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En más de una oportunidad he dicho que he tenido dos JEFES  en mi vida: Jorge Oliver Medina y Lizzete Vila. Ambos me sacaron el kilo, trabajé con y para ellos sin cansarme, pero muy feliz. En el caso del primero es la persona que me daba órdenes haciendo chistes, que yo siempre tomé en serio. Confió tanto en mí que por lo menos una vez, asumió como suya una mala decisión que tomé. Me preparó para ser la directora de mi querida y añorada  revista El caimán Barbudo y con  él aprendí que dirigir además de disciplina necesita lograr la complicidad.  En  el hombro de Oli lloré la muerte de mi padre el 17 de diciembre de 1983, con él he bebido no se que cantidad de cerveza,  y también monté en su carro estando él total ente “curda”. En cierta oportunidad llegamos  a mi casa, mi madre le hizo un café amargo, se dio una ducha y al otro día me contó: “cuando empecé a “ver” y me  fijé en la foto de Fidel, dije estos son de los míos”.

Todo esto es cierto pero no valdría una entrevista si Jorge Oliver no fuera un intelectual orgánico, según la definición de Gramsci: culto, capaz, brillante, muy creativo y comprometido con  su tiempo. Me enorgullece decir que este artista es mi amigo y escribir de él sobre sus juveniles 70 años que cumple este 15 de diciembre.

-Eres Habanero pero no industrialista ¿por qué?

-De chama siempre me pareció que los juegos de pelota eran muy lentos, demasiados innings, siempre preferí los deportes más rápidos, por eso también el futbol llega a aburrirme…claro que jugué un poco de todo. A pesar de ello, como buen hijo de cubanos, veo los finales de la serie nacional, me entusiasman los partidos donde pelea el equipo Cuba, pero hasta ahí las clases.   Igual aprendí a jugar ajedrez, aunque me siga pareciendo demasiado “ciencia” para ser juego y demasiado juego para ser “ciencia”…Bueno, algún defecto tiene que tener uno, aunque haya nacido en el mejor lugar del mundo, ¿No?

- ¿En que te entretenías de niño? ¿tenías algún gato?

-Siempre he creído que no se puede “tener” un gato. Son los tipos más independientes que conozco, no se me ocurriría intentar domesticar a uno de esos locos. Los admiro, pero estoy seguro que son más inteligentes y duchos que muchos de nosotros. De niño me entretenía: …leer, mucho y de todo, desde una enciclopedia en inglés que decía que la guerra de Independencia de Cuba la ganó el ejército americano, hasta al más lúcido de nosotros, Martí…pasando, claro, por cuanta historieta me caía en las manos… leer pasó de entretenimiento a adicción, todavía hoy si no tengo a mano un libro para cuando la tv me aburre, otro para leer en el baño (casi siempre algo “pesado” : economía, filosofía, arte…), y el mejor: policíaco, aventuras, historia, para antes de dormir. Lo de dibujar no sé cuándo empezó, es compulsivo, un pedazo de papel en blanco me dispara. En la primaria me regañaban mucho porque dibujaba en los bordes de las páginas de mis libretas y libros…todavía hoy no entiendo por qué. De adulto le cogí el gusto a dibujar durante las reuniones, dibujar se convierte en un placer casi automático, que puedo disfrutar sin dejar de atender a lo que pasa a mi alrededor. Por eso también me han regañado.

Pero no me pasaba el día leyendo o dibujando, también me gustaba mucho patinar, jugar baloncesto, montar bicicleta, jugar a los policías y ladrones, ver cine y… ¡Dibujar y leer!

-¿Recuerdas tu primer dibujo?

-¡Claro! Mis escenas de guerras, que tenían la magia de permitirme ir “narrando”, en alta voz, la historia a medida que dibujaba, eran como historietas en un solo cuadro. Se lo agradezco a mis padres que me compraban cuanto libro, revista, muñequito, libretas y blocks con páginas en blanco que pudieran.  Eran malos dibujos, tan malos que una maestra de tercer grado, que me quería mucho, le dijo a mi mamá que yo era muy buen alumno, un poco inquieto, que podría ser lo que quisiera en la vida, ¡Menos dibujante! Porque mis “dibujitos” eran horribles; por eso mismo seguí dibujando…soy un poco, o un “mucho” cabezón.

- Declaraste  “Leer muñequitos cuando yo era niño era leer cosas sin importancia. Hoy, si un niño logra leerlos siempre tendrá al lado a algún adulto diciéndole: «En lugar de estar leyendo dibujitos acaba de hacer la tarea». ¿Sigue siendo así o han cambiado las plataformas de los muñe?

-Como todo en esta vida, los muñequitos son malos y buenos. Hay que conocer las dos patas. Ya te dije que mi primera enciclopedia decía que los yanquis nos liberaron, eso no me convirtió en mercenario, todo lo contrario. Nunca tuve problemas con la TAREA, era un reto diario que me gustaba. Todavía hoy los retos me entusiasman. Recuerdo que a mi papá no le gustaba verme sin hacer nada. Cuando me veía “comiendo de lo que pica el pollo”, me ponía a trabajar en su taller, a limpiar alguna de sus increíbles herramientas…pero si tenía una libreta o un libro en la mano, le decía a los adultos:-déjenlo tranquilo que está leyendo; y eso incluía leer muñes.

-También dijiste “. El gran futuro de la historieta está en la pila de locos dibujando en la calle.” ¿sostienes ese  criterio?

-Seguro. Primero: publicamos muy pocas historietas, hemos perdido espacios, publicaciones, que daban espacio a las historietas y sin embargo ¡Hay una pila de locos haciendo muñequitos! Segundo: No enseñamos técnicas ni historia de la historieta en ningún centro docente, ni en las escuelas de arte…y…¡Hay una pila de locos haciendo muñequitos! Tercero: Hoy ninguna de nuestras instituciones culturales, organizaciones y asociaciones que promueven el arte, la literatura, hasta el periodismo, realizan concursos, exposiciones,  talleres sobre la historieta y…¡Hay una pila de locos haciendo muñequitos!  No queda más remedio que confiar en que: …¡Hay una pila de locos haciendo muñequitos! 

 

- Un día comentaste “ Yo trabajaba de director de la revista Zunzún, mis mejores días” Te pregunto ¿por qué?

-Bueno, porque fue un reto con mayúscula, porque quienes aprobaban la salida de nuevas publicaciones no creyeron que hacía falta una más y menos para niños; el presidente de la organización de pioneros de entonces se la presentó a Fidel y unos días después llegó no solo la autorización sino incluso la cuota de papel necesaria y hasta las llaves de dos autos nuevos; porque fui del grupo que ayudó a parir esa revista y el culpable principal de llenarla de dibujos e historietas…¿Fundar una revista nueva, para los más pequeños? ¡Hay muy pocas cosas más importantes que hacer en la vida! Recuerdo la visita de una señora que se decía asesora del ministerio de Cultura para la literatura infantil, que me dijo que era “inconcebible” que una publicación infantil le restara espacio a los textos para dárselo a los muñequitos, y… ¡Zunzún sigue volando! De la señora ni me acuerdo el nombre.

Súmale a eso que Zunzún me regaló como cómplices a personas de la estatura de Anisia Miranda, Virgilio Martínez, Juan Padrón, Roberto Alfonso, Orestes Suárez, Pepe Neyra…Si hace falta decir más: A cada rato alguien me pregunta si tengo el número tal o más cual de Zunzún porque les falta en su colección y ese “alguien” es un adulto, un médico, una profesora, un ingeniero…Si pudiera darle para atrás al tiempo, volvería a ser un Zunzunero.

-   Y ahora dime lo que han significado para ti:

a-          La organización de Pioneros

Las FAR y la Organización de pioneros fueron mis dos grandes escuelas, profesional y humanamente hablando. Añoro los tiempos en que los pioneros eran “poderosos”, Tarará, los campamentos pioneriles, los de exploradores, los palacios en todas las provincias y muchos municipios, programas de radio y tv, el semanario Pionero, la salida en tiempo de Zunzún…yo fui parte del ejército de adultos que levantó aquel imperio. Los niños son mis locos preferidos, estar entre ellos, trabajar para ellos, sigue siendo una fiesta.

b-      El Caimán Barbudo

Siempre fui y soy un lector fiel al Caimán, pero nunca imaginé que a alguien se le pudiera ocurrir que yo podría ser su director. Fue un reto y ya te dije que los retos me vuelven loco. Creo que, gracias a muchos otros locos, como tú, pude resolver los problemas que enfrentaba ese saurio en aquel momento. Luego alguien se dio cuenta que como pitcher “tapón” había cumplido, pero no era el mejor para “abridor”. Guardo números del Caimán que me dieron algunas de mis mejores experiencias profesionales: publicar en contraportada una caricatura de Fidel; darle espacio a los humoristas en ese mensuario; que me “aguantaran” una edición y me amenazaran con un truene porque publiqué una “mala palabra” como cierre de una entrevista donde el entrevistado respondía a la pregunta: ¿qué admiras más del Comandante?

Mi paso por el Caimán me enseñó más de lo que le aporté.

b-         Juventud Rebelde

Escuela y orgullo, estoy muy orgulloso de haber podido formar parte de ese team. Hacer el periódico del Domingo, cuando era ¡El periódico del domingo! fue y es un privilegio; como lo fue trabajar con Jacinto Granda, Lázaro Barredo, Ayús, Manuel, Tomy, la china, Lagarde, el gallego…lo primero que publiqué en JR, de mi autoría, fue una pagina última acerca de los Muppets, porque eso de los muñequitos no es solo con los de papel, es un vicio multilateral.

c-          Cuadro a cuadro

Una de las mayores sorpresas de mi vida, luego de mi nacimiento, fue hacer ese programa. Yo no inventé Cuadro a cuadro: fue un reto, que me dio Migdalia Calvo, que por entonces era asesora de la redacción de programas cinematográficos de la tv: hacer un programa con filmes que tuvieran que ver con las historietas.

Con el tiempo, el programa sigue siendo un reto que en muchas ocasiones creo me sobrepasa. Las personas en cualquier lugar, hasta en un almendrón, me critican y alaban el trabajo que hacemos, como si estuvieran hablando de algo suyo, con cariño. Ese premio todavía me sorprende. Cada programa es un reto y eso, ya te dije, me conecta. El otro tesoro de CaC es el equipo de locos que se nos pegan. No solo Mixael Porto, mi director preferido para TV, también fundador, ni mi esposa que ni cobra por todo lo que hace, sino historietistas, periodistas, editores, animadores…que no piden ni que los pongan en los créditos.

Aunque parezca un lugar común: ha sido una escuela más difícil que la universidad. Hoy miramos los primeros programas y nos parecen como mínimo: ridículos. Tengo que agradecer a muchísimas personas seguir matriculado en ese curso profesional sin suspender; a los que han mantenido la tradición de programas de crítica de cine en nuestra tv durante años; a los que tienen que soportarnos nuestras “locuras”; a los del ICRT que cuando nos fajamos y no nos botan de la pantalla y sobre todo a los demás que preguntan en cualquier lugar: ¿Cuándo sale otra vez Cuadro a Cuadro?

d-         Anisia Miranda y Xose Neira

Esos maravillosos seres humanos forman parte de la primera fila de regalos que me ha dado la vida. Dos maestros en sus oficios, dos expertos en eso de vivir por encima de nosotros los mortales. Pepe y Anisia están acá todavía, todavía recuerdo consejos, acciones, reglas, que solo ellos podrían dar, sin pretender ser lo que eran: maestros. Los extraño.

 

f-       Juan  y Ernesto Padrón

Mis hermanos varones. No los cambiaría por nadie. Juanito y Ernestico tienen el máximo adjetivo que un cubano puede darle a otro cubano: mis socios a todo. Dos profesionales que admiro, dos seres humanos para tomar de ejemplo. No me imagino mi desarrollo profesional sin esos dos locos. Oliver, el de hoy, le debe mucho a esos hermanos. Entramos al mismo tiempo a las FAR; nos enamoramos de los muñes a las mismas edades, seguimos en esto de inventar fantasías, no somos gemelos, claro que podemos tener alguna que otra opinión diferente, en esos casos lo más inteligente que he hecho es escucharlos.

Somos cómplices en muchos sueños comunes. Aspiro a seguir siendo fiel a esa amistad, siempre.

-Especialmente quiero que me hables de Chamaquili….

-Todavía no sé por qué milagro de la vida, Alexis estuvo de acuerdo que yo ilustrara Chamaquili. Tengo en mi casa, en una pared que miro todos los días, dos portadas de libros de Chama, para que no se me olvide que fui capaz de hacer algo que vale la pena. La pena es que no creo que pueda hacer nada mejor que Chamaquili, aunque me lo proponga. Es una de esas cosas por las que puedo estar agradecido a la vida…y a Pimienta y a la editora Abril.

Uno de mis hijos, el más cercano por su oficio me ha dicho: es un Oliver diferente, un trabajo que te supera…yo creo que es más, es el único ahijado que tengo y con el que estoy en deuda para siempre.

-Y por supuesto termino ¿Quién, que es El Capitán Plin?

-Un gato verde que se parece a mi ideal de ser vivo. Mi mayor compromiso con los locos bajitos. Familia por parte de cuentos y dibujos. El único de nosotros que pudiera, ojalá, aspirar a ser eterno. Te doy una primicia: Estoy puesto para hacer el año próximo el largometraje animado del Capitán Plin. Se lo debo a un montón de personas y a mí.

Un día, al terminar una representación de una pieza sobre la Isla del Coco, por la Colmenita en la Tribuna Antimperialista, en los camerinos, Fidel vino a conversar con la pandilla de Tin Cremata. Preguntó de todo, como siempre: ¿dónde estaba esa Isla, quienes eran los isleños, quienes eran los piratas?…los niños le contestaban: Es Cuba…está aquí en el Caribe, los isleños somos los cubanos…Entonces el comandante preguntó: ¿Quién es el capitán Plin?, a coro los locos contestaron: ¡Usted! Y la risa de todos, todos allí, terminó en abrazos y en mi pecho.

¿Tengo que contarte cómo me sentí?

     - Lo que te de la gana de decir y no te haya preguntado.  No siempre se cumplen 70 años

-Lo que te he dicho lo he dicho porque me dio la gana, claro que me quedan cosas por decir, yo hablo demasiado, casi como dibujo o escribo. Estos primeros 70 años dan pie para “dar muela” hasta que se seque el malecón, que no se va a secar jamás. He hecho muchas cosas mal, he hecho otras regulares, pero las buenas, las mejores, las he hecho por culpa y con ayuda de los humanos que me han rodeado hasta aquí…mi familia, la mejor del mundo; mis hijos que ahora son seis; los cubanos de verdad; mi Tata (mi mujer); incluso por los pocos enemigos que he conseguido hasta aquí. No pienso cambiar mucho de ahora en adelante, estoy muy contento con lo que he hecho, o con casi todo; aprecio los errores por lo que me han enseñado; sobran retos en el mundo de hoy, así que tengo razones para seguir siendo yo.

No tenía experiencia en esto de hablar de mis 70, pero te prometo que para los  próximos 70 vendré mejor preparado para contestar un cuestionario tan largo y bien pensado como este…Gracias mi Paca.

 

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