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Índice del artículo

 

¿Aunque estés dirigiendo?

Sí, es un escape. Creo que la actuación es una carrera muy  subestimada, incluso por los actores. No lo toman con la seriedad que lleva eso. Es muy difícil. Estamos diciendo por ahí que si actuar es muy fatigoso; pero lo más difícil en una puesta en escena es lo que se hace antes, y es lo que han perdido nuestros actores en una gran mayoría. Se ven trabajos tan superficiales, tan de carita uno y carita dos, poco

serios; porque el trabajo del actor es muy fuerte antes de subir a escena, de ahí que sufran en escena y no disfruten lo que están haciendo, que es el momento de disfrutarlo. Una niña, por ejemplo, que está observando constantemente a su abuelita o a su maestra, oyendo cómo habla, cómo se mueve, en qué circunstancia dice tal cosa, en cuál dice que no, cuando imita a la abuelita lo disfruta, o a la maestra: ese

es el actor, el gran trabajo del actor. Si tú de momento conoces a una persona y quieres imitarla, no la disfrutas porque no tienes recursos, y vas al esquema.

Tienes una gran producción para adolescentes. ¿Por qué y cuál fue la primera que hiciste?

La primera dirección fue el making off de El eco de las piedras. Lo hice con un lenguaje para jóvenes. Tú sabes que en Cuba tenemos el conflicto con la novela de que hay un único público; ese es un problema serio, pues tienes que convencer a todos los públicos. Hay de setenta años, de ochenta, el ingeniero, el pobre, el no sé qué…, pero cuando yo hice el making off fue para los jóvenes. Cuando tienes que hacer algo en una sociedad –es mi hipótesis–, al adulto lo haces que acepte, pero no lo puedes cambiar. Tú cambias al joven porque está en plena formación. A partir de ahí es mi interés por los jóvenes. Me reconozco como un manipulador, como director, y si quiero imponer una idea en la que yo creo, prefiero trabajar sobre el joven, porque el adulto puede decir: acepto, pero no estoy de acuerdo, mas el joven no. El joven absorbe rápido, y es además el mejor amplificador que hay por problemas de energía. Para mí es el mejor público.

Estamos hablando aquí de público, pero también en tu trabajo los actores casi siempre son jóvenes.

Sí, porque es la primera medida de comunicación. Para comunicar a los jóvenes el comunicador debe ser joven.

¿Te resulta fácil conseguir el elenco?

No, es muy difícil. Yo empecé este año a dar la asignatura de actuación para televisión y cine, que la estamos experimentando, porque sobre eso hay pocas cosas escritas. La academia cubana está en el prefacio, tanto en el ISA como en la ENA. Se perdió la metodología: no es una academia. Se convirtió en el lugar donde directores formaban actores en función de cómo veían la actuación y cómo ellos veían su grupo de teatro, o lo que pueden hacer. Te resulta entonces muy difícil porque, incluso, acudes a las escuelas de actuación pensando que vas a encontrar actores y te encuentras gentes que actúa de una manera. Y una cosa es actuar y otra cosa es ser actor. Hay muy mala formación, teórica incluso.

Lo primero es el absurdo de que Cuba tenga una academia de actuación de teatro, cuando en el mundo moderno los mayores empleadores de los actores son la televisión y el cine; del teatro ya no se vive. La escuela nuestra sigue haciendo escuela de teatro. Lo que debe existir es la escuela de actuación donde te enseñen el código del lenguaje de cada medio, pero usted estudia todo.

Nosotros, como tenemos la academia de teatro, vamos al resultado teatral y no a la formación real del actor. ¡Un fracaso! Estamos  trabajando en eso. Ya por lo menos se empieza a entender. Desde el 2000, que yo hice el castin para Enigmas.., recuerdo que tuve una discusión en la escuela. La práctica lo demuestra: las producciones se me complican por que son actores que descubren ahí el lenguaje de televisión, y si no tienes ese lenguaje, se atrasa la producción, se pasa trabajo. El actor preocupado por el lenguaje te deja entonces de sentir el personaje, se te enreda…

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Odalys Fuentes de Arma

Actriz dramática de la Televisión Cubana. De origen muy humilde, en su natal Jarahueca, Yaguajay, Sancti Spíritus se traslada a La Habana y se inicia en la televisión, como muchos otros artistas, al ser seleccionada como modelo en una Convocatoria para el programa realizado con motivo de la visita del cantante chileno Lucho Gatica.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.  Más de 27 personajes en series y novelas de la televisión la distinguieron con la condición de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la Vida.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.

Miriam Mier Vidal

 Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.

Luis Rielo Morejón

Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.

 

Frank González Díaz

Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.

 

 

 

Mario Balmaseda Maurisco

Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.

Félix Pérez Ortiz

Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.