Entrevista a Belissa Cruz una de las noveles actrices que participa en la telenovela cubana En fin, el mar
Se considera bendecida por los caracteres a los que le ha dado vida en la pequeña pantalla. Poco a poco, el rostro de Belissa Cruz se va haciendo familiar para los televidentes cubanos.
La joven actriz, de formación autodidacta, debutó en la telenovela Latidos compartidos, bajo la dirección de Consuelo Ramírez y Felo Ruiz, con el personaje de la prostituta Angélica.
“Soy como una esponja y me gusta escuchar a los directores. En la primera novela que hice, Felo me dio muchísimos consejos y me dijo: 'tú, simplemente, flota'. Me concentro más en los sentimientos y en lo que tengo que dar como actriz. El trabajo para la cámara es algo que se va adquiriendo con el tiempo”.
Luego, vinieron varios episodios de la serie policiaca Tras la huella donde la volvieron a encasillar en ese tipo de papeles, hasta que le llegó la oportunidad de demostrar que podía moverse en otro registro actoral.
Durante nuestro diálogo agradece en varias ocasiones al director Carmelo Rubio la posibilidad que le brindó de hacer algo diferente en la nueva telenovela cubana En fin, el mar.
“Mi personaje es una muchacha tranquila, trabajadora, que vive situaciones muy complicadas en su familia. Sus conflictos internos son terribles porque su madre es alcohólica. Tiene un hermano más pequeño y ella es el horcón de esa casa”.
Para Belissa, la Angélica de Latidos compartidos era como un volcán en erupción, por sus cabellos rizados y su elegancia. Ahora, se ha producido un cambio en su imagen pues el director la concibió con el pelo lacio, ropas muy sencillas y sin escotes.
“Me costó mucho trabajo hacer este nuevo personaje. Carmelo me ayudó muchísimo y me guió por el camino correcto. Fue una experiencia bella. A raíz de la novela tenemos una gran amistad. Lo considero como un padre. Somos una familia. Eso fue lo que él logró con los integrantes del equipo. La pasé divino durante el rodaje. Al finalizar la grabación todo era como una fiesta gigante”, afirma.
En fin, el mar le dio la oportunidad de trabajar junto a la gran actriz Yailín Coppola, a quien no conocía personalmente, solo por sus personajes para el teatro y la televisión, pero la llegó a admirar más todavía luego de haber compartido el papel de madre e hija.
“Su personaje en la novela es muy complicado. No es una mala madre, simplemente está enferma por el alcoholismo. Tuve escenas dramáticas con ella muy difíciles. En una escena tenía que quitarle de la mano una botella de ron y tirarla contra el piso. Yo estaba aterrada porque tenía miedo de cortarme un pie. Por la fuerza con que le arrebaté la botella, sin querer, le partí la boca en el momento en que ella se estaba empinando. La escena fue complicada pero, por suerte, terminó bien”.
Su mejor Academia
Cuando en Cuba se menciona al grupo de teatro aficionado Olga Alonso, que dirige el instructor de arte Humberto Rodríguez, de inmediato se piensa en una institución que ha contribuido a la formación de varias generaciones de actores y actrices nacionales.
Belissa confiesa que no ha pasado ninguna escuela. Es hija de una fundadora del grupo Olga Alonso, quien abandonó la actuación por haber salido embarazada. Llegó a la agrupación cuando tenía solamente siete años de edad. Su primer papel fue en la obra “Andoba”, que por aquella época se presentaba en varias comunidades de La Habana Vieja.
“Todo lo que aprendí se lo debo a Humberto. Las puestas de “Andoba” se acababan tarde en la noche. Una vez, estábamos en el patio de un solar sin techo y comenzó a caer un aguacero torrencial. Todos nos mantuvimos actuando, hasta el final, bajo la lluvia. Ese día, Humberto dijo que yo era una verdadera actriz. Ya con trece años entré al grupo de adolescentes de la compañía. Me mantuve allí hasta los 23. Cada vez que me dan un trabajo llamo a Humberto porque lo quiero muchísimo”.
Después de En fin, el mar la veremos como protagonista de la telenovela El rostro de los días, dirigida por Noemí Cartaya y Felo Ruiz.
“Un protagónico implica una responsabilidad mayor y ahora tengo que estudiar mucho más”, advierte. Belissa se considera muy afortunada. “Nada más que me falta llegar al cine”, concluye riendo.

Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.
Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.
Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.
Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.
Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.


