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 Destaca el ingeniero Conrado Zamora, Premio Pequeña Pantalla 2017

Para Conrado Zamora, Premio Pequeña Pantalla 2017, la televisión cubana ha sido una escuela que le ha mostrado una de las caras más nobles y sacrificadas de la vida. Y no es para menos: este veterano de las luces y las cámaras es uno de los fundadores de este medio en el país. Ha sido testigo de los cambios tecnológicos durante más de medio siglo.

Como ingeniero eléctrico, Zamora fue subdirector general de la Técnica y vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), luego de haber ejercido como camarógrafo, proyeccionista de películas y operador de videos.

Sostiene que haber vivido las diferentes etapas de la pequeña pantalla nacional ha sido un verdadero mérito, que lo ha colocado en una posición privilegiada frente a otros compañeros de trabajo.

“Todo este tiempo significa mucho y hay bastante para decir. A veces es difícil saber por dónde empezar a contar historias”, valora.

Comenzó en la televisión el 8 de marzo de 1952, cuando se presentó junto con casi 60 jóvenes, en la antigua CMQ, con el propósito de trabajar como técnico. Sorpresivamente fue uno de los dos elegidos.

“Empecé a trabajar como proyeccionista en el Canal 6, de Goar Mestre. Luego ocupé otras posiciones y llegué a ser jefe de grupo, lo que hoy se conoce como realizador de imagen”, resalta.

Según Zamora, la televisión de los años cincuenta del siglo pasado era muy comercial, pero tenía mucha calidad, independientemente de esa característica. Considera que esos primeros años prerrevolucionarios fue una buena etapa desde el punto de vista tecnológico, pues había recursos y se trabajaba de una forma muy organizada.

“Los años posteriores fueron importantes también porque triunfó la Revolución: cambiaron algunos conceptos, pero se mantuvo la programación en vivo, con un estilo bastante similar al anterior. Sin embargo, los recursos no eran los mismos y se cambió el contenido, el cual adoptó un tono más consecuente con la nueva sociedad.

“También la técnica sufrió un cambio interesante: heredamos una tecnología que ha ido modificándose, y a mí me tocó enfrentar el cambio a los equipos soviéticos, la sustitución del blanco y negro por el color, entre otros aspectos”, recuerda el ingeniero.

Todas las transformaciones que Zamora experimentó durante su labor en el ICRT no estuvieron exentas de problemáticas; y en este sentido entiende que hubo momentos críticos porque a veces escaseaban las piezas de repuesto. Más allá de esa dura realidad, se imponían el esfuerzo y el sacrificio.

“A pesar de todas las dificultades se hicieron cosas maravillosas de las cuales me siento muy orgulloso”, destaca.

Insiste en la idea de que antes y después de 1959 la televisión siempre ha tenido la misma función social: ser un vehículo ideológico. Pero en el caso cubano, la Revolución impuso un cambio de sistema que transformó radicalmente el pensamiento, la proyección subjetiva y la exteriorización de las ideas.

En este sentido, el veterano se siente muy satisfecho con haber sido fundador de las Milicias “Pepe Prieto” del ICRT y dirigente del actual Sindicato de Jubilados de la institución.

“Yo creo que lo está tiene mucho que ver con lo fue. Y los más jóvenes no pueden ver las generaciones pasadas como algo que se debe olvidar, sino sostener. La historia hay que mantenerla y nosotros somos partes de ella.

“Creo que de nuestra generación se puede aprender mucho todavía y tomar ejemplo. A nuestra edad tenemos cosas que pueden servir a los que comienzan. Y nuestros consejos son muy necesarios”, puntualiza.

Zamora confiesa que ya no ve tanta televisión como solía en el pasado, y solamente se detiene frente a la pequeña pantalla cuando le llama la atención algún espacio en particular.

“Yo creo que hay que mejorar la programación y ofrecerle al pueblo cosas interesantes, atractivas. Entiendo que estamos viviendo momentos complicados, porque estamos cercados por aires e influencias capitalistas, que nos pueden hacer una competencia desleal e imponer gustos.

“Pero para enfrentar eso hay que hacerle entender a los trabajadores del ICRT que ellos tienen una función ideológica, aunque los obstáculos objetivos y subjetivos no se resuelvan de la noche a la mañana. Y hay que tener presente que las cosas no se resuelven solo a base de reuniones: hay que actuar”, concluye Zamora.

 

 

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