El director, guionista y reportero de TV habla sobre su más reciente documental
A 40 años de la independencia de la República de Angola y de la Operación Carlota, tuvo su estreno el audiovisual “Valió la pena”, del periodista Milton Díaz Cánter. El material, realizado en homenaje a la independencia del país africano, ofrece una nueva visión de Angola en solo 50 minutos, a partir de testimonios de angolanos y cubanos que pelearon juntos para preservar la independencia de esa nación africana.
Esta obra se basa en la idea original de Manuel Rojas García, uno de los pilotos cubanos que combatieron en Angola en la epopeya conocida como Operación Carlota. La dirección, el guion y la fotografía las asumió Milton Díaz Cánter, quien accedió a comentar al Portal de la Televisión detalles de su nueva propuesta.
¿Cómo llega a ti la idea de Manuel Rojas y se logra el proyecto?
El coronel (r) Manuel Rojas García y yo nos relacionamos desde hace más de 10 años, cuando lo entrevistamos para la serie de televisión “La Epopeya de Angola”. Él ha publicado libros en portugués, relacionados con sus experiencias en Angola, pues fue uno de los dos pilotos cubanos que estuvo preso en Jamba, en poder de la UNITA, fue una persona muy respetada en aquellos predios.
Tengo entendido que en una conversación con militares de alto rango de aquel país, Rojas García comentó que el pueblo de Cuba y, en particular, los internacionalistas y los familiares de los caídos en Angola, debían conocer en detalle los acontecimientos después de la retirada del contingente cubano.
Los militares angolanes apoyaron la idea. Entonces, Rojas García me propuso que asumiera el proyecto, pues conocía la aceptación que tuvieron las series “Operación Carlota”, del 2005, “La Epopeya”, del 2006 y 2007, y posteriormente, los documentales “Cangamba”, del 2009, “Reencuentro”, del 2011, y “Cuito Cuanavale: memorias de una Batalla”, del
Busqué a mis compañeros en el equipo de realización de “La Epopeya”: el sonidista Joaquín Franco Ramírez, de Cubavisión Internacional, y el editor Adrián Migueles Álvarez. Aunque yo asumí la fotografía y como camarógrafo principal, tuve cámaras de apoyo que utilizaron los dos antes mencionados, más Santos Ruíz Serrano.
Fueron 60 días de rodaje en Angola, entre el 1 de mayo y el 1 de julio. Dedicamos al montaje los meses de agosto y septiembre. Del documental hicimos dos versiones: en español, para nuestros medios, y una en portugués, para su publicación en Angola, hecha por nosotros al ciento por ciento, salvo el locutor en off, que asumió el angoleño Jorge Napoleao.
El material lo realizamos con mucha presión todo el tiempo, por diversas razones, entre ellas, el manejo de los elementos que exigieron de mucho rigor histórico, a esto hay que agregar que tuve dos eventos internacionales en Estados Unidos, antes y en pleno desarrollo del proyecto: “el Festival Internacional de Cine Tribeca”, de Nueva York y los “Juegos Mundiales Especiales de California”, en julio de este año.
Finalmente, el proyecto se convirtió en documental y tuvo sus respectivos estrenos en las pequeñas y grandes pantallas de Angola y Cuba. En la nación africana formó parte de las presentaciones extranjeras del VII Festival Internacional de Cinema de Luanda, el domingo 15 de noviembre pasado, ese mismo día salió al aire por TV Zimbo, de Angola.
Para la realización del documental te sales de tu trabajo habitual en el deporte para abordar un perfil político-histórico, ¿cómo lo conseguiste?
Primero, hay que conocer todas las implicaciones de un proyecto de esta magnitud; conté con el apoyo, una vez más, de mis compañeros, de los directivos del canal Tele Rebelde, del Sistema Informativo de la Televisión Cubana (SITVC), y hasta del propio Presidente del ICRT, Tuve, además, el respaldo del Partido y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, a altos niveles.
Mi equipo de trabajo, con muy pocos miembros para este tipo de proyecto, se caracteriza por ser personas que se entregan. Hasta que la historia no contó con vida propia, no pararon. Debo hacer una mención especial para nuestros productores ejecutivos y coordinadores militares en Angola y Cuba, respectivamente, que también decidieron en ambos casos.
Estos son temas que puede dominar cualquier cubano común; en la gesta de Angola participaron, junto a los militares, barberos, panaderos, guagüeros, médicos, abogados, periodistas, artistas, campesinos, deportistas, toda nuestra sociedad.
¿Lo más difícil de la realización del documental?
Cómo presentar esta historia y hacerles ver a los familiares de los caídos cubanos, en primerísimo lugar, que valió la pena nuestra participación en Angola, así como también mostrarlo a los cientos de miles que aún caminan por nuestras calles. Para mí, lo más importante y no siempre fácil, tiene que ver con la credibilidad del más simple trabajo periodístico en el que me vea envuelto; sea de fútbol cubano, boxeo, los deportes a motor.
El mensaje debe llegar, pero tiene que despertar el interés de quien lo recibe y ser creíble, sobre todo con nuestro público que está probado en todos los avatares y contingencias que puedan existir. Hay que apartarse por completo del panfleto que a veces opaca y distorsiona buenas historias.
Estuviste como corresponsal de guerra y combatiente en Angola. ¿Qué significó realizar este material que aborda, además de la histórica guerra, el desarrollo alcanzado por ese país?
Con toda humildad, considero mi participación en estos temas como lo máximo en mi gestión social. El haber formado parte de la Misión Militar Cubana en Angola en dos períodos, distintos: 1976-1977 y 1985-1986, me dio los elementos indispensables para convencerme de que Valió la Pena. El desarrollo que se aprecia hoy en Angola es el resultado del esfuerzo de ese gran pueblo y de la altruista voluntad de la Revolución Cubana de acompañarlos, al más alto precio, desde mucho antes de la Independencia en 1975 hasta nuestros días.
¿Faltó algo por abordar en el documental?
Sí, siempre faltan elementos en un proyecto de este tipo, limitado a un tiempo, pues no es nada fácil resumir 40 años de Independencia en 48 minutos, si agregas que los vínculos aparecieron 10 años antes de 1975, entonces, estamos hablando de 50 años, medio siglo de acompañamiento solidario del bueno.
Estoy convencido de que quedaron muchos aspectos omitidos, la mayoría de forma involuntaria, y los premeditados, tal vez la valoración no fue la mejor.
Sin embargo, en la etapa abordada (1975-2015) resulta fundamental, tal vez con poca relación con nuestro país, el conflicto interno, a partir de 1992, cuando el líder de la UNITA, Jonás Savimbi, el bandido más grande que ha conocido el África Austral, según mi opinión, no aceptó el resultado de las elecciones generales que impuso Occidente, para desbancar al MPLA, ganador por el partido liderado por José Eduardo dos Santos.
Esta depauperación humana que sufrió Angola conllevó a la reconciliación de todos los angolanos, independientemente de su afiliación política, propuesta por el gobierno de ese país, en particular, por su presidente Dos Santos.
Por su puesto, después de liquidar al líder de la oposición, este período lleva una profunda investigación y explicación para que nuestro pueblo jamás tenga dudas de que valió la pena el sacrificio que se hizo por aquella nación.
Angola pertenece a sus nacionales, que soberanamente eligieron su rumbo. Ese país conserva hoy la integridad territorial, que los cubanos defendimos al más alto precio entre 1975 y 1991. África Austral exhibe un nuevo reordenamiento político, desde la desaparición del apartheid. Finalmente, Namibia se constituyó en nación independiente y sus destinos están en manos de los namibios. Estos son aspectos que, si la vida me lo permite, los trabajaré algún día.
¿Por qué dedicas el documental a Rolando Díaz Cánter y a Jorge Risquet?
Jorge Risquet Valdés es un hombre con una participación en la historia política de nuestro superior a los 60 años; dedicó más de la mitad de su existencia a la causa de los africanos, hasta su último aliento. Rolando Díaz Cánter es mi único hermano, que falleció el pasado 6 de julio.
Mi familia, es decir, papá, mamá y hermano, abrazaron desde muy temprano la causa de la Revolución cubana. Rolando, mi hermano, creo que fue el primero. En 1959, unos meses después del triunfo, formó parte de las Patrullas Juveniles Revolucionarias (PJR), primera organización juvenil de la Revolución, de la que me honro por haber pertenecido en esa misma fecha, más que por convicción, de quien apenas pasaba de los ocho años, por seguir los pasos de mi hermano, una de mis primeras referencias en la vida.
Rolando hizo lo imposible por participar en la contienda de Angola, pero su condición de director de un Instituto Tecnológico de Veterinaria, se lo impidió. Él fue de los muchos miles de cubanos que también quisieron participar, pero por diversas razones, no tuvieron la posibilidad. Siempre le dije que fui en dos ocasiones: una por mí y la otra por él.
¿Qué otro proyecto planea desarrollar?
Varios: jubilarme en unos días, pero para seguir trabajando. Dejo mi espacio como periodista en el Noticiero Nacional Deportivo (NND), pero me mantendré en Tele Rebelde como director de programas.
Continuaré con el espacio A Todo Motor, la gente lo espera y lo sigue. Intentaré desarrollar otros proyectos documentales y terminar algo que pudiera llamarse libro, cuyo título es “Hora Cero”, que trata sobre el acompañamiento preciso, oportuno y hasta decisivo de Cuba a la causa de los angoleños. Aborda desde que Díaz-Argüelles desembarcó el 28 ó 29 de julio de 1975 en el aeropuerto de Luanda, hasta el 25 de marzo de 1991, cuando el IL-62 regresó a casa al último combatiente internacionalista. Narra la historia de la “Operación Carlota” o “Misión Militar Cubana en Angola” (MMCA).
Agradezco a Angola, por la gran oportunidad, y a mi país por dejarme formar parte de esta linda historia.

Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.
Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.
Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.
Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.
Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.



