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Armand Mattelart HabanaDurante la semana cohabitan dos de los eventos más importantes de este año realizados en la capital cubana, uno científico – el VIII Encuentro Internacional de Estudiosos e Investigadores de la Comunicación y la Información ICOM– y otro cultural – el 37 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Por azares de la vida, el Dr. Armand Mattelart es y ha sido protagonista en ambos.

Armand nació en Bélgica hace casi ocho décadas. El 8 de enero próximo se convertirá en octogenario. A pesar de su leve encorvamiento alcanza los seis pies de estatura y conserva un cuerpo firme y delgado. En estos días de ICOM, a Mattelart se le ve deambulando con su esposa Michèle por el Palacio de las Convenciones. Gusta de detenerse a conversar con los jóvenes, de escuchar a otros, de preguntar y no sé si le guste o no, pero ofrece entrevistas al por mayor. A mí me concedió esta, tras atender a otros tres periodistas y responder con cortesía a cada uno de ellos. Porque Armand es la estrella de rock de este ICOM.

Ha publicado más de 50 libros – al menos una docena de ellos con Michèle – ha co-dirigido una película (La Espiral, 1976), ha ofrecido más conferencias de las que pudiera contar, pero su curiosidad y sencillez no se enteran de nada.

Hombre de las ciencias y de la vida. Salió de Bélgica, pasó por Francia, se fue a vivir a Chile y tras el golpe de Pinochet regresó a Francia. Dice Abel Prieto que necesitaría un quinquenio sabático para escribir unas palabras de elogios sobre Mattelart. No exagera.

Michèle estaba en Cuba cuando Allende cayó. Estuvo dos semanas sin saber nada de él. Su esposo no perdió oportunidad y comenzó la conferencia magistral del lunes agradeciendo a Cuba por cuidar de ella mientras él sobrevivía al caos de septiembre de 1973.

No voy a preguntarle sobre Comunicación o Sociología, prefiero que me hable de cine, del Festival de La Habana.

– Desde el mismo primer Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, en el año 1979, he tenido un vínculo muy cercano con ese evento. En aquella edición, el ICAIC, en el marco del Festival, organizó un simposio sobre cultura y comunicación al que acudí para ofrecer una conferencia.

Considero importante resaltar que el ICAIC organizaba este tipo de eventos de intercambio teórico desde aquel año, un aspecto muy valioso y significativo porque venían expertos de varias partes del mundo, incluso de los Estados Unidos.

También impartimos dos seminarios allí en los años 1982 y 2001 (cuántos seminarios no habrá impartido y recuerda las fechas sin titubeos, ni se lo piensa), donde hubo una gran presencia de investigadores y cineastas latinoamericanos. En aquellas jornadas hablamos sobre el cambio en la mirada teórica acerca de la evolución de los medios de comunicación y su historia.

Progresivamente, en cada edición del Festival se organizaron, de manera colateral, varios seminarios sobre temas ligados a los medios de comunicación en América Latina y mi esposa (Michèle) y yo acudimos a varios de ellos. En las décadas de los 80`s y 90`s veníamos prácticamente cada dos o tres años a Cuba. Teníamos un vínculo bien fuerte con el Festival, el ICAIC y la Escuela Internacional. La última vez que participamos activamente en el Festival fue en el 2009, cuando impartimos una conferencia sobre “Crisis, cultura de masas y comunicación”.

¿Por qué es tan importante el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano?

– Es impresionante. Constituye un logro increíble. Quizás sea el único evento donde se haya logrado una real integración de la producción cinematográfica de vanguardia en Latinoamérica. El trabajo del ICAIC en ese sentido ha sido sorprendente, ha conseguido organizar durante décadas el Festival más progresista de América Latina.

Cada vez convoca a más personas y en la Escuela Internacional se siguen graduando técnicos y cineastas con gran talento. Son elementos que no se pueden analizar por separado, porque ambos proyectos nacieron en Cuba y son trascendentales para la industria cinematográfica de la región, para impulsar al séptimo arte a nivel internacional.

Después de haber estado en el primer Festival y haber observado su evolución hasta hoy, noto que este evento es un logro único, no sólo desde el punto de vista cultural, sino también para el pensamiento crítico sobre los medios de comunicación.

Me encanta el Festival de La Habana. Además, el primer contacto que tuvimos Michèle y yo con Cuba fue a través del cine, pues el ICAIC nos invitó en 1972 junto a una delegación de cineastas chilenos, país donde vivíamos en aquella época. También fuimos a la Casa de las Américas y al Instituto del Libro, pero fue a través del cine que conocimos Cuba para luego tener una relación privilegiada con esta Isla y en especial con La Habana.

¿Qué le parece el cine que se está haciendo en Latinoamérica en los últimos años?

– Está cada vez más presente en los festivales internacionales. Ahora ha logrado tener una fachada pública más amplia y ha entrado finalmente en la historia cosmopolita del cine. Lo anterior muestra cómo progresivamente América Latina – a través del cine – se ha construido una identidad propia, que es diversa, pero también le une como región.

Y el cine cubano…

Soy un gran seguidor del cine cubano. El séptimo arte de este país – luego del triunfo de la Revolución y el surgimiento del ICAIC – logró convertirse en la vanguardia del cine regional. La primera vez que se escuchó hablar del cine latinoamericano en las altas esferas de la cultura internacional fue a través de las producciones cubanas de principios de los 60`s. Anterior a ello, evidentemente existían pequeñas productoras, sobre todo en México, Chile, Argentina y Brasil; pero en el campo crítico del cine, en su dimensión de ruptura y progreso fue el ICAIC el pionero en Latinoamérica. Especialmente con Santiago Álvarez y Tomás Gutierrez Alea.

No me gusta mucho la palabra Escuela, pero aquí sí hubo una Escuela Cubana de Cine, una manera única y específica de filmar en esta Isla, fundamentalmente en el documental. Todo historiador del cine le dirá que los filmes cubanos de aquella época son importantísimos para la historia del arte.

Entonces, ¿es admirador de Santiago Álvarez y Gutiérrez Alea?

Conocí personalmente a Santiago Álvarez y a Tomás Gutiérrez Alea. Pertenezco a la generación posterior a ellos. Tuve el privilegio de poder conversar con ambos y ver todos sus documentales y películas. Soy un gran admirador de la obra de los dos y simpatizo mucho con el cine cubano y latinoamericano en general.

Armand y Michèle Mattelart con las investiduras de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Málaga. Foto: Universidad de Málaga.

Armand y Michèle Mattelart con las investiduras de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Málaga. Foto: Universidad de Málaga.

Armand Mattelart durante su conferencia magistral en ICOM-2015. Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.

Armand Mattelart durante su conferencia magistral en ICOM-2015. Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.

Armand Mattelart recibe el Doctor Honoris Causa por la Universidad de La Habana, de manos del rector Dr. Gustavo Cobreiro. Foto: Cubadebate/ Ismael Francisco.

Armand Mattelart recibe el Doctor Honoris Causa por la Universidad de La Habana, de manos del rector Dr. Gustavo Cobreiro. Foto: Cubadebate/ Ismael Francisco.

Abel Prieto lee sus palabras de elogios a Armand Mattelart durante la inauguración de ICOM-2015. Foto: José Raul Concepción/Cubadebate.

Abel Prieto lee sus palabras de elogios a Armand Mattelart durante la inauguración de ICOM-2015. Foto: José Raul Concepción/Cubadebate.

TOMADO DE CUBADEBATE

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Odalys Fuentes de Arma

Actriz dramática de la Televisión Cubana. De origen muy humilde, en su natal Jarahueca, Yaguajay, Sancti Spíritus se traslada a La Habana y se inicia en la televisión, como muchos otros artistas, al ser seleccionada como modelo en una Convocatoria para el programa realizado con motivo de la visita del cantante chileno Lucho Gatica.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.  Más de 27 personajes en series y novelas de la televisión la distinguieron con la condición de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la Vida.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.

Miriam Mier Vidal

 Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.

Luis Rielo Morejón

Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.

 

Frank González Díaz

Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.

 

 

 

Mario Balmaseda Maurisco

Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.

Félix Pérez Ortiz

Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.