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 Afirmó la periodista Diana Rosa Schlachter en su conferencia sobre los programas televisivos dedicados a la ciencia, la tecnología y el medio ambiente

“A veces pensamos en la ciencia como la noticia del auto nuevo que va a salir volando y eso está buenísimo para cerrar el noticiero, o sea, pensamos en una ciencia y una tecnología, digamos, más sensacionalista, más refrescante, porque es light, es noble y no pensamos que eso en realidad no es periodismo científico”, valoró Diana Rosa Schlachter al iniciar su conferencia sobre la presencia en la programación de la ciencia, la tecnología y el medio ambiente.

Durante su exposición, el pasado 4 de mayo, la periodista del Sistema Informativo de la TV Cubana destacó que la mayoría de las informaciones transmitidas se refieren a la salud o al medio ambiente, mientras son muy poco abordadas otras esferas. Además, los géneros más utilizados son el reportaje y el comentario, en tanto el empleo de otros resulta prácticamente nulo.

Planteó la necesidad no solo de incrementar la presencia de programas e informaciones que traten este tema en la parrilla sino también que tengan un mejor horario y exista la especialización de los periodistas y conductores.

Según Schlachter, “por lo general pensamos que la ciencia y la tecnología son una cosa y por un lado diferente van la política, la economía y los procesos sociales, nada que ver. Hay que empezar a ver a la ciencia y la tecnología como un proceso transversal a las demás ramas”.

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 El espacio Vitrales propone un encuentro semanal con la cultura cubana

Los vitrales constituyen un elemento característico de la arquitectura cubana. Desde su función decorativa y funcional han formado parte inseparable del patrimonio arquitectónico, visual y plástico de Cuba.

El canal Cubavisión Internacional los ha elegido como motivo central de uno de sus espacios habituales: la revista informativa-cultural Vitrales, que sale al aire cada martes a las 4:00 p.m.

Con la conducción de Rossy Amaro, el programa recorre, en media hora, lo más novedoso del arte y la literatura hechos en la Isla, y su repercusión en los escenarios internacionales.

Desde el guion quedan bien equilibrados los temas, que abarcan las noticias vinculadas con las artes plásticas, la danza, la música, el teatro, entre otras manifestaciones.

La sección Por el mundo atiende, como su nombre lo indica, las resonancias del arte cubano en el orbe, y cuenta con la presentación de dos jóvenes periodistas: Yisel Martínez y Kristell Aspillaga.

Otro de los segmentos del espacio es Enfoques, conducido por Yuris Nórido, quien realiza un comentario sobre algún tema cultural polémico o de relevancia nacional.

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 El programa Paréntesis apuesta por difundir la carrera profesional de jóvenes artistas cubanos

El programa Paréntesis no posee una lujosa escenografía. No tiene un amplio set de filmación ni se plantea una lógica de show artístico. En realidad, no lo necesita porque parafraseando una frase coloquial “tiene lo que tenía que tener”: un buen guion, talentosos invitados y una conductora que sabe mantener la sobriedad para que reluzcan más los criterios de su entrevistado.

Los jueves y domingos de cada semana sale al aire este espacio de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y el Canal Educativo, en el que se logra visibilizar lo mejor del arte joven en Cuba.

Su mirada nacional a las más diversas manifestaciones artísticas constituye una de sus grandes fortalezas, en medio de una programación televisiva que, amén de los reclamos y demandas, sigue siendo mayoritariamente habanocéntrica.

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 Asegura Susana Pous, la coreógrafa española miembro del jurado de Bailando en Cuba 2

Al principio, la coreógrafa y bailarina Susana Pous se mostró un poco escéptica ante la propuesta de formar parte del jurado de Bailando en Cuba, el espacio de competencia que cuya segunda edición transmite cada noche de domingo Cubavisión.

Sin embargo, asegura sin tapujos que todo es válido cuando se trata de acercar la familia cubana al baile, a la danza. A pesar de no ser cubana, siente que los últimos 20 años residiendo en la Mayor de las Antillas la han favorecido de tal manera para opinar sobre ritmos y estilos de este país.

Para ella, la idea original de crear un show de participación que potenciara el talento bailable en Cuba resultaba una idea estupenda, que podría sacar de alguna manera a la danza de un plano rezagado, en comparación con otras manifestaciones artísticas, como la música, el cine, o tal vez el teatro.

La decisión de enrolarse como parte del jurado de Bailando en Cuba, junto con los reconocidos artistas Lizt Alfonso y Santiago Alfonso, fue una idea del equipo del programa, especialmente de Manuel Ortega, el director del espectáculo, quien afirmó que la presencia de la coreógrafa española podría internacionalizar la propuesta y aportarle una mirada más contemporánea.

“Lo nuevo para mí era lidiar con el show mediático. En un inicio, cuando vi a las parejas de la primera edición, temí que no reflejaran la realidad de Cuba. Ese era uno de mis miedos. En realidad era una nueva experiencia para nosotros y para el público. Sentí que hacía falta apoyo de profesionales de la danza. Por tanto, empezamos a intervenir y tratamos de ofrecer más y mejores coreógrafos y profesores”, destaca.

Ante la posibilidad de emitir criterios sobre las técnicas cubanas de baile, la bailarina resalta que nunca le preocupó, porque en las últimas dos décadas ha estudiado profusamente las danzas cubanas, y ella misma ha trabajado en sus coreografías el son, el mozambique y otros estilos cubanos, en DanzAbierta, la compañía que dirigió hasta hace muy poco tiempo.

“No tiene sentido estar en un país y no conocer lo que está sucediendo. Más bien sentía temor ante la inquietud de algunas personas sobre qué cosa yo podía aportar realmente al programa. Pero al final el público se ha sentido muy conectado conmigo, agradecen lo que hago, me paran en la calle, en el mercado. ¡Y eso es estupendo!”, indica.

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