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El primer programa sale al aire el 4 de febrero a las 8:30 pm por Cubavisión

“En la presente edición de Bailando en Cuba hemos trabajado algunos cambios que tuvimos en cuenta a partir de las críticas que recibimos del público el año pasado, y también de nuestras propias consideraciones”, señaló Manuel Ortega, director general del programa de competencia que comenzará a transmitirse el domingo 4 de febrero a las 8:30 pm por Cubavisión.

Durante una conferencia de prensa ofrecida en el Hotel Nacional de Cuba, Ortega precisó que en esta ocasión se prevé corregir errores de la edición pasada y obtener una mejor temporada de competencia.

“Tendremos en total 12 programas y 10 galas en el cine - teatro Astral, en La Habana, una institución que ya se ha convertido en un lugar importante para buena parte de los cubanos.

“En los dos primeros programas se presentarán los 50 aspirantes a concursantes, y el jurado tendrá la posibilidad de eliminar a 18 de ellos para  conformar finalmente las 16 parejas de la segunda edición de Bailando en Cuba.

“Estas dos primera entregas estarán enfocadas al proceso de selección de los participantes, cosa que no sucedió el año pasado. Y a partir del tercer programa comenzarán a concursar”, precisó Ortega.

En esta ocasión, Bailando en Cuba contará con el Ballet Revolución para los openings de los programas, y habrá una gala intermedia entre la competencia semifinal y final.

“El año pasado los competidores llegaron muy cansados a la final porque se les exigía mucho. El trabajo era muy fuerte. Por eso decidimos hacer una gala dedicada a la danza y completar los 12 programas de Bailando en Cuba. La estructura del programa será bastante similar a la del año: desde el principio comenzarán las eliminaciones, pero las galas estarán tematizadas.

“A mediados del año pasado hicimos una gira por Cuba buscando grupos que aportaran tradiciones musicales cubanas, y nos dimos cuenta de la existencia de excelentes agrupaciones presentes en las provincias que logran defender muy bien los bailes cubanos que se están perdiendo y nos identifican.

“Las sesiones de Roclan están filmadas en nueve provincias del país, y vamos a buscar historias en las diferentes provincias para no quedarnos solamente en La Habana”, puntualizó Ortega.

El director general añadió que la actual edición dispone de ocho coreógrafos, y reconoció el trabajo de ellos en tanto son “los encargados de  hacer lucir a los bailarines en la escena”.

“Ellos están haciendo un trabajo muy intenso y trabajan esta vez con un concepto más urbano, que forma parte de un programa de gran envergadura y formato”, señaló.

La coreógrafa española Susana Pous, miembro del jurado, indicó que se siente muy satisfecha por la acogida del público cubano y agradecida por participar en una nueva temporada de Bailando en Cuba.

Asimismo, la bailarina Lizt Alfonso señaló que ser parte del jurado es muy positivo porque “los jóvenes logran crecerse a partir de nuestros consejos”.

“Es un orgullo para nosotros lograr un producto que satisfaga a la familia cubana y a muchas otras personas en el mundo. Esta es una buena oportunidad para los jóvenes que participan, y ojalá pudiéramos hacer más por ellos”, indicó.

Por su parte, Santiago Alfonso, el otro miembro del jurado, resaltó la labor de los diseñadores de vestuario, pues “no es fácil y se invierten muchas horas de trabajo”.

Ortega destacó que Osmany Montero y Jara García, ganadores de la primera edición de Bailando en Cuba, permanecerán en una academia de espectáculos musicales desde el próximo mes de marzo hasta junio; mientras los otros ganadores tuvieron la oportunidad de representar a Cuba en un festival musical que tuvo lugar recientemente en México.

Durante la conferencia de prensa, Jara García manifestó que Bailando en Cuba fue una sorpresa en su vida y una experiencia muy grande que la enriqueció personal y profesionalmente.

“El trabajo con todos los bailarines fue espectacular y aprendí mucho de todas las personalidades que nos impartieron clases. Cada día aprendía más y mis compañeros me exigían también. A partir de ahora me he propuesto superarme más y le doy gracias al programa por haberme dado esta posibilidad”, señaló.

Su pareja de baile, Osmany Montero, destacó que su participación en la primer edición de Bailando en Cuba le permitió compenetrarse con su pareja de baile, a pesar de no ser profesional, y entendió que el triunfo depende del esfuerzo de ambos sobre la pista de baile.

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