La periodista y subdirectora de Tele Rebelde valora la importancia de defender la profesión y los intereses de las audiencias
La joven periodista Daily Sánchez Lemus lleva consigo el compromiso de ejercer como subdirectora del canal Tele Rebelde. Su capacidad de trabajo, responsabilidad y formación universitaria validan a esta muchacha el sentido de por dónde debe transitar.
Reconoce que muchas veces los espacios televisivos se encasillan en los temas de actualidad, dejando a un lado los asuntos históricos que conectan los hechos y ayudan a los televidentes a entender mejor la realidad.
Asimismo, declara que, por el contrario, cuando se abren programas para el debate, en muchas ocasiones las fuentes de información cierran sus puertas a los profesionales de la comunicación, imponiendo fisuras en la credibilidad que luego tendrán los medios.
Sobre estas verdades, las metas del periodismo televisivo y las proyecciones que le faltan a quienes lo hacen en el contexto cubano, comenta Daily al Portal de la TV Cubana.
A su juicio, “el periodismo cubano que se hace en la televisión sigue teniendo la deuda de ser más audaz. Desde el punto de vista de contenido posee los mismos retos del periodismo cubano en general: parecerse más a su tiempo, no ejercer la crítica por la crítica, sino de manera responsable y profunda.
“No se puede dejar de la mano la historia, porque no todo es trabajo de actualidad, y en el contexto que Cuba vive resulta importante abordarla desde sus aristas más interesantes.
“A veces nos acomodamos al enfoque más feliz de los temas, cuando en realidad otras aristas interesan más a la población. Y el tema de no ser censurados hace que nos autocensuremos.
“Las posibilidades de hacer un buen periodismo han existido siempre, y lo han demostrado los grandes maestros que han pasado por aquí. El punto es tener la preparación y la responsabilidad suficientes para enfocar algo y plantearlo. Lo demás es seguir batallando, no cansarnos cuando en verdad no se comprende nuestro trabajo y luchar porque se entienda que nuestra posición siempre va a ser comprometida con nuestro proyecto social.
“Ahora, desde el punto de vista de la forma, la televisión tiene el reto de la digitalización, y ello demanda profesionales mejor preparados, con un mayor dominio de la edición y hasta de la cámara. Debemos saber manejar la técnica y movernos con soltura en el mundo de las redes sociales, para que el mensaje se multiplique con imagen y sonido”.
A partir su doble rol como profesional de los medios y directiva de uno de ellos, se refiere a estrategias que deberían operarse, desde lo institucional y lo particular, para que el periodismo televisivo cubano proyecte más calidad y credibilidad a sus públicos.
“En primer lugar, hay que generar más espacios de debate, con apoyatura de trabajos periodísticos, con un periodismo de investigación más habitual.
“Los espacios informativos deben ser más dinámicos y utilizar más el lenguaje de la gráfica, explotar más esas posibilidades para los análisis. A veces no se hace por un tema de recursos, pero ciertamente se puede aprovechar más. Es un factor puramente humano, hay que acomodar la mentalidad a las nuevas maneras del lenguaje audiovisual.
“Ahora bien, en cualquiera de estos casos, no hacemos nada generando espacios si a la hora de buscar la información las fuentes se vuelven herméticas, o solo dan respuestas edulcoradas, o se hacen harakiris instantáneos sin mayor repercusión.
“No hacemos nada si no vamos a las causas de los asuntos y no le damos seguimiento a un tema hasta el final, para que las personas vean no solo el trabajo del reportero, sino el de la institución.
“Deben crearse espacios con contenidos interesantes y con un acabado visual de calidad, para que la mirada apunte hacia él y no hacia otras alternativas que busca la gente, como el paquete.
“Si tenemos en cuenta que a pesar de las dificultades existe credibilidad en programas como los noticieros, ese es un elemento a nuestro favor y hay que saber explotarlo”.
Si bien son conocidas las carencias tecnológicas y, en ocasiones, la poca preparación de las personas para lidiar con ellas, la periodista reconoce que tales factores intervienen en el desarrollo oportuno de los espacios y en la labor certera de los comunicadores, pero no son determinantes al final.
Al respecto señala: “La televisión es costosa y la cubana no tiene todos los recursos que quisiera o necesita, a pesar de los grandes esfuerzos del Estado.
“Eso es una limitante dese hace muchos años. Pero lo que se diga en un reportaje, en una nota, no tiene mucho que ver con esos recursos. Tiene que ver con la capacidad de cada cual.
“Claro que en el contexto actual la forma influye, sobre todo porque la población en gran medida tiene acceso a otros modos de hacer. Pero el cubano es consciente de las necesidades y lo que siempre le ha pedido a su noticiero es que lo represente, no que tenga el último grito de la tecnología; porque es obvio que con la técnica más avanzada, si no se dice algo que interese, de nada valen las lucecitas de colores.
“Es cierto a veces no hay capacidades productivas para satisfacer todas las solicitudes de los periodistas para salir a la calle a encontrar una historia, y eso limita. Las noticias siempre tienen garantizado su equipo y con ella no compite un reportaje de investigación, pues la inmediatez tiene prioridad.
“En tanto, una acertada planificación de cámaras y turnos de edición, lograr en equipo un grupo de temas a tratar y jerarquizarlos facilitaría el trabajo para que todos tengan la oportunidad de reflejar una historia en la pantalla.
“No obstante, siempre he considerado que la labor certera de un periodista es responsabilidad de sí mismo, tiene que ver con el compromiso que asume con su misión social y el respeto a la profesión. Significa que cuando tienes en mano la posibilidad de salir a la calle, regreses con la mejor de las historias y la realices luego con lo mejor de tu capacidad.
Ante la interrogante de si cumple sus sueños de estudiante el periodismo hecho por sus colegas y el televisivo realizado por ella hoy, Dayli asegura:
“No me gusta ser apocalíptica. Nunca lo he sido. Nada es como uno sueña, aunque soy muy soñadora. Las diferencias entre la academia y la práctica la comprobamos desde primer año de prácticas pre profesionales. Se trata de hallar un equilibrio.
“En la academia nos preparan siempre con una mirada de futuro, grande, avanzada…y cuando llegas a los medios existen otras maneras de hacer, rutinas productivas que a veces distan de lo que aprendiste. Otras veces no es mucha la diferencia. Depende también de la comprensión que se tenga en cada medio con los recién llegados; las posibilidades de enseñarles y, a la vez, de que inyecten su creatividad renovadora.
“No he hecho todo lo que quería; pero ha sido por mí la mayoría de las veces. En temas de realización no he tenido la persistencia requerida o la paciencia. Por eso, a veces, me voy al papel y escribo o voy a mi blog, donde las ideas las concreto con más rapidez.
“Soy impaciente, es la verdad. He tenido mis criterios encontrados más de una vez, pero nadie nunca me ha dicho: “no hagas esto más, o no sales más a la calle”. Si no he hecho más ha sido por factores personales, incluso profesionales, que he decidido posponer, mientras hago otras cosas.
“Creo que en la vida hay etapas. Pero los compañeros que se graduaron conmigo y las personas con las que comparto, creo que siempre tienen insatisfacción, aunque algunos hacen trabajos muy buenos y son muy constantes. Eso es vital.
“Por otra parte, el periodismo deportivo en la televisión no es tan audaz como el que se hace en la prensa impresa o en la radio; incluso en medios provinciales se presentan trabajos más arrojados que en medios nacionales.
“Es ahí donde entra a jugar su papel el jefe de ese medio de prensa, que debe tener una visión larga, ser muy inteligente y defender el trabajo de sus colegas si tiene la calidad requerida y si el enfoque es adecuado, aunque el trabajo sea crítico. Eso hay que defenderlo. Y esa es la causa por la que muchas veces se puede ver un silencio sobre cierto tema en un medio nacional.
“Existe censura, pero la censura tiene que existir sobre lo bruto, sobre lo que no se pule….un trabajo fino, bien hecho, responsable, coherente, y que además aporte o sugiera caminos, no debe encontrar nunca obstáculo para publicarse.
“Y eso es algo que debemos defender siempre, y los que están al frente de cada medio de prensa deben hacerlo”.

Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.
Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.
Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.
Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.
Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.



