Raquel González para muchas personas es sólo una actriz que incursiona en diversos géneros en la radio, el cine, la televisión y el teatro. No abundan los que le conocen su actividad como docente, animadora, y mucho menos que es directora de doblaje desde años atrás, se ha encargado del casting en múltiples obras, ha dirigido radio y desde hace un buen tiempo soñaba con la serie De amores y esperanzas, proyecto en el que yo no confié, como muchas otras personas.
Como esta propuesta es de trece capítulos–en los que para algunos no sucede nada- he querido conversar con su realizadora para que cuente un poco la forma en la que llegó a esta obra, transmitida equivocadamente los domingos, antes de Tras las huellas y sin casi ninguna promoción.
¿Cómo llega Raquel al mundo de la
actuación?
En 1964, a los 15 años me presenté a las pruebas de la ENA y fui admitida, tuve maestros de distintas escuelas pues era muy al principio y los profesionales cubanos en su mayoría eran empíricos. Mis maestros fueron Adela Escartín, de origen español que decía que era Lorquiana, Raquel Revuelta un paradigma de la actuación en Cuba, Gilda Hernández, directora de Taller Dramático y luego fundadora del Teatro Escambray y su hijo y excelente actor Sergio Corrieri.
¿Cuándo te picó el deseo no sólo de escribir sino de dirigir?
No fue el deseo de escribir el que me “picó” sino el de dirigir. Estando el la ENA dirigí el grupo de aficionados del pre-universitario Saúl Delgado y luego mi primera experiencia laboral por casi dos años fue en el Consejo Provincial de Cultura, como asesora de teatro del Movimiento de aficionados, y eso me dio mucho para mis desempeños futuros. Yo llevo muchos años dirigiendo doblaje y radio y eso también me ha dado mucha experiencia para dirigir aunque los medios tienen diferencias técnicas.
¿De cuánto te sirvió ser pareja de Eduardo Moya? ¿Hay “pedacitos” de Raquel en sus propuestas?
Tengo que ser honesta y consecuente como siempre lo he sido, aunque el precio que he pagado por esto es muy alto. De Moya aprendí mucho pues indudablemente fue un gran director, pero aprendí en dos direcciones a hacer y no hacer cosas que el hacía y no me parecían adecuadas. Creo que pueden haber influencias de Moya, pues fueron muchos años compartiendo vida y trabajo, pero si la hay es de forma inconsciente.
¿Cómo nació De amores y esperanzas?
Siempre he tenido una gran preocupación por los problemas humanos, creo que de ahí parten todos los conflictos que hoy sufre el mundo, las injusticias me revelan y me llenan de impotencia cuando no pueden ser resueltas para bien. Esto unido a mi divorcio, me decidió emprender este proyecto, pues tuve que ir muchas veces al notario y allí constaté que no estaba equivocada en mi apreciación del mundo en cuando a los conflictos que las personas hacen más difíciles de resolver. Luego vi a Danilo Sirio, que entonces casi se estrenaba de presidente del ICRT, él se entusiasmo y me apoyo en todo momento para hacerlo.
¿Por que se ha demorado tanto su realización?
Hoy se habla mucho de cambio de mentalidad y creo que es algo muy difícil de resolver para la sociedad cubana; eso repercutió en la demora de la realización de mi serie; eso y los prejuicios que muchos hemos sufrido, no solo por las preferencias sexuales de lo cual se habla mucho hoy, también ser mujer y querer que te reconozcan tus propios valores. Si le añades que cuesta mucho, además de eso, la edad, pues se ha establecido un axioma de “arte Joven” que hace daño cuando alguien que ya sobrepasa los años que se entiende por joven y es “viejo”. Considero que el arte es bueno o malo, si no ¿que sería de la obra de Mozart, de Hayden de Miguel Angel, Leonardo y otros grandes artistas?. Desgraciadamente, la mayoría de los funcionarios de la TV que fui a ver y les presenté mi proyecto no creyeron en él como tú al principio y lo engavetaron junto a disposiciones que les ordenaban hacer la serie y ellos no cumplían y las demoraban.
¿Cómo llegaste a esos hechos reales?
Investigando. No acostumbro a hablar de lo que no sé y llegué a los bufetes, tribunales y fiscalías muchas horas; durante casi cinco años me dediqué a ver lo que nosotros llamamos juicios y aprendí que se llaman vistas, preguntándole después a esos profesionales que tan amablemente me han dedicado tiempo. Esto me dio la esencia para después fabular y hacer de hechos reales casos de ficción pero que siempre tienen un lazo común con la realidad.
¿Y el casting? ¿Te fue difícil armarlo?
Yo he trabajado mucho como directora de casting, aunque no haya tenido créditos ni remuneración por ello, además soy profesora de la ENA y estoy al tanto de toda obra, tanto teatral como de cine, televisión o radio, entonces, conozco mucho las potencialidades de nuestros actores y actrices. Tengo la satisfacción que todos los que llamen creyeron en mí y me aceptaron los personajes. Algunas actrices que sabían de mi proyecto le fueron fieles durante todo el tiempo que se demoró, pues ellas sí creían en él y yo a su vez escribí esos personajes a partir de lo que ellas, hablo de Corina Mestre, Coralita Veloz e Irela Bravo.
Te nombro dos creadores: Joaquín Cuartas y Juan Vilar ¿qué le debes?
Empiezo por Juanito Vilar, mi hijo Alejandro lo calificó de un ángel cuando decidió ir a otra dimensión y yo también creo que lo fue, además de ser un excelente director con el cual trabajé también mucho como actriz y más que eso fue mi padre sustituto. Siento mucho que no haya podido ver mi obra, pues fue uno de los que me alentó en todo momento para que la hiciera. Joaquín Cuartas, también creyó en mi como realizadora y no se porqué, yo si le debo mucho a él, por todos los personajes que me permitió hacer, por supuesto con la decisión de los directores, y tengo que reconocer que el diario contacto con sus guiones me enseñó, sobretodo a tener la disciplina de escribir todos los días. Permíteme decirte mi primera impresión de Joaquín como escritor es tan lejana como en los años 70 del siglo pasado: un día llegué a su casa acompañando a (Eduardo) Moya porque este quería hacer en televisión una novela radial de Joaquín que se acababa de realizar para la radio, La Parranda. El no aceptó pues siempre ha dicho que la tele rompería lo magia que tiene la radio como medio, pero me asombró mucho que tenía tres banquetas con tres máquinas de escribir donde creaba simultáneamente tres obras distintas en géneros. Yo respeto mucho el trabajo del escritor y no me considero una; solo he tratado de expresar lo que he visto, he vivido y todo en aras de que los espectadores reflexionen y como dice Silvio en su canción sean un tilín mejores.
Alguien me habló de una historia de Tina y Mella ¿te atreverás con tamaña novela? ¿Y quién puede ser ese Julio Antonio con el que cualquier muchacha sueña?
Te aclaro que lo que tengo escrito de Tina y Mella no es una novela, no creo que ahora mismo pudiera hacer tamaña obra, es solo un telefilme que escribí, a partir de una investigación también, en los años 90-91. Desgraciadamente, no me lo permitieron hacer, por temeros y cobardías, así lo pienso y así lo escribo de funcionarios que dirigían en esa época, unido a los prejuicios, de los que te hablé antes, pues muchos que no me conocían solo me consideraban en esa época “una cara hermosa” y yo siempre creo de verdad que siempre he tenido claro que el arte y el papel del artista ante-todo tiene una función social. No entendía que debía ponerme un letrero en la frente para que los demás lo supieran y digo los demás y me refiero a los que de verdad no me conocían y me juzgaban por ser la esposa “de”.
Creo que se le deben obras a Mella, Villena, Pablo de la Torriente y tantas figuras importantes que nos antecedieron y no solo por lo grande que fueron en el campo político y la lucha por la verdadera independencia de Cuba, sino por lo grandes que fueron como seres humanos.

Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.
Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.
Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.
Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.
Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.



