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El equipo que ha hecho posible este espacio televisivo de participación asegura que ha suscitado en el público un nuevo interés por la buena canción cubana

Varias son las miradas que se le pueden hacer al XV Concurso de composición e interpretación Adolfo Guzmán, que bajo la dirección general de Manolito Ortega ha llegado a los hogares cubanos los domingos en las noches de Cubavisión.

Respondiendo a una demanda realizada por la Dirección General de la Televisión Cubana para retomar el certamen, ahora con la estructura de un programa de participación, el equipo comandado por Manolito se dio a la tarea de realizar un arduo proceso investigativo. Al respecto comenta Carmen Souto, directora musical de la presente edición:

“Cuando nos hablaron de retomar el Guzmán lo primero que hicimos fue una búsqueda de las informaciones con que podíamos contar. Encontramos realmente muy poco material audiovisual y se conservaban dentro de los Archivos de la televisión algunas revistas de los concursos celebrados en los años 80. La Egrem puso a nuestra disposición la discografía de su momento y algunos de los asesores que están trabajando con nosotros nos ofrecieron grabaciones radiales. Esa fue la información preliminar, ya después empezamos la búsqueda de experiencias de primera mano: qué recordaban las personas que vivieron el Guzmán y cómo había sido ese proceso, porque nosotros realmente en los años 80 éramos niños o no habíamos nacido, y de lo que se hizo en los 2000 nos acordábamos solo de algunos espectáculos pero eso no era suficiente”.

En calidad de directora musical, Carmen ha tenido la responsabilidad de concebir el diseño de cada gala de manera coherente: “Después de que el jurado decidió cuáles eran las canciones que estaban en el concurso y quiénes eran los cantantes seleccionados, y que los compositores eligieran a una persona para defender su obra, a mí me tocó encontrar a los encargados, desde la composición y los arreglos musicales, para que hicieran de esa canción lo que hoy estamos disfrutando en pantalla”.

Luego, participó en el montaje de los opening, los temas interpretados en algunas galas y el repertorio de los invitados, siempre a partir de las pautas trazadas por el director general del proyecto, con el consenso de todo el equipo.

“La selección de los arreglistas vino por la tipología y el estilo de cada canción, teniendo en cuenta las sugerencias que habían hecho los jurados. Llamamos a grandes compositores que nos han acompañado en otros proyectos y que, de alguna manera, tenían relación con las piezas que se pondrían a disposición del público”, explica.

Asimismo advierte Carmen: “Creo que logramos, en un porciento muy alto, engrandecer las canciones desde una sonoridad contemporánea. En el imaginario de los Guzmanes estaban las grandes orquestaciones, los grandes coros y queríamos acercarnos más a la banda sonora diaria de los cubanos. Como ya contábamos con la experiencia de La Banda Gigante, pusimos a dialogar a estos dos grandes proyectos. Ahora la protagonista es la canción”.

El montaje coreográfico diseñado para la anfitriona Luna Manzanares está en manos de Roclan. En cuanto a los intérpretes, Souto ha estado muy cerca de los profesores de canto así como de los asesores de imagen y proyección escénica para sugerir cuestiones técnicas relacionadas con la emisión de la voz, la respiración y otros aspectos que contribuyen al crecimiento en escena de un vocalista. “Los hemos ayudado a 'aprehenderse' las canciones para que entiendan cuál es la historia detrás de ellas y así puedan hacer una mejor interpretación”.

La directora musical considera un verdadero privilegio que por vez primera el maestro Carlos Gaytán esté al frente de La Banda Gigante: “Los ha hecho crecer a ellos como músicos y a nosotros como equipo, desde el punto de vista de lo que estamos buscando”.

Sobre el tema advierte Gaytán: “Es un reto para ellos porque son muchas obras con diferentes estilos y géneros, pero los jóvenes instrumentistas las han asumido con gran entrega y cumplido el cometido para el que fueron convocados. Estoy muy contento con eso. Todos son muy talentosos y han puesto su mayor interés en que las cosas salgan lo mejor posible”.

Como director de la banda, el principal desafío ha radicado en intentar darle al público un espectáculo como se merece teniendo en mente que habían existido otras ediciones del concurso. En algunas de las galas hemos visto a Gaytán igualmente en función de instrumentista junto a otros virtuosos músicos cubanos. “Se trata de llevarles a los espectadores algo distinto a lo que sucede en el concurso y mostrarles parte de la cultura cubana a través del homenaje a grandes artistas como Fara María, Juan Formell y Elena Burke”.

En opinión del director de orquesta, el diálogo con los arreglistas ha fluido muy bien “porque somos compañeros de trabajo. Entonces ha habido una comunicación excelente entre los arreglistas, los compositores, los intérpretes. Eso ha ayudado a llevar las obras a vías de hecho”.

Desde los arreglos musicales se han podido “salvar” canciones que respondían a otros géneros no demandados tradicionalmente en el concurso a lo largo de su historia. “Una canción puede ser traspolada hacia diferentes géneros musicales y aprovechando eso hemos tratado de darle a cada obra un uso lo más inteligente posible para que llegue a la gente de la mejor manera. Creo que independiente de si es bailable o no, la piedra angular del asunto es que la canción ocupe un espacio dentro de la promoción de la música cubana”, concluye Gaytán.

Tal como afirmó la musicóloga Yianela Pérez, una de las integrantes del jurado, esta nueva emisión del Guzmán ha despertado pasiones encontradas entre los televidentes y la crítica especializada, pero para ella lo fundamental ha sido el interés que ha suscitado en el público por la buena canción cubana contemporánea.

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