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 Bárbara Doval comenta sobre los retos del teleperiodismo actual en la TV cubana

Bárbara DovalPara quienes viven en la capital, o acceden a la señal digital de la televisión cubana, Libre Acceso dice mucho.

Primeramente enuncia el nombre un espacio del Canal Habana, luego, presenta 27 minutos de intercambio televisivo que por más de diez años, han acaparado a un segmento fiel de la audiencia.

Este espacio proyecta, más que temas de interés entre la población nacional, el debate ausente en otros programas de corte informativo de la pequeña pantalla. La pluralidad de fuentes oficiales en el estudio, en contraste con las opiniones actualizadas de las personas; así como las llamadas recibidas en tiempo real, le ganan a Libre Acceso una actualidad indiscutible.

Su éxito, además se sustentarse en el colectivo que lo ha mantenido por tanto tiempo al aire, recae en la presencia de su directora general, guionista y conductora, Bárbara Doval.

Con esta mujer de los medios, actualmente directiva de la Unión de Periodistas de Cuba, conversamos sobre este espacio de Canal Habana y acerca de las condiciones actuales del periodismo que se hace para la televisión.

 

¿Cuán difícil resulta realizar un programa como Libre Acceso, donde se cuestiona el funcionamiento de organismos, instituciones y otras dependencias estatales?

Aunque con más de una década de fundado, la realización sigue siendo compleja. Se trata de un ejercicio continuo del criterio, y por tanto, no siempre bien recibido desde el punto de vista institucional. Eso sucede en todas partes del mundo, y es lógico, el ser humano, de por sí, no es dado a poner la mejilla para recibir responsos.

A lo largo de estos años he hallado resistencia ante diferentes temas y con diferentes instituciones, pero si así no hubiera sido no sería periodismo, ni hubiese sido tan disfrutable.

Ante cada nueva emisión, lo que defendemos como colectivo de la televisora territorial de La Habana, es que no nos apaguen, que no cambien el canal mientras transcurren los 27 minutos de duración al aire. Además, nos retroalimentemos de las llamadas que hace la teleaudiencia.

Libre Acceso deviene, aunque en una modestísima medida, como a cuenta gotas, en la educación a esos servidores públicos que deben ofrecer respuestas y viabilizar soluciones.

¿Cómo mantener entonces este espacio por tanto tiempo en la preferencia de los televidentes?

Una de las fortalezas es que transcurre en vivo y nos permite construir nuevas miradas sobre un fenómeno determinado que involucra a muchas voluntades, a la ciudadanía y a las instituciones.

Las audiencias pueden sentir que participan en tanto son tomadas en cuenta sus opiniones como parte de las transmisiones del programa. Toda esa construcción desde la investigación en la calle que aporta un gran atractivo, donde no puede faltar la vox populi, hasta las interrogantes que puedan quedar abiertas en el estudio, arrojan luz, mueven voluntades, y acciones. No tantas como se necesitan; pero sin dudas por esa contribución mantiene audiencias.

Como profesional de los medios y directiva, ¿qué espacios, características, enfoques..., consideras que se deberían reforzar (desde lo institucional y lo particular) para que el periodismo televisivo que se hace hoy en Cuba proyecte más calidad y credibilidad a sus públicos?

Siempre pienso en primera instancia en nuestra preparación como profesionales de la comunicación. En la medida en que dominemos mejor las herramientas para elaborar productos comunicológicos más atractivos en tiempos de alta audiovisualidad donde los diferentes soportes expresivos se entrecruzan, seremos más cercanos a los públicos que tienen una necesidad inherente de información.

Y entre los retos de siempre está la búsqueda de múltiples fuentes, las institucionales pueden estar más o menos conscientes de su papel como servidores públicos, que lleva implícito el brindar información pero, a los profesionales de la prensa cubana nos corresponde llevar como aliada la creatividad para que esa información que necesita el pueblo siempre le llegue, y de manera oportuna. Mientras más se parezca el periodismo a la vida, más creíble será.

¿Cuáles son los principales retos para el periodismo en la televisión cubana?

El reto primero para el periodismo es informar. Y en cualquier soporte, no sólo en el televisivo, la aparición de Internet ha impuesto la instantaneidad de los mensajes. Son tiempos de hipermedialidad, donde los contenidos y los aprendizajes se van construyendo de una manera diferente, el emisor del mensaje deviene receptor y viceversa.

Los contenidos se resignifican constantemente y eso, sin dudas, aporta nuevas miradas. Las historias deben contarla sus protagonistas donde el periodismo se alimente constantemente sin renunciar nunca a la responsabilidad que implica el acto de informar y de contribuir a la interpretación de la vida.

Por eso, si hablamos del lenguaje televisivo no podemos reflejar La Habana de 2016 con imágenes de archivo, del año 2000 o antes. El periodismo es actualidad.

¿Es el periodismo hoy en Cuba el ideal que te planteaste quizás en los inicios?

Ciertamente, no soñé con hacer periodismo, sí con estar muy cerca del mundanal ruido que te permite el periodismo. Soy filóloga porque me sedujo siempre el mundo de las letras. Aunque desde que comencé a laborar lo hice como periodista; en otras ocasiones me he dicho que, si hubiera otras vidas, estudiaría esa bellísima carrera que te ayuda a desentrañar significados y esencias humanas, y ejercería el periodismo, porque es sinónimo de vida.

Es una misión que en ocasiones te produce sufrimientos; lo aconsejable es asumirlo como un disfrute. La idealización o el tener los pies en la tierra lo decide cada quien, y en cada momento de su existencia se enriquece con el tiempo vivido, con el ejercicio constante.

La mayor satisfacción, en mi caso, llega cuando contribuyo, desde mi espacio, a mover el pensamiento, en búsqueda del bienestar de la ciudadanía.

 

 

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Odalys Fuentes de Arma

Actriz dramática de la Televisión Cubana. De origen muy humilde, en su natal Jarahueca, Yaguajay, Sancti Spíritus se traslada a La Habana y se inicia en la televisión, como muchos otros artistas, al ser seleccionada como modelo en una Convocatoria para el programa realizado con motivo de la visita del cantante chileno Lucho Gatica.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.  Más de 27 personajes en series y novelas de la televisión la distinguieron con la condición de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la Vida.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.

Miriam Mier Vidal

 Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.

Luis Rielo Morejón

Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.

 

Frank González Díaz

Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.

 

 

 

Mario Balmaseda Maurisco

Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.

Félix Pérez Ortiz

Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.