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 Valoraciones acerca del impacto de La Banda Gigante en los públicos amantes de la música cubana

 Por ser un hecho sin precedentes en la televisión de Cuba, la llegada del show La Banda Gigante a la pantalla de Cubavisión, cada domingo en el horario estelar de las 8:30 p.m., estuvo acompañada por una gran interrogante para críticos y espectadores.

Pensado como homenaje al gran Benny Moré en el año de su centenario, el concurso de instrumentistas, en el que la voz estaría ausente desde el punto de vista musical, despertó sospechas en la mayoría de quienes se dispusieron a observar con ojos críticos todo lo sucedido durante diez semanas.

En este periodo, más de 50 concursantes se enfrentarían en franca competencia en busca del derecho a integrar un formato musical para protagonizar los momentos más significativos de RTV Comercial.

El equipo que lidera Manolo Ortega ha demostrado, con creces, sapiencia, dedicación y calidad en cada una de sus propuestas (Sonando en Cuba, Bailando en Cuba y ¿Quién Vive?), y este no sería el momento para el chasco, y así ha sucedido.

Ya casi en las conclusiones de la competencia, no queda más que quitarse el sombrero ante La Banda Gigante, un gran espectáculo que ha atrapado a conocedores y público en general, con una inteligente selección de temas, acertado diseño escénico y excelente desempeño de los concursantes, que han demostrado dominio de los instrumentos y conocimiento de los géneros musicales cubanos.

En cada programa se ha disfrutado de ritmos legendarios que conformaron la banda sonora de generaciones de cubanos, siendo esta una manera de perpetuar la música nacional en un entorno donde lo foráneo se impone, dando la apariencia de que la identidad musical de la Isla se pierde; idea que ha quedado desterrada luego del transcurso de esta competencia.

Evaluados por un tribunal de lujo: Dayana García, José Luis Cortés y Alain Pérez, cada competidor ha tenido que presentarse como solista, en diferentes ensembles, como improvisadores, o acompañando a vocalistas o instrumentistas consagrados, siempre defendiendo temas cubanos de todos los géneros, popularizados por emblemáticas agrupaciones. Esto representa un desafío a tener en cuenta ya que, por primera vez, con este programa se le da protagonismo a quienes ejecutan un instrumento musical.

Secciones interesantes y novedosas, conducidas por dos importantes mujeres de la música cubana (Georgia Aguirre y Telmary), complementan el diseño del programa: la primera, con acercamientos a personalidades, momentos y agrupaciones legendarias en la historia de la música cubana, aportando datos de interés y elementos novedosos al acervo de información de cada uno de los competidores, los televidentes y el propio colectivo.

Y la rapera devenida en conductora, invita a su sofá a los más importantes gestores de la música cubana popular de estos tiempos. Con ella han dialogado Alexander Abreu, César Pupy Pedroso, Giraldo Piloto y otros importantes creadores.

Reconocidas personalidades de diferentes ámbitos también dan a conocer los cinco temas de mayor presencia en sus quehaceres diarios, a través de la sección La lista de reproducción. De igual manera, cada semana los protagonistas del espacio intervienen un lugar público de La Habana, donde ejecutan temas populares, otra de las secciones concebidas para el programa.

Aplausos aparte para los asesores musicales

En gran medida el éxito del programa se debe, en mi opinión, al asesoramiento que han brindado talentosos músicos, motivados desde los inicios con una idea que regenera la sonoridad de Cuba, con timbres contemporáneos pero total apego y respeto a la identidad histórica.

Los pianistas Alejandro Falcón y José Portillo son dos de los más talentosos músicos del panorama actual del jazz cubano. Ellos, como muchos otros, han dedicado horas a la preparación de los jóvenes instrumentistas, quienes demuestran en escena los saberes adquiridos en el intercambio.

Pero de manera especial, la labor del saxofonista Michel Herrera, director musical del proyecto y creador de la mayoría de los arreglos, ha aportado muchísimo a la satisfacción de las expectativas fundacionales del espacio. Este talentoso músico suma a su currículum reconocimientos como productor musical, director de agrupación, compositor e instrumentista.

 

Otros músicos vinculados con este espacio han sido Yoandry Argudín (trombonista), Lázaro Valdés (pianista), Miguel Patterson (director de orquesta), William Roblejo (violinista) y Yadiel Bolaño (bajista), por solo citar algunos.

El público agradece

El mayor desafío de este programa quedó atrás en cada emisión, y eso también lo aprecia el público que domingo tras domingo no falta a la cita para en sus hogares hacer sus juicios y emitir valoraciones, no siempre en correspondencia con la decisión del jurado.

Para jóvenes y adultos, La Banda Gigante ha llegado para satisfacer sus expectativas relacionadas con espacios de participación donde apreciar las posibilidades de artistas desconocidos, que con formación académica o no han ganado el respeto de todos.

“Todos los proyectos que ha presentado RTV Comercial, bajo la dirección de Manolito Ortega, han tenido una notable calidad. Desde la primera vez que llegó Sonando en Cuba percibí un sello diferente”, comentó a esta publicación Omaida Pérez.

Según esta televidente fiel, el programa “tiene mucho de similar a los de este tipo que llegan en el paquete, pero creo que es un buen síntoma porque demuestra que en Cuba estamos a tono con los cánones que rigen el mundo del espectáculo a nivel internacional.

“Muchos critican eso, pero yo agradezco una propuesta que tiene calidad en todos los sentidos, por ejemplo, en la escenografía dejamos atrás los escenarios de cartón, donde no hay nada que motive a prestar atención.

“De igual manera, el diseño de luces y de vestuario, en consonancia con la música que se escuchará, es algo que denota buen gusto, profesionalismo y alto nivel estético.

“Yo felicito a Ortega y a su equipo, porque cada vez son mejores las propuestas que llegan a los televidentes, que en la inmensa mayoría no tiene en gran estima la programación habitual, por la falta de creatividad, y con estos programas se respira un aire fresco y diferente, por eso esperamos una segunda temporada”.

 

 

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