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Adelantos de la nueva telenovela cubana Vidas Cruzadas dirigida por la realizadora Heiking Hernández Velázquez

Nuevos rostros de actores y actrices inundan la pantalla de Cubavisión desde este 19 de noviembre, que salió al aire la nueva telenovela cubana Vidas Cruzadas, bajo la dirección de la joven realizadora Heiking Hernández Velázquez.

Como resultado de un casting que realizó el renombrado actor Fernando Hechavarría, llegaron a la telenovela los jóvenes Bárbara Rodríguez, Laura Vassallo, Roberto Espinosa y Alicia Hechavarría, cuatro de los protagonistas del dramatizado con quienes conversó el Portal de la Televisión Cubana.

Laurita encontró aquí su primer gran personaje: Carolina, una adolescente de 14 años. “Ella pasa a través de todos los procesos que se viven en esa etapa. Se enamora por primera vez y, en medio de tantos cambios físicos y mentales, descubre algo muy fuerte –que no puedo adelantar– y atraviesa una situación muy difícil que le cambia la vida completamente. A partir de ahí comienza a descubrir que su vida no era como la imaginaba”.

La muchacha agradece la oportunidad que tuvo de compartir la escena con actores y actrices maravillosos justo en el momento cuando estaba graduándose de la Escuela Nacional de Arte (ENA): “Para mi fue una experiencia espectacular poder poner en práctica todo lo que había aprendido en la ENA”.

Bárbara le da vida a Amelia, una de las protagonistas de la telenovela. “Es una muchacha joven e independiente, graduada de diseño gráfico, que se dedica a la fotografía profesional junto con su esposo. Aboga mucho por la unión familiar. Tiene una carga emocional bastante fuerte. Se ve envuelta en situaciones complejas y pasa por muchos momentos de tensión pero es muy segura. Tiene muchos deseos de realizarse como profesional y alcanzar sus metas”.

Esta es la primera experiencia en televisión de Bárbara, una actriz de la compañía de teatro El Público:

“Cuando estaba en la preparación de mi tesis, Fernando era uno de mis tutores en ese grupo de teatro. Él habló con Heiking para incluirme en el elenco de la telenovela. El equipo de rodaje me apoyó muchísimo. Desde luego, pasé mucho trabajo porque era la primera vez que me enfrentaba a las cámaras. Tenía que lidiar con diferentes caracteres. Estuvimos seis meses grabando sin poder descansar. Para mi fue muy agotador porque participé en todas las locaciones. Una experiencia muy bonita poder trabajar con actores ya reconocidos y con mis compañeros de grupo”.

Acerca de la aseroría de Fernando y la dirección de Heiking comentó que para ella resultaron muy importantes: “Estar en las grabaciones era como ir a la escuela porque siempre aprendíamos algo. Fernando era tan preciso a la hora de marcarnos una pauta que me sentía muy comprometida con él. Heiking me parece una excelente directora. Es una muchacha que sabe lo que quiere. Me sentí muy segura trabajando con ella. Les agradezco a ambos por haber confiado en mi”.

Alicia es otra de las protagonistas. Interpreta el personaje de Isabel, abogada no satisfecha profesionalmente. Se ve en la encrucijada de mantener un buen estatus de vida o empezarlo todo desde cero. Tiene como contrapartida a Niu Ventura. “Es la primera vez que hacemos de pareja y fue una experiencia muy bonita la retroalimentación entre ambos”.

La joven actriz, más conocida en el séptimo arte, estuvo bajo las órdenes de su padre, en todo el proceso de dirección actoral.

“No tienes idea de cuánto le agradezco haberlo tenido tan cerca. Hablo por mi, pero creo que muchos te vamos a decir lo bueno de trabajar con él. Primero porque nos conoce. Casi todos hemos sido sus estudiantes. Él sabía hasta dónde podía presionarnos para que saliéramos de nuestra zona de confort. Como es tan buen actor, y además conocía toda la historia y los conflictos de cada personaje, podía impulsarnos para sacar lo mejor de cada uno”.

En opinón de Alicia la sinergia que se creó como resultado de accionar un equipo técnico y actoral tan joven es una de las grandes virtudes de esta telenovela.

“Se ha depositado la confianza en un grupo de actores jóvenes para personajes grandes. No había pasado así en otros proyectos. Eso da también un espacio a la improvisación, algo tan rico si se hace bien, pero que no sucede mucho en la televisión”.

A su juicio el tema fundamental de esta telenovela es la importancia de saber perdonar. “Creo que eso es muy importante hoy para todos pues siempre hay una luz al final del camino. Es el mensaje que debe llegar a la familia cubana”.

Otro de los que se inicia en televisión, aunque ya tenía alguna experiencia en el cine es Roberto Espinosa, también en un rol protagónico.

“El personaje Pablo está marcado por la hipersensibilidad. Es un pintor graduado de San Alejandro y tiene conflicto con su familia. Hace dos años que no vive en su casa porque su padre se lo impide por ser un poco cabezaloca y tener problemas con el alcohol. En algunos momentos llega a ser agresivo. Después de la muerte de su padre enfrenta muchos secretos que van saliendo a la luz. El personaje lucha por encontrar el camino correcto”.

Tienen la palabra los más experimentados

Maité Galbán, a quien pudimos ver en la telenovela La sal del paraíso y en la serie LCB: La otra guerra, ahora encarna a Mercedes, una ama da casa y costurera, madre de una adolescente y con un matrimonio estable de 15 años.

“Es una mujer muy sencilla, con muchos valores. Se ha dedicado por entero a la familia y la crianza de su hija. Un suceso la lleva a darse cuenta de que su vida ha sido una gran mentira. A raíz de eso comienzan los conflictos con su hija, que le hace preguntas que ella no puede responder”.

Como todos los entrevistados agradece haber podido trabajar con Heiking y Fernando. “Cuando te enfrentas a un protagónico tienes que estudiar mucho y yo no tenía esa experiencia pero conté con todo el apoyo del equipo técnico”.

Más conocido en televisión es el actor Roberto Salomón, proveniente de las artes escénicas. Su personaje en esta telenovela se llama Modesto.

“Es un coprotagónico con mucha influencia en la historia por las cosas que dice y aconseja. Es muy práctico. Me encantó este personaje. Es el más largo que he hecho en televisión. Tiene 45 años y toda la vida ha estado enamorado de una mujer casada que siempre lo ha rechazado. A partir de un punto de giro en la trama de la historia, él cree que tiene la oportunidad de conquistar a esa mujer, tan espiritual, y lograr su objetivo.

“Disfruté mucho la dirección artística de Fernando. Me había visto trabajando en el teatro y me dijo que yo era la persona que estaba buscando. Llegué a la novela por el casting. Fernando se emocionó mucho con la escena que hicimos. Siempre ensayábamos con él, fuera del set, antes de grabar. Él nos recordaba los objetivos de cada personaje porque tenía anotados en un archivo todos los detalles. Vivía cada momento junto con nosotros. Cuando llorábamos o reíamos en una escena él también lo hacía. Heiking me sorprendió. Es una persona maravillosa”.

El argumento y el guion de Vidas Cruzadas son de Yamila Suárez, resultado de un trabajo de equipo donde intervinieron las asesoras Vilma Montesinos, Eunice Peña, Vanessa Márquez y Tania Alarcón. La guionista explica que para la escritura del dramatizado fue necesario buscar asesoría de una abogada porque en la historia se presentan muchos conflictos legales. De igual manera se requirió hacer una indagación desde la sicología moderna para el caso del personaje de Isabel (Alicia Hechavarría). Para Yamila el guion tiene como premisa dar una mirada de esperanza y optimismo.

“Escribir sobre un personaje siempre es un reto porque muchas veces no tiene nada que ver con lo que tú harías para resolver un problema”, advierte la guionista, junto con Amílcar Salatti, de la telenovela La otra esquina.

“Esa novela tenía muchos personajes. Eran cinco núcleos familiares fundamentales. Vidas Cruzadas es más intimista y tiene menos personajes. Su historia surge a raíz del fallecimiento de un hombre que llevaba una doble vida y tenía dos familias.

“En esta obra se abordan conflictos familiares más internos. No me tuve que enfrentar a la hoja en blanco porque había muchas ideas en la cabeza y el proceso de trabajo fue muy creativo.

“A mi me gusta mucho escribir sobre la familia. En ella se pueden encontrar una serie de conflictos que no tienen fin. Es el tema que más me interesa. Ahora mismo estoy en un proyecto con una implicación social y, por supuesto, está presente la familia: el refugio de todos nosotros en tiempos de crisis”, afirma la guionista.

Oigrés Suárez, experimentado productor de dramatizados, asumió el reto de laborar con un equipo muy joven de realizadores. El especialista explicó que se trabajó con una cámara principal y una segunda unidad de grabación para acortar los tiempos de producción.

“Esta novela se filmó completamente en exteriores y en escenarios naturales. Eso complicaba la obra. Estuvimos hasta dos meses conviviendo en una casa con sus moradores. Grabamos en locaciones en Nuevo Vedado, Playa, Diez de Octubre, en la playa de Bacuranao, en un policlínico y en el Hospital La Covadonga, donde siempre nos han apoyado al máximo. Los pacientes del lugar amablemente nos ayudaron, incluso algunos hicieron la figuración. Como la novela tenía muchas escenas nocturnas tuvimos que rodar todos los días de 9:00 de la mañana a 9:00 de la noche, durante seis meses. Hubo días que trabajamos madrugadas enteras”, concluye el productor.

 

 

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