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 La profesionalidad y carisma de este crítico de cine, presentador del programa La séptima puerta, le ha permitido ganarse a los más exigentes cinéfilos

Desde el año 2003 Rolando Pérez Betancourt conquistó, a través de la pantalla, el aplauso de los cubanos que defienden el cine de autor. Como conductor del espacio La séptima puerta, el agudo periodista ha robustecido la programación cinematográfica en la televisión.

Este programa, que se transmite los viernes por el canal Cubavisión, se ha mantenido en la preferencia de los cinéfilos más exigentes, precisamente por las propuestas novedosas y alejadas del canon hollywoodense que presenta.

 Y es que, desde las múltiples responsabilidades que ha asumido durante su intensa carrera, Rolando Pérez ha apostado siempre por la defensa de la pluralidad cultural.

El también fundador de la Unión de Periodistas de Cuba (1963) y del periódico Granma (1965), escribe desde 1973 la sección Crónica de un espectador, en la página cultural de este rotativo.

Desde este espacio el multipremiado crítico de cine ha sabido dialogar con las estéticas y figuras más prominentes del cine contemporáneo, también ha comentado, siempre en un tono diáfano y a la vez profundo, los logros y desaciertos de la industria del cine internacional.

De su pluma han nacido no solo importantes textos de crítica cinematográfica sino también novelas (como Mujer que regresa y La ultima mascarada de la cumbancha) que lo han hecho acreedor de lauros como el Premio de Novela Cirilo Villaverde de la UNEAC y el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro.

Galardonado también con el Premio Nacional de Periodismo José Martí a la obra de la vida (2007), este lúcido profesional de las letras ha expresado que no puede hablarse de un espectador cubano en abstracto, en tanto este concepto comprende en su interior una gran diversidad de gustos, hábitos e intereses.

En muchos de sus análisis, el también merecedor de la Distinción por la Cultura Nacional (1994) ha llamado la atención acerca del rol que le corresponde desempeñar a la televisión.

En este sentido ha subrayado que en muchísimas ocasiones los medios de comunicación en Cuba subvierten el orden de los valores y promueven productos audiovisuales de gran gusto popular, pero de muy baja calidad estética.

Durante más de cuarenta años como crítico de cine, Rolando Pérez Betancourt ha defendido la existencia de una alfabetización del gusto que, más que un proyecto ideal, representa una necesidad imperiosa en los tiempos actuales.

La empatía que ha logrado con el público el también miembro del Consejo Nacional de la UNEAC quedó evidenciada este año al ganar el Premio de la Popularidad, otorgado por el programa Entre tú y yo, en la categoría de Comentarista de cine masculino.

Las 500 encuestas realizadas en La Habana y las más de 600 personas que votaron a través del Portal de la Televisión Cubana, además de los resultados aportados por Juventud Rebelde, Telepinar y Perlavisión, dan cuenta de la admiración que sienten los espectadores por él.

Rolando Pérez Betancourt ha puesto en alto el papel de la crítica, como ente mediador entre los creadores y los receptores. Saber orientar al espectador con respeto, sin subestimar su inteligencia y a la vez invitándolo a que reciba con una mirada cuestionadora el producto audiovisual, ha sido el mérito fundamental de este talentoso periodista que nos conduce, cada semana, a abrir la séptima puerta del arte.

 

 

 

 

 

 

 

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