluta a los que unas semanas después se sentarán frente a la pantalla, y me permitirán conversar con ellos, abriendo un espacio de construcción de saberes. Es también respeto a mis colegas de 10 Al cabo de 26 años, Vale la pena El espacio de reflexión que conduce el psicólogo y profesor Manuel Calviño mantiene su popularidad 11 profesión, porque me guste o no, lo quiera o no, alguna parte de la imagen que se pueda tener de la Psicología, del ser un profesional de la Psicología en Cuba, pasa por mi hacer ante las cámaras”.

Respecto a los inicios del espacio recordó: “Ciertamente fue en febrero de 1991 cuando comencé a hacer lo que consi dero no un programa de televisión, (…) sino un acto de comunicación, un acto de devolución profesional, responsable y comprometido con quienes han sido co constructores de mi vida, de mis logros y sueños, de mi ejercicio profesional y cien tífico.

“Vale la pena es un acto de comunica ción que ha contado, cosa que también agradezco enormemente, con la com plicidad de quienes hacen televisión, de quienes hacen la televisión, en nuestro país. Y por lo tanto, un acto de comunicación con una capacidad de multiplicación asombrosa, gracias a la utilización de la televisión. “Y como acto de comunicación, Vale la pena empieza, cuando termina (alguna vez utilicé mucho esta idea, para reforzar la).

Porque Vale la pena es, sobre todo, lo que ocurre unos minutos después de mi aparición en la pantalla, unas horas des pués, cuando las personas incorporan un fragmento de saber a su análisis personal, a su introspección existencial, a sus debates cotidianos en pos de su mejora miento como ser humano, a la necesaria (imprescindible) mirada crítica no solo a su vida, sino también a la de los otros, a las condiciones que marcan las rutas más o menos probables del vivir”.

Al expresar las gratificaciones procuradas a él por el programa, apuntó: “he sido un gran beneficiado por Vale la pena. Me ha hecho mejor persona, mejor padre, mejor esposo, mejor compañero de traba jo, mejor profesional. Y me gustaría que ese beneficio se extendiera a otras personas, a muchas personas”. Calviño anunció que festejará los 26 años del programa “intentado seguir compartiendo saberes, vivencias, experiencias, con quienes construyo Vale la Pena: las personas, los cubanos y cubanas que lo animan, lo sostienen y le dan su sentido definitivo”.

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