0
0
0
s2smodern

La conocí personalmente en el Hotel Nacional de Cuba, durante la edición 36 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Le pedí conversar durante diez minutos y no dudó en hacerlo. Siempre me dijeron que las grandes estrellas son, generalmente, humildes.

El de Isabel Santos es uno de los rostros más admirados en el cine cubano. Rostro que tiene las marcas indelebles del tiempo y es carta de triunfo para cualquier director. Verla en la pantalla es, más allá de un disfrute, una clase de actuación, de verdadera interpretación. No exagera quien escribe. Las cintas hablan y voces autorizadas del séptimo arte en Cuba y Latinoamérica lo confirman.

 ¿Pesa llamarse Isabel Santos?

No, para nada. ¿En qué sentido?

En el sentido de que la gente la quiere, la admira…

Bueno, claro. Uno llega a acostumbrarse, lo que no te puedes es… (Pausa breve). Cuando uno tiene veinte años esa avalancha de trabajos y admiraciones hacen que la vanidad esté ahí. Pero con los años te das cuenta que la gente te puede querer mucho o no, y que la vida es tuya aunque aparezcas en la pantalla. Eso sí: te tienes que exigir mucho en lo que haces y eso es lo que pesa. No traicionar lo que escogiste hacer y lo que ese público espera de ti. Ya no los premios, sino tu trabajo.

¿Y con el tiempo no se arrepiente?

No, ya lo hecho, hecho está.

¿Ni por escoger personajes socialmente comprometidos?

Yo me he pasado hasta diez años sin hacer cine. Diez años en la vida de una persona y una mujer soltera, imagínate que pasaría. Gracias a mi compañero de vida. No aceptar un personaje, o no aceptar un proyecto tiene un peso. No es que me dé el lujo de hacerlo, pero siempre he hecho lo que me ha gustado. Eso sí me ha llevado tensa y tiene un costo.

De esos personajes que sí ha escogido, ¿cómo sale de ellos, aunque exista un método de actuación?

Mira, yo soy una mujer súper, súper observadora. Me gusta mirar a la gente, inventarle historias. Puedo estar en un lugar y archivar cosas y cosas. También leer, ver mucho cine, interactuar con la gente y escuchar. Todo eso lo voy archivando y un día sale. Soy una mujer de 53 años, he vivido y no todo ha sido gloria ni felicidad. Todo eso lo vas guardando en el disco duro y un día de repente sale y ¡puff! Además, el proceso de investigación que uno hace para cada personaje es interesantísimo. O le pones o le quitas. Yo siempre trato de alejar los personajes de mí: me robo otras vidas, otras situaciones.

En el caso de La pared de las palabras, es una historia donde la incomunicación no es lo único que plantea, va mucho más allá: va en la sociedad, hasta con los seres más queridos de uno, el silencio, la no respuesta. Y eso sí forma parte de mi vida y puse muchas de mis vivencias en ese personaje. Para mí el silencio en el cine es muy importante, llenarlo es lo más difícil.

Cada actor trabaja diferente, es como cocinar: tú le echas pimienta, al otro no le gusta el ajo… Te lo estoy llevando a la onda más cotidiana. Yo no llevo los personajes a mi casa. No, no arrastro eso. Pero si te digo y te juro que puedo estar pelando boniatos y estoy pensando. Ese silencio que tengo en mi casa es mi manera de crear. No tengo que estar sentada delante del guion. Es como si viera pasar la película, veo moviéndose el personaje: ¿qué tiene ella que no tengo yo?, ¿qué le pongo?

No me gusta ensayar. Eso es un problema para mí, quizás es porque allá en los noventa se filmaba en 35. Por ejemplo Fernando Pérez en La vida es silbar te decía: Mira, Luisito e Isabel tienen la toma uno porque las otras la tengo para los actores principiantes. No es que fueran peores ni mejores, sino que necesitaban más tiempo.

Te repito: nunca me ha gustado ensayar, pienso que el cine es magia y cuando dicen: ¡acción!, ahí sale todo (suspira). La primera toma me jode que me la jodan si pasa algo, porque sé todo lo que estoy soltando en ese momento. Ya la segunda toma requiere otra preparación y también te da la posibilidad de hacerla diferente.

¿Se exige mucho Isabel?

Muchísimo.

¿Con los demás también?

Conmigo. La vida me ha enseñado a ser tolerante con los demás. A que cada uno es como es y yo no puedo ser una maestra. A los actores hay que dejarlos hacer.

¿No tiene prejuicios?

Claro, como todo el mundo. ¿Qué cubano no tiene prejuicios? Y más una guajira como yo. Contra esos prejuicios también he luchado. Quién me iba a decir cuando yo estaba en la Escuela de Arte, que iba a hacer desnudos completos. Eso fue una barrera que yo tuve que saltar durísima.

¿En la familia?

Hasta en lo personal. Cuando tu naces en el batey de un central, de diez casas, ¿qué tu puedes tener en la mente? Tienes que saltar más que Sotomayor, es una lucha contra ti. Eso lo vas aprendiendo, a mirarte de otra manera. La gente siempre dice: “los desnudos son para gente joven”. No, los desnudos son del personaje aunque tenga ochenta años. Otros me dicen: “oye, como has envejecido”. Pues, claro, cómo no voy a ser diferente con todo lo que he vivido, sufrido, reído… se ve en los ojos.

¿Es su interés que el paso del tiempo se refleje en la pantalla?

Sí.

¿No es una mujer preciosista?

A todos nos gusta vernos bien. A nadie le gustan las canas. De un año para otro, si la vida te machaca, te ves diferente. Pero hay que llevarlo, llevarlo bien. Siempre digo que la inocencia está en los ojos, pero la vejez también. Puedes estirarte la cara, hacerte maravillas, pero en los ojos está la vida, está todo.

Me habló de desdichas y me interesaría saber, ¿cuáles, dentro del cine, la han marcado más?

Quizás estar sentada mucho tiempo en mi casa, sin que me llamen. No me gusta ser patrón de prueba, pero tampoco alejarme tanto. Hacer una película me hace feliz, aunque sea trabajosa, falten miles de cosas y a esto último siempre le paso por arriba, voy con la luz larga, no la corta.

En ese tiempo de espera, ¿no se ha sentido rechazada?

No rechazada, pero sí me ha tocado esperar y esa espera, por supuesto, la tienes que llenar con otras cosas. Pero soy paciente.

¿Cree que sus personajes, en algún momento, marcaron o ayudaron a cambiar el discurso?

Uno nunca marca nada, marca el director. El actor pone o quita, si te dejan. En cada película que hago trato de tener ese mismo discurso del director, de eso no te puedes salir. Yo formo parte de una sociedad, de una generación con muchos sueños y que quiso cambiar muchas cosas. Todavía sigo teniendo sueños, porque si no, como dice uno de los personajes en Regreso a Ítaca: “tomo una soga y me ahorco”.

Y por eso también decidí vivir en este país. Mi compromiso con esa generación es grande. Doy vida a muchos seres que no pueden hablar, puedo entregar las vísceras, todo.

A propósito, una mujer con tantas experiencias, ¿cómo ve a la Cuba de hoy?

Una Cuba que tiene que reinventarse. No podemos seguir soñando en los ochenta. Una Cuba que hay que salvarla de alguna manera y tenemos una juventud que mirar.

¿Le duele esa generación más joven?

Me duelen muchas cosas: esa falta de solidaridad, la pérdida de valores. Ver cómo esa pirámide se invirtió a partir del período especial, cómo este país cambió al punto de ser tan diferentes. Eso sí me molesta muchísimo. Es un país que necesita vivir, pero me preocupan mucho los jóvenes, gente como tú.

¿Por qué?

Porque la gente tiene que cumplir sus sueños, tener fe.

Muchos de mi generación optan por irse y personas de su tiempo eligieron quedarse…

Me lo han preguntado y siempre respondo: Me quedé porque me da la gana. Me siento extranjera en el extranjero. Aquí tengo mi hijo, mi pequeña, mi pequeñita familia. Yo necesito respirar La Habana… ¡que no puedo vivir en otro lado! Y no te creas que no lo he intentado, en los momentos críticos lo intenté y no pude.

¿Cuál es la literatura que prefiere?

La buena, la que me llegue.

¿La música?

Mis personajes siempre tienen una música, aunque no esté en la película. Soy fans de Elena Burke, tengo todos sus discos y un día la dejo de oír, quizás un año. Un buen día la pongo y es mi fondillo musical, cada personaje camina con una música.

¿Y el cine?

Ahora estoy mirando todo lo que se hizo antes y te parece tan grande. Todo está inventado, uno no está descubriendo el agua tibia. Me encanta cuando los jóvenes creen que lo están haciendo, así empezamos todos. Pero hay que ir atrás.

¿Sería descabellado verla detrás de las cámaras, frente a un largometraje?

No, eso son palabras mayores. Te lo juro por todos mis seres queridos que todavía no lo he pensado. A mí me gusta pensar las cosas.

Por último, ¿se equivoca quien afirma que Isabel Santos es una mujer triste?

Los amigos dicen que soy el ser más simpático, el alma de la fiesta, fiesta de los amigos. Imito muy bien a la gente, a programas específicos de la televisión… Tengo mis momentos, como todo. Me ocupo mucho de mi casa, mi pareja, de mi perro pekinés (se ríe). Uno llena las cosas que faltan con otras. En la vida uno va balanceando.

(Tomado de Habana Radio)

Comments are now closed for this entry

Odalys Fuentes de Arma

Actriz dramática de la Televisión Cubana. De origen muy humilde, en su natal Jarahueca, Yaguajay, Sancti Spíritus se traslada a La Habana y se inicia en la televisión, como muchos otros artistas, al ser seleccionada como modelo en una Convocatoria para el programa realizado con motivo de la visita del cantante chileno Lucho Gatica.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.  Más de 27 personajes en series y novelas de la televisión la distinguieron con la condición de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la Vida.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.

Miriam Mier Vidal

 Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.

Luis Rielo Morejón

Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.

 

Frank González Díaz

Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.

 

 

 

Mario Balmaseda Maurisco

Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.

Félix Pérez Ortiz

Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.