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La primera vez que hablé con Iriana Pupo  lo hice por algo de Waldito, su hijo. Luego conversamos varias veces por teléfono, me cayó bien desde el primer momento la mujer de Waldo Ramírez: eso era Iriana para mí. Lo fue hasta hace muy poco. Hablamos de lo humano y lo divino, a veces todos los días, a veces una vez al mes, ella viene a mi casa, yo he estado una vez en la suya, le encanta como cocino y cuando viene yo me libro del fregado que detesto.

Ha sido mi confidente y consejera, yo de ella, he tenido (tengo) aretes que me ha regalado, nos hemos acompañado a consultas médicas, en fin somos amigas, pero yo le hablé siempre de lo capaz e inteligente que es Waldo, también mi amigo, su marido.

Hace unos días, conversando de un documental, me dijo que me traería  Los paraísos perdidos, que ella hizo y le gustó. Dije que sí porque la quiero, pero siempre pensé que una vez más tendría que criticar a una amiga.

Como eran sólo 18 minutos,  me dijo “ponlo, lo vemos juntas”.  Me aterré pero del miedo pase a la emoción y casi lloro. Entonces decidí entrevistar a Iriana Pupo, no a la mujer de Waldo, sino a esa diestra artista que entrega cada semana un buen programa televisivo (que inexplicablemente a cada rato cambian de horario) y guarda tesoros como esa pieza donde reina ¿la locura?.

Ah, para todas las amigas que lean esto y son  la mujer de… mis disculpas. Jamás  (lo digo este 8 de marzo) volveré a verlas así, en definitiva sus hombres son los maridos de… ¿o no?

Aquí el testimonio (lo quiso hacer así)  de la documentalista Iriana Pupo:

Comencé en Televisión Serrana, el 15 de enero de 1993. Llegué al pueblo de San pablo de Yao, en la Sierra Maestra, Cuba, a la televisión que  fundó Daniel Diez, con el objetivo de hacer documentales que contaran las esencias, las historias de los campesinos  de la Sierra Maestra,  contada por los mismos campesinos que viven allí, y así el documental  es verdadero testimonio fiel y serio de sus  realidades, de sus problemas, de sus alegrías, de sus tristezas, de su dignidad. Yo llegaba de pasar un curso de adiestramiento en la filial del Instituto superior de arte de Holguín, que su sede es Tele Cristal,  con Hugo Edelqui, Mario Nieves, Alejandro Querejeta, Humberto Tomás…donde nos encontramos todos: Rigoberto, Nilka, Marlen, Daniel, Waldo, entre otros futuros  realizadores  y fundamos la Tv serrana. Llegué como siempre he llegado a las cosas más importantes de mi vida: mi madre me impulsa, yo la sigo y sí, era lo más importante que me estaba pasando hasta ese momento y hasta el día de hoy, puesto que allí aprendí todo lo que soy, me hice de una profesión,  de una ética,  de los amigos que hoy tengo, allí conocí a mi marido Waldo Ramírez, otro realizador y allí crie, en ese lugar, a mi hijo, Waldito.

Trabajé durante 12 años en aquel proyecto, como editora. Monté muchos, muchos documentales como Las chivichanas, Oficios de hombres, Como por primera vez, Fredy o el sueño de Noel, de Waldo y  de Daniel, La tierra conmovida, Tocar la alegría de Marcos Bedoya y haciendo este trabajo, me realizaba como persona, como creadora, porque Tv serrana tiene una forma muy especial desde el punto de vista de realización también. En  aquel sitio el editor está involucrado con el director desde el mismo inicio de la creación, participa en cada etapa del proceso. En este proyecto, el director del documental que presenta la idea, vista con el editor,  a un grupo de creación, que está integrado por todos los creadores: guionista, el director, productores, camarógrafos o director de fotografía, luminotécnicos, el editor y se comienza el debate del objetivo del documental, del presupuesto, de la escaleta, de las ideas que ya tengas para el montaje, quizás hasta de la música y en ese proceso, entre todos comienza la etapa creativa en la construcción del documental. Luego en la producción, tú estás presente para las sugerencias de montajes, detalles, aportes que tú haces a esa idea y que luego te resultarán interesantes cuando ya estás en el cubículo de edición. Luego viene la etapa de post producción, donde comienzas con el director a buscar la música que utilizarás para la realización y el director llega con un guion de montaje, que puede variar mucho durante la edición;  como sabes el documental se hace en el cubículo de edición, allí me pasaba días, noches, madrugadas trabajando en contar aquellas historias de los campesinos de la Sierra Maestra.

Tv Serrana es todo un espacio creativo en tu día a día y en tu noche a noche, allí hablábamos todo el tiempo de creación, de arte, no solo en el trabajo, cuando subíamos por las noches a nuestras cabañas, nos sentábamos a fumar, a conversar y seguíamos hablando de películas que nos gustaban y por qué, de obras literarias, de la plástica de los 80, de lo que fuese, porque algunos de los realizadores como Rigoberto, que era filólogo, Waldo, historiador de arte, hablábamos de política, de cualquier tema que ibas aprendiendo, que te iba impregnando para tu cultura, para crear y para vivir.

Además de editar trabajaba con la comunidad, porque también llevábamos todo el trabajo comunitario con los campesinos del lugar o adonde fuéramos a trabajar o realizar un documental, le enseñábamos lo que sabíamos, dábamos conversatorios, debates, cursos sobre fotografía, montaje, guion, porque Daniel, el creador de Tv Serrana siempre enfatizó en la importancia de tener un público más crítico, y luego con los niños, que era uno de los trabajos que más gustaba, uno de los que más disfrutaba, pues hacíamos juegos didácticos, para que de manera lúdica, le enseñábamos a  hacer televisión, sus propios materiales,  y hacíamos de todo como enseñarle a confeccionar sus propios juguetes, y hasta cuando faltaban los maestros de la escuela, allí estábamos nosotros. Fundamos el centro de superación para la creación de audiovisuales, que ya tiene 10 años, y han nacido importantes documentales. Me desempeñaba como profesora de edición y montaje y preparamos los realizadores que hoy se encuentran en Tv serrana realizando, y también algunos grupos que existen en varios municipios montañosos y crean sus documentales, donde reflejan los problemas o personajes o alegrías y tristezas de sus comunidades. También trabajaba directamente con las mujeres de la comunidad, tenía un grupo de teatro; con ellas montábamos obras, conversábamos sobre género y autoestima, algo que para mí es importante, todo lo que yo había recibido y aprendido en cursos, que venía aquí a la Habana, a reunirme con un grupo de mujeres creadoras, que se llamaba MAGIN, y que eran excelentes talleres sobre género, pues llegaba a la Sierra, y le pasaba todo esta información a estas mujeres, creo que es uno de mis mejores trabajos en Tv serrana, y se producía un buen intercambio con la comunidad. Yo le ensenaba lo que aprendía y ellas me enseñaba a vivir con todo lo que sabían para criar un hijo, bajarle la fiebre, curarlo o como se elaboraba un determinaba comida para mi hijo, son muy sabias las mujeres de la Sierra en esto y siempre les estaré agradecida  y porque me ayudaron a criar mi hijo. Yo soy de Bayamo, estudié la mayoría de mi vida en Holguín, pero me siento que soy de la Sierra Maestra, que pertenezco allí, aunque ahora viva en el Vedado y es bueno saber de dónde eres y a quien perteneces. Siento que soy una mujer de la montaña y el rio, más que del mar.

Ya en los finales de vivir en Tv serrana, quise hacer mi documental, dirigirlo, pero lo hice como un tatuaje, que se deja en un lugar donde fuiste feliz, donde aportaste y más que eso, donde aprendiste, donde te hiciste, era mi agradecimiento a Tv serrana, a este espacio de amor, de fe, de lealtades e hice un documental que se llama Paraísos perdidos, y es un documental donde los enfermos mentales, “los locos”, le dan consejos a los “cuerdos” de la vida, el amor, de las verdaderas bellezas, de los verdaderos paraísos. Me fui a un hospital psiquiátrico en Manzanillo,  ciudad impregnada del mar por donde quiera y también tenía una terapia comunitaria para los enfermos  y consistía en que los enfermos hacían las labores del hospital. A  mí me motivaba trabajar este tema de la demencia porque siempre me ha resultado muy interesante la locura. Hice un documental por encargo sobre todas las terapias alternativas del Hospital Manuel fajardo y otro  el que de verdad  yo fui hacer allí, viví con ellos cuatro días, que fueron de mucho aprendizaje desde lo humano y desde lo profesional. Ya cuando había terminado que me iba, veo a Felipe Calafell, que es un poeta manzanillero, ingresado en el hospital y estaba diciendo un poema a gritos  sentado en un parque  cercano y entonces me dije ¡ahí está el documenta! . Bajé los equipos y me lo llevé al mar para hacerle la entrevista, en realidad, el documental es él, me dijo cosas muy hermosas. Yo voy cada año a verlos, a Felipe no lo he visto más desde la premier,  a la que fueron todos los pacientes del hospital, la dirección de la institución  y el centro de cine le entregaba una rosa amarilla a  la entrada de la sala. Cuando yo estaba presentando el documental, Felipe se levantó y dijo algunas palabras muy nervioso y dijo “mejor me callo porque intento parecerme a Lezama Lima, y mejor te doy mi rosa”,  me la trajo hasta donde yo estaba parada haciendo mi introducción, se levantaron todos y cada uno me entregó su rosa, creo que ese es uno de los momentos más felices de mi vida, todavía me veo con aquel gran ramo de rosas amarillas. Felipe publicó luego varios libros de poesías y ha obtenido premios, a los otros cada año cuando voy de visita a Oriente les llevo cigarros, que es el mejor regalo que se les puede hacer y entonces, durante esos días, mi vida cambió, un punto de giro: vine a vivir a La Habana.

 Ya mi marido había venido a trabajar acá, comencé  a laborar  en el Canal Habana,  como jefa de programación antes de ser fundado. Luego ya en sus inicios, me vi en una encrucijada profesional, también como ser humano, yo era editora de documentales, que es muy creativo pero no tenía la agilidad con la que se editan noticias y programas de televisión. Ya sabemos que la televisión es industria, y tomé las experiencia de Tv serrana, de lo que yo sabía y las llevé al Canal Habana, allí traté de hacer lo de la Sierra, los grupos creativos. Le buscábamos entre todos, el objetivo a la nueva señal, la parrilla de programa, la programación de cambio, algo que nos distinguiera de los demás canales y junto  a Amada Montano y un grupo de asesoras que eran muy experimentadas, como Lourdes Villa, Ivon Díaz, Elsita, Yolanda, creadores como Liuvar Lozada, Carlos Mérida… fundamos el Canal Habana con una programación comunitaria y participativa para el habanero.

Luego de ese acto inicial, yo sentía la necesidad de seguir creando más cerca de un programa, no de dirigir una programación; comencé a escribir y dirigir Breves estaciones, por 10 años, otras veces los escribía Lourdes de los Santos. Este programa se encargaba de darle difusión a los documentales cubanos hechos por jóvenes realizadores y ya allí me sentía más a mi gusto porque estaba trabajando muy cerca de nuevo con el documental, otra manera de estar.

De nuevo el destino: Waldo se fue a trabajar a Telesur y a Caracas llegué yo con mi hijo, a trabajar también. En la  capital venezolana  me desempeñaba como directora de documentales de la corresponsalía de Cuba, con Irma Cáceres. Dirigí, Mujeres tienes que ser, donde cuento el trabajo y la manera de vivir de las mujeres dentro de la misión de Cuba en Venezuela, y otro documental que se llama Quien dice Venezuela dice América, donde recreo, el regreso de José Martí hasta Venezuela de hoy.

En aquel país, vivir ya en familia, trabajar, atenderlos, llevar a tu hijo a la escuela, fue difícil, pero me gustaba todo lo que hacía allí, le estoy muy agradecida a esa oportunidad, me involucré en sus luchas, hice amigos, los reunía en mi casa, tomábamos el café en  mi sala como en mi apartamento de aquí, en La Habana, me gustó mucho esa etapa de mi vida.

A mi regreso, me enrolo en  la  creación con Ismael Perdomo, destacado cineasta cubano. Con él realizo documentales sobre nuestro país, y me encuentro trabajando en la serie documental Cuba Roja, que cuenta la historia de Cuba y actualmente también dirijo Una vez a la semana,  un programa en Canal educativo 2, con la periodista Cristina Escobar, en el que se entrevistan comunicadores.

He vivido en esta ciudad y creado mi propia ciudad, he aprendido de aquí, encontré amigas, vecinas muchas, que hasta hoy me acompañan y se han convertido en la familia de la Habana, encontré proyectos que me han servido para crecer, sentí alguna vez en la distancia la añoranza del olor del mar y la necesidad de caminar por Paseo, esta ciudad tú la creas, te la inventas para vivirla, pero muchas veces voy mirando para los zapatos, pensando solo en la Sierra, en Tv serrana, mis ojos, no lo puedo evitar, viajan  a la montaña. Tengo nostalgia…

 

 

 

 

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