Asegura Eurídice Charadán González, una de las guionistas de la novela Tiempos de amar

Hay vidas y vidas, y la de esta guionista de la televisión, merece ser contada desde le principio. Hija de dos combatientes revolucionarios, sus padres fueron de los primeros cubanos que fueron a estudiar a la ex Unión Soviética.

Su madre, la maravillosa Teresita, sale en estado allá y, cuando pasa el tiempo, ya no le es permitido el viaje en avión, además estaba finalizando su carrera. Entonces ella y su esposo, deciden mandar a la bebé para Cuba, son solo cuatro meses de nacida. Eso ocurre en 1965.

Pero se impone una anécdota muy graciosa. Las leyes en aquel país no permitían que los padres vieran a sus hijos y Charadán se las ingenió para poner una escalera, subir por detrás del hospital para ver a su hija, después todos los demás padres hacían lo mismo, hasta que una enfermera los descubre y hasta ahí llegó el truco del cubano.

Como les cuento, Teresita y Charadán decidieron mandarla para Cuba y consiguen que el pianista Silvio Rodríguez Cárdenas, que terminaba un curso de piano, y su esposa, trajeran a la niña y se la entregaran a la abuela.

Luego de la llegada de los padres a Cuba, van vivir a San Francisco de Paula y después vuelvieron a Oriente a trabajar con Juan Almeida y Guillermo García.

Más tarde regresaron a La Habana y la pequeña Eurídice cursó sus estudios primarios y secundarios en la capital. Un día su papá, que era un hombre culto, le propone escribir un cuento y ella redactó “La oruga y la mariposa”. Estaba en sexto grado. Nos habla de su papá, a quien yo conocí en la lucha insurreccional en Oriente y siempre estaba leyendo.

En una escuela en el campo hizo el preuniversitario. Nos cuenta sonriente que se escapaba de la escuela para el pueblo cercano, pues no resistía la beca. Se integró a un grupo de aficionados, asegura que para poder salir un rato de la escuela.

Hizo el curso de danza, pero escuchó hablar de teatro y entonces matriculó esa especialidad. Sostiene que desde pequeña le gustaba leer sobre todo una colección de 20 tomos que se llamaba El tesoro de la juventud.

En Playa, donde vivían, abrieron una sala de teatro que dirigía Bebo Ruíz y estaba buscando personas que quisieran ser actores. Eurídice se presentó, aunque en esos momentos pensaba estudiar Medicina pero su promedio no le alcanzaba para optar por esa carrera.

Alguien le habló del Instituto Superior de Arte (ISA)  y se preparó para hacer las pruebas. Aunque su papá no estaba de acuerdo, su mamá la apoyó. Hizo las pruebas para Teatro y también para Dramaturgia.

En el preuniversitario un día la llamaron a la Dirección y ella fue con temor aunque no recordaba haber cometido ninguna indisciplina. Era para comunicarle que había aprobado las pruebas del ISA.

Se graduó y la ubicaron en la Fílmica de las FAR, allí trabajó con Jorge Fuentes como asistente de producción y script en la serie La gran rebelión. En 1991 terminó su trabajo en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y comenzó a preparar proyectos de aventuras, pero en ese momento no los aceptaron por falta de recursos.

Empezó entonces a trabajar en una fábrica de lámparas, que más tarde también cerró y ella se dedicó a impartir clases de inglés. En esos momentos se casó y nació su primer hijo.

Confiesa que le gustan las telenovelas y la noche. Cuando vio la telenovela Cuando regresa a la tierra comprendió que ese era su destino: escribir. En esos momentos conoció a Rolando (El Chino) Chiong y él le recomendó escribir. Cuando presentó su primer proyecto, el asesor Osvaldo Ueta le dice que hay que cambiar algunas cosas, trabajar con él dice fue una escuela. Así surge Oh La Habana, cuyo final tuvo que escribir Eurídice.

Después vino Salir de noche y ahora estamos disfrutando de Tiempos de amar, “que ha sido un trabajo de equipo”, apunta. Cree que la novela tiene defensores y detractores, pero las personas la ven y se preguntan cuándo despertará  Manolito y odian a Elena, para ella eso es muy interesante. Las personas disfrutan de la música de la novela, compuesta por Raúl Paz.

Ahora está inmersa en el guion de la novela En fin el mar. Tiene un gran elenco: Enrique Molina, Amada Morado y Obelia Blanco, entre otros magníficos actores. La música es de Ángel Bonne. Presenta una historia de pescadores y el equipo ha tenido que bregar mucho para lograrla.

Por la calidad de sus guiones Eurídice recibió un Premio Caracol, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, por el unitario La estancia, reconocimiento que la escritora aprecia mucho. Entre sus aspiraciones alberga el deseo de que la novela en producción, En fin el mar, guste a los públicos.

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