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Cuando el MsC. Ing. Miguel Ángel Hernández Martínez me dijo que no me había respondido las preguntas porque los play off lo tenían loco, inmediatamente le pregunté de dónde era, porque pensé en un aficionado pertinaz de la pelota.  Su respuesta me demostró que la meteorología es un asunto muy serio y a tiempo completo: tenía que decir como estaba el tiempo en Las Tunas y Granma. No quiero estar en su piel, porque es un pronóstico y como tal puede caer un chaparrón o no.

Miguel Ángel, más allá de sus conocimientos científicos sobre el tiempo,  es un comunicador carismático que ofrece seguridad con soltura, especialmente cuando interactúa con hábiles periodistas en  revistas informativas especiales.

Esperar por sus respuestas para mí valió la pena, espero que para Usted lector así sea también:

-¿A que jugabas de niño? ¿Ya te entretenías en asuntos del tiempo?

-De niño jugaba mucho a la pelota, en la casa mi papá tenía guantes y hasta una mascota, o sea el guante del receptor, poco común por aquella época, pelotas bates. Apenas pude, entré a un área especial de beisbol, desde los ocho años, en el CVD, Nelson Fernández, en San José de Las Lajas. Gonzalo Domínguez, fue mi primer entrenador. Era lo  que se respiraba en el ambiente familiar, mi papá siempre estuvo ligado al beisbol, que se jugaba en mi pueblo, organizado por las empresas y de barrio también. Nunca pensé en la meteorología a pesar que en la casa desde que nací hubo televisión, que era la delicia de todos los niños del barrio.

-¿Cuándo te decides a hacerte meteorólogo? ¿En que lugar estudiaste y cuando te graduaste?

-La  meteorología fue la carrera que me tocó en la boleta, había tratado de clasificar para Ingeniería Industrial, pero no resultó. No te puedo decir que soñaba con eso, llegó y eso fue lo que estudié, gracias al sistema de educación que teníamos, que había para escoger carreras. Soñaba con ser piloto, no pasé el chequeo físico, después opté por arquitectura: no me dieron los puntos para eso. Así que tuve que conformarme con la opción de Meteorología, que pensé sería una licenciatura y resulto ser una ingeniería también, muy difícil así que tuve que  estudiar mucha matemática, física, química que las odio, y en ruso, o sea me fui a la antigua Unión Soviética, a la república de Ucrania, en la ciudad de Odessa, en el Instituto Hidrometeorológico de Odessa. Había que ser ingeniero, para que mis padres tuvieran un universitario más en la familia. Y te digo una cosa estoy agradecido y soy de los pocos de mi generación, que hoy hace lo que estudió, yo me siento realizado en ese sentido, incluso cuando hablo con rusos o de otras nacionalidades,  que estudiaron conmigo en Odessa, y les digo que soy uno de los Chef Meteorologist de Cuba, meteorólogo operacional para pronosticar Huracanes, se quedan impresionados de lo que he avanzado y muy complacidos a la vez. Me gradué en el año 1988

-¿Recuerdas tu primer parte como meteorólogo?

-Mira mi primer parte como meteorólogo, considero que fue estando en la Isla de la Juventud en el año 1996, cuando la Isla fue azotada por el huracán Lili, que fue mi primera prueba de fuego. Era el meteorólogo principal en la Isla de la Juventud, tenía un equipo muy bueno, conformado por Edgardo Soler Torres mi segundo, Julia o Yuyi como le decíamos, Damaris Noa y Aleida Cardoso Infante que eran las auxiliares.

Fue una noche muy complicada, gracias que tenía el radar operativo y a un operador que considero tiene los mejores ojos que hay en meteorología Carlos Norberto González, cuando el huracán se le pone a tiro en la pantalla de su radar, ya no se escapa. Con él fuimos dándole el seguimiento al sistema y calculando la posible trayectoria que seguiría este huracán, porque detrás estaba Cuba y no podíamos fallar.

Recuerdo que lo primero que tuve que hacer fue cumplir la tarea que me dio el Primer Secretario del Partido en ese entonces en la Isla de la Juventud, Emilio González Farrat, que me dijo; “Brujo (me decían así cariñosamente, el nombrete me lo puso Rogelio Sánchez Lugo, quien era Delegado del CITMA en la Isla) este tema es tuyo y tú eres el especialista, eres la persona indicada para decirle a la población lo que debe hacer, transmitirle confianza, así que vas a la televisión y en vivo das el último parte y prepara a la gente sobre lo que se nos viene encima, no podemos tener muertes y la gente tiene que tener seguridad de que están protegidos.” Nosotros cuadramos con Edgardo los tiempos de afectación a la Isla, según la velocidad de traslación que calculaba en Carlos Norberto en el radar, y te digo que le dijimos a las personas después de las 7pm aproximadamente se comenzaran a sentir los vientos con fuerza de tormenta tropical y ya después las rachas indicarán cuando este el huracán, para esa hora ya nadie puede estar en la calle. Después los vecinos y la policía me comentaron, que no había un alma en la calle y que lo que se sentía a esa hora era la gente cerrando la última ventana y el martilleo clavándola. Esa madrugada cuando el huracán no está afectando violentamente, porque atravesó la Isla, entró por el Colony y salió por el Rio Júcaro, me llamó el primer secretario, me dijo que le dijera mi nombre completo y apellidos, que estábamos en una llamada de conferencia, que ellos querían oír mi opinión como meteorólogo de hacia dónde iba el huracán, esa madrugada, yo no entendí de primera y de dije que ya eso lo habíamos conversado con él, y él me dijo “Brujo, no es para nosotros te están oyendo otras personas en La Habana. Yo comprendí y les explique nuestro criterio de que el centro del sistema iba hacia la región central y que si el Comandante quería verlo tenía que ir para allá. Después que paso todo nos hicieron un reconocimiento en la Habana. Estaba la ministra Rosa Elena Simeón, de quien guardo gratos recuerdos, cuando me da mi diploma le dice a Esteban Lazo, este es el Brujito de la Isla, entonces Lazo le responde: “¡¡¡ah este,  es él que no quería decir su nombre el día que lo estábamos escuchando por teléfono en el consejo de estado!!! Así fue el que considero mi primer pronóstico, por el que recibimos todo el reconocimiento de nuestro ministerio.

-¿Has pasado algún curso de locución?

-Si he pasado cursos, le agradezco a los profesores de la Escuela de Locución, en especial a Luis Alarcón Santana, Idania Martínez Grandales y José Luís Basulto, que son los que más trabajo han pasado conmigo. Pero todos los profesionales de la palabra se muestran muy complacidos de ayudarme, tengo muchos problemas de pereza al articular, y dificultades al pronunciar norte y tarde; soy habanero y eso lo dice todo, hasta Asseneth  Rodríguez me dio muchos consejos, el profe Martell donde quiera que me ve me habla, Serrano también ha tenido palabras reconfortantes para mi y mi manera de hacerlo en la televisión; mi amigo Nápoles y Rodobaldo guajiros como yo, Mariuska que dice que soy su meteorólogo particular; todos de una manera o de otra trabajan porque seamos mejores, hasta los locutores del deportivo me han aconsejado y ni hablar de Moraima Ruiz, un látigo en el mejor sentido de la palabra. Marino Luzardo, Magdiel Pérez, Pedro Martínez Arcos, amigos que se ocupan siempre de educarnos al ser hablantes en la locución.

-¿Qué día te paraste por primera vez ante una cámara?

-Ante una cámara me pare ni sé cuando, tú sabes eso pasa y ya, pudo haber sido a finales de 1991. La primera vez fue en la Isla de la Juventud, la directora de televisión Elena Corujo, fue quien me llevo a la televisión. Ahí lo que hacíamos era hablar sobre pronósticos extendidos, por ejemplo los fines de año con Susana y Miriam, que eran las presentadoras habituales, no se hacia la televisión diaria como aquí. Recuerdo haber hecho documentales, entrevistas televisivas. Ahora ya si hacen la presentación diaria del pronóstico para la Isla de la Juventud. Pero estábamos en pleno Período especial cuando me fui a la Isla y todo estaba al mínimo.

Pero a la televisión Nacional llegué en Agosto del 2005, debido a que Armando Lima Ojitos se enfermó y después falleció, era mi amigo personal y tremendo profesional, tenía un gran skill como meteorólogo operacional, y me ayudo mucho a pronosticar y a presentar el tiempo. Me une un cariño tremendo a sus hijos Leitik y Lioman, ya profesionales los dos y a su esposa Paula. Fue un duro golpe su pérdida y tuve que cubrir esa vacante en la Revista Buenos Días, donde estuve hasta el 2012, el primero de abril del 2012 comenzamos a hacerlo al mediodía, hasta estos momentos. 

-¿Haces radio además?

-Si me presento en la radio, me gusta, la disfruto. Comencé en la Isla de la Juventud también, tenía que hacer una revista matutina en Radio Caribe, se llama, porque existe todavía Radio Caribe en la Calle, todas las mañanas, el locutor era Juan Luis Marcos Rodríguez, un gran amigo y excelente persona, como me peleaba cuando yo tenía sueños o estaba cansado, fue una escuela radio Caribe. Hice también algunos programas de ciencia y técnica, grandes amigos dejé allí, en la radio y la televisión, aprendí de todos. Pero al llegar de regreso a La Habana y cuando comencé en agosto de 2005 en la Revista Buenos Días, Félix León director de programas de Radio en Taino, me habló para que hiciera una sección de ciencia en su programa temprano de Taino, los sábados, hablando de curiosidades meteorológicas y científicas, eso es todos los sábados a las 7 y 35 am, comencé con Moraima Ruiz y Marino Luzardo eran los locutores que me ayudaron mucho y me sugirieron muchos temas, ellos ya no están pero yo sigo en temprano de Taino.

Y por cosas del trabajo nosotros lo hacíamos para Haciendo Radio de Radio Rebelde en las mañanas pero por teléfono, mas al estar en la televisión para la Revista Buenos Días, Ismael Rensoly nos propuso hacerlo en vivo después de las seis y treinta de la mañana, más coloquial. Y un tiempo después me propone a mí que los sábados el quería algo más amplio y yo le propuse dar el pronóstico para la semana. Así empezamos, después el me pidió que trabajara el tema de las fases de la Luna y lo que se podía hacer en cada fase en cuanto a la siembra y todo lo que se pueda hacer con la luna. Yo de esto conocía muy poco me he ido auxiliando de los campesinos y los pescadores que conozco y ahí vamos. Tiene eso tremenda aceptación hay personas que copian el pronóstico, y cuando no alcanzan a copiar llaman y preguntan cómo será la semana. De tanto compartir en Rebelde con los huracanes y las situaciones meteorológicas, me presentan a Ramón Espigul, que es uno de los directores más exitosos de la radio en Cuba, con su programa Frecuencia Total y me propone hacer una sección dos veces a las semanas con ellos, cosa que también me ha dado muchos seguidores de esta sección, además de las revistas informativas que se hacen cuando llega la temporada de huracanes para Cuba algo que las personas agradecen mucho. La radio es una herramienta de comunicación importante, se puede llevar consigo, es una pena que no se vendan radios más baratos hoy, porque para oír la radio no importa que no haya electricidad están las baterías y las personas no pierden la comunicación nunca y están oyendo las indicaciones, es más difícil la televisión, además la radio es amplia te dan todo el tiempo del mundo para explicar y parece que tienes a la persona ahí al frente conversando contigo, yo la disfruto mucho.

-¿Qué se necesita para ofrecer una peligrosa situación meteorológica y convencer a los televidentes?

Primero estar tú convencido de lo que vas a decir, no tener contradicciones con lo que te envían para presentar, y ser lo más coloquial posible, no buscar términos rebuscados, ni nada de tecnicismos, además no asustar sino convencer del peligro que se nos avecina, y utilizar las palabras adecuadas en el momento que lo lleva, no malgastar. Cada situación lleva sus palabras claves, para que las personas fijen los conceptos y cuando tú le digas por ejemplo tendremos el azote directo de un huracán, sepan lo que hay que hacer, porque ya comprenden lo que se le ha dicho. Yo tengo un problema: gesticulo demasiado, me cuesta mucho no hacerlo, porque soy así, y a veces cuando trato de no hacerlo me parece que no convenzo. El problema es que uno se para ahí a defender a su gente del peligro que viene y eso es difícil de transmitirlo sin sentirlo, por eso hay que estar muy concentrado en el problema que vamos a enfrentar y no divagar, la gente necesita las cosas claras, para entenderlas mejor.

-Tu actuación es muy natural. Me recuerdas a Lima ¿te fijaste en cómo él lo hacía?

-Me lo han dicho en la calle, a veces hasta yo mismo me sorprendo haciendo algún gesto en el que al hacerlo me recuerda a Lima. Fuimos grandes amigos, yo le tenía mucho afecto, además era igual que yo jaranero y jovial con todos, guajiros campechanos como nos dice Julita Osendi. La gente a veces me dice que si yo era familia de él, cosas así, por el parecido a la hora de hacer la presentación. Pero lo que si yo aprendí de él es a no montar un personaje en la presentación y ser otro en la calle, yo soy el mismo donde quiera, como lo era Ojitos, así yo lo conocí, el se llamaba Armando Lima Ojitos, pero nosotros le decíamos Ojitos. Y de bromear, pero también de ponerse serio si hacía falta, y siempre explicando el porqué de las cosas, era de mucho detalle y muy bueno pronosticando.

-Interactúas muy bien con los periodistas, especialmente en revistas informativas especiales ¿te sientes cómodo ofreciendo información en vivo?

-Si principalmente con periodistas que te dejan decir y te abren el camino, que te dan vida para que te expliques mejor, disfruto mucho conversar y explicar, y te digo más si no lo sé no te invento, te digo que no lo sé y después averiguamos, pero soy tan feo como tan franco. Hay periodistas que tú le dices, no me preguntes eso porque eso no hace falta y en eso es lo primero que se centran, ahí pierdo los estribos y lo sacudo para que más nunca se equivoquen conmigo. Pero en realidad siempre he tenido profesionales ayudándome a desenvolverme conmigo, que al contrario me han ayudado siempre, excelentes comunicadores, ellos siempre me guiaron y todavía me corrigen los guiones, se enfadan con mi español, pero me ayudan siempre. Contrario a lo que muchos piensan no le tengo miedo al en vivo, porque ahí me tensiono y me equivoco menos, hay quienes te la ponen difícil para que te luzcas y además el reto está en estar a la altura, de tú interlocutor.

-¿Cuáles han sido tus fuentes de aprendizaje?

-El trabajo diario y los consejos de los comunicadores profesionales, porque para llegar a la televisión nadie nos entrenó, fuimos tres o cuatro veces con los que estaban en ese momento y un día nos dijeron arriba te toca a ti hoy, y para adelante, que no hay de otra. Eso no se estudia, es el trabajo a diario donde aprendo y tengo la maravillosa posibilidad de rozar con los comunicadores profesionales nuestros que te aconsejan, hasta los artistas de televisión me han ayudado, esa ha sido la fuente de aprendizaje, y continúo aprendiendo cada día, porque como me dijo una vez el comentarista Aurelio Prieto Alemán, cada vez que vayas a presentar el tiempo, tienes que hacerlo como si esa fuera la última vez, y hacerlo bien porque así es como te recordara el público, y es una verdad tan grande como una casa, la gente te recuerda por los malos pronósticos, por lo errores, no por los buenos pronósticos que son muchos más, se lo aseguro.

-Cuéntame alguna anécdota con Fidel…

-Con Fidel hablé mucho, por teléfono, nunca de frente no tuve la posibilidad. Soy uno de los especialistas principales y esa es una de mis responsabilidades atender el teléfono y todo lo que sea primer nivel. Fidel preguntaba mucho y de todo, tú sabes uno se prepara con el pronóstico, pero él siempre quería saber más, era como el aprendiz de todo. Recuerdo un fin de año, estábamos trabajando la noche del 31 de diciembre para primero, el turno saliente me deja un frente frio llegando al final de la noche pero antes había una pre frontal, entonces Gustavo Esteves, que era nuestro especialista de satélite me dice, Miguel esa línea pre frontal nos va a tocar con lluvias, porque está activa, es mejor llamar a los puestos de mando y avisar de que va a llover  sobre las nueve de la noche, después habrá un impase y sobre las once y media cuando llegue el frente vuelve a llover y ya ahí termina la lluvia y empieza el frio. Vaya para que cuando empezará a llover no se preocuparan porque estaban las fiestas populares celebrándose y mucha gente celebra al aire libre, tienen su lechón asado, en fin fiestas. Entonces levanto los teléfonos hago las llamadas pertinentes y siempre digo mire le habla el jefe de turno en Casablanca Miguel Ángel Hernández, esto es lo que va a pasar en las próximas horas, para que estén preparados, porque cuando empiece a llover los llamaran y esto es lo que esperamos que pase, para que informe que es una pre frontal y después llega un frente, me dieron las gracias y hasta luego. Nosotros seguimos el turno y los preparativos para cenar no a la medianoche sino antes, para a la medianoche salir a la azotea y ver los fuegos artificiales y escuchar las salvas de artillería de la cabaña. Ese año la familia de mi esposa estaba en un restaurant y mi suegro en broma me había dicho que el agua que cayera se la iba a tomar. Entonces como a eso de las nueve de la noche, llaman el que coge el teléfono me dice es contigo que quieren hablar, la persona que llama me pregunta es Miguel Angel el jefe de turno, le digo que sí y me dicen esperen que le van a hablar, pero no dicen quien hablará, sólo dicen espere que le van a hablar y que pienso yo, por la voz que me saluda se me parece a mi suegro, tratando de bromear conmigo, y yo trato de alargar la presentación para ver si reconozco la voz, pero nada, entonces le pregunto quién me habla, y me dice es un caballero llamado FCR y yo enseguida le riposto, RCA Víctor, y entonces es que me dice, no chico es un caballero llamado Fidel Castro Ruz, entonces ya comprendo, y le digo a si es ese caballero es grande, dígame que necesita saber, y él me repite lo mismo que yo le dije al puesto de mando de su guardia personal, palabra por palabra, me dice, todo ha estado bien, ya llovió por la pre frontal, lo que queríamos saber es si el palo de agua que anunciaste para las once y media se mantiene, y me dice es que estamos en la Plaza La Damajagua, yo pienso que me habla de Camagüey, entonces busco una imagen de satélite de Camagüey, pero me dice, de la Universidad de La Habana, entonces rectifico y busco el radar de La Habana, y veo que todo va como se pronosticó, el me comenta que esta con las marianas, que pienso yo que son las del ejército rebelde, y le digo bueno ellas se pueden mojar porque son mujeres fuertes y guapas, el me rectifica no porque están con sus mejores galas, pues vinieron de ver a sus hijos, los cinco héroes en prisión, entonces caigo quienes son, es cuando Fidel me reitera que lo que quieren es saber si va a llover a las once y media porque ellos quieren cenar afuera, yo le digo que el que no se puede mojar es él, y me pregunta si ya yo estaba celebrando, si había tomado y le digo que no, que estoy en el trabajo y yo no podía tomar, entonces me dice que él si ya se ha tomados unos traguitos y que no me preocupara que el tenia puesto un chubasquero amarillo y en pitusa, y me reitera que si iba a llover o no porque si eso quedaba mal de eso se enterarían hasta lo americanos, y yo le respondo que a las doce menos cuarto plantaran las mesas, que podían cenar sin problemas, porque ya no llovería más y lo que si iba a hacer un poco de frio. Entonces el me dio las gracias y me dijo que si algo, me volvería a llamar. Colgué y a la media noche como siempre vino Fabio Fajardo Moros el director en ese entonces, del Instituto, el siempre viene los fines de año, incluso ahora que ya no es el director continúa viniendo cada vez que puede, y lo saludo y le voy hacer el cuento de lo que me había pasado y Fabio me dice no hace falta yo estaba presente, lo escuché todo, y todo quedó muy bien. A eso de las tres de la mañana llamaron dando las gracias de parte del comandante que todo había quedado bien. Fuimos salientes el día primero y descansé el día dos y el día tres me incorporo, y como a las once de la mañana cuando voy a grabar el pronóstico para  Radio Rebelde le doy mi nombre y apellidos al técnico de la sala %00 en Rebelde y la periodista que está en ese momento en la cabina le dice mira ese fue el que le dijo RCA Víctor al comandante, resulta que Fidel tenía un celular o manos libres y lo puso en alta voz para hablar conmigo y todo los presentes, incluso la prensa, escuchó lo que yo hablé con él desde el principio, porque Fidel le había dicho a la persona que lo comunicara con el instituto de meteorología y que no dijera que él iba a hablar. Yo hasta me incomodé porque debían informarme de que el Comandante quería hablar conmigo, pero la periodista dijo que Fidel lo había indicado así, que él se veía muy divertido, rio mucho y que había pasado un rato agradable hablando conmigo. Realmente el hasta cambio la voz al principio por eso yo no lo reconocí.

¿Qué es lo más difícil a la hora de ofrecer un parte?

  • Lo que hay que decir y que la gente entienda, además de no atropellar al presentar la información. Algunos productores y directores te presionan con el tiempo de la presentación, es increíble, eso te lo pone más difícil, porque por una parte te dicen que hay que informar y por la otra te dicen que el tienes que hacerlo en poco tiempo, encima de eso uno tiene que organizar ideas, trabajar con la memoria, porque yo no leo telepromter como los locutores o presentadores de las noticias culturales, de las internacionales, nosotros vamos a memoria, y yo por ejemplo, que tengo problemas para articular, mira cuantas cosas tengo que tener en mente. Pero te voy a ser sincero yo disfruto hacer la presentación del tiempo, me parece un complemento a mi trabajo., ahora lo que sí es difícil para mí, es llegar a la televisión, ese proceso de afeitarme diariamente, busca una ropa que sea adecuada, fájate con el transporte y llegar a la televisión en tiempo eso es lo más difícil. Como lo es también para mi amigo el cirujano que opera a corazón abierto y va en bicicleta al trabajo y después tiene que sentarse a calmarse para poder entrar al salón, así mismo llego yo a veces, tengo que calmarme y relajarme y disfrutar lo que voy a hacer sin importar los demonios que se me atraviesan en el día a día.

 

 

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