He caminado con Marino Luzardo por distintos lugares, ha visitado mi casa y cada vez que sucede, algunos vecinos quieren verlo, cruzar unas palabras con él. En el rinconcito donde tomarnos unas cervecitas él, Juany y yo, lo tratan como un rey.
Entre esas personas y las que lo han visto leyendo algún mensaje que he enviado Al mediodía y las que suponen que somos amigos, no sé cuantas me han preguntado por qué no está en De tarde en casa y desapareció de Somos familia.
Como las preguntas continúan preferí realizárselas a él, uno de los conductores más seguros, cultos y carismáticos de nuestra televisión. Porque Marino, aunque se llame locutor es mucho más un conductor de los que protagonizan hoy la televisión en cualquier parte del mundo, aunque este es un tema peliagudo, lo se (y en algún momento expondré mis criterios).
-Lectores, vecinos y conocidos que piensan estoy al tanto de todo lo que sucede en la televisión me preguntan ¿por qué no estás en De tarde en casa?
-De tarde en casa formó parte de mi vida durante 12 años. A esa revista le debo en gran medida mucho de la destreza que pueda tener ante las cámaras y agradezco infinitamente a Nelson Alomá por ofrecerme esa oportunidad inmensa. Fue lo primero que hice en televisión de manera estable. Me dio la posibilidad de compartir con Miosotis Parapar y luego con Rakel Mayedo que más que una amiga es mi familia. Al comenzar en Al Mediodía siempre pensé que era un exceso estar en vivo dos veces al día. Pero el tiempo fue pasando y creo que el público y yo nos acostumbramos. Tanto que al darme cuenta llevaba ya 9 años con ese ritmo que a veces me complicaba demasiado la vida. A eso hay que añadir que muchas veces los invitados eran los mismos y en ocasiones el mismo día me encontraba con un mismo artista y la culpa era mía por ser yo el que estaba en ambos programas. Desde hace mucho tiempo lo venía pensando y un buen día lo decidí. No quise despedidas, solo que Rakel lo dijera, ya llevaba fuera del programa dos meses por estar en otras cosas y consideré que era un buen momento para hacerlo. Sigo teniendo muy buenas relaciones con Rakel y con todo el equipo, ellos también son mis amigos.
-¿Cuán difícil es hacer dos programas en vivo diarios?
-No se lo recomiendo a nadie. Es algo muy comprometedor que genera mucho estrés. Cuando miro hacia atrás pienso que fue una locura aunque valió la pena todo lo vivido.
-¿Ya no tienes nervioso cuando algo falla al aire en Al mediodía?
-Los nervios nunca se van. Solo que aprendes a dominarlos, de hecho aunque siempre se dice, el día que no estén preocúpate. Estar nervioso en una salida al aire significa que te importa lo que haces, que respetas a quienes te ven, que no te crees superior y que puedes fallar como cualquiera en cualquier terreno. Claro el oficio te hace crecer, pero la procesión va por dentro.
-¿Puedes explicar por qué saliste de Somos familia?
-SF fue realmente una nave quemada, una oportunidad perdida. Al principio cuando tuve los guiones en mis manos pensé que podía funcionar, creo que tal vez los deseos de hacer algo diferente, de trabajar en condiciones como las que realmente merece toda la televisión cubana, me hicieron aceptar. A eso se añadía trabajar con Maurín Delgado, a quien quiero y admiro sobremanera, y ponerme bajo las órdenes de dos directores cuyas obras en televisión merecían mi respeto. Desde el principio todo falló, no obstante intentamos mejorarlo pero a mi entender, no se supo qué hacer con todo lo que se tenía. Decidimos marcharnos pues con dinero no se puede comprar el prestigio que se pierde y nos arriesgamos demasiado en esos dos meses. El programa nunca funcionó, la aceptación del público fue fatal, no obstante se mantuvo varios meses en la televisión en horario estelar de sábados por la noche.
-Eres uno de los conductores de El gato tuerto, ¿te gusta ese tipo de hacer?
-El gato tuerto fue un gran desafío. Frente al público estaba acostumbrado a trabajar en los teatros pero los centros nocturnos son otra cosa. Se canta, se baila, se bebe y hacer que te hagan todo el caso que quieres a veces resulta difícil. No obstante es un trabajo que te pone a prueba constantemente y ahí radica su magia.
-Esta pregunta una vez te la hice ¿Quién debe tener un micrófono en la mano? ¿Excluyes a periodistas, actores y actrices? ¿Por qué?
-Según mi criterio el micrófono puede estar en manos de quien lo haga bien. No excluyo a nadie, más bien me molesta que excluyan a locutores más que probados por colocar a alguien atendiendo a su físico o al momento que viva en nuestros medios. Es un tema realmente complicado. Hay muchos locutores que han demostrado su valía y sin embargo no son tenidos en cuenta. Otros, que ya estaban, han sido desplazados y no para poner precisamente a alguien que lo haga mejor. No todo el mundo puede ser locutor aunque tenga muchas cosas interesantes que decir. Se escuchan en ocasiones voces mal colocadas, falsas entonaciones, falta de personalidad, prepotencia y poca naturalidad en programas presentados por quienes no tienen, a mi juicio, el talento suficiente. ¿Quién les dice entonces que no lo están haciendo bien? ¿Dónde está el comité de evaluación que valora periódicamente a los locutores de todo el país?¿Son evaluados estos hablantes con el mismo rigor? Está claro que no, algunos casos llevan años y ahí permanecen. Lo triste es que poco a poco nos vamos acostumbrando y llegará a perecernos normal en un país donde la locución brilló siempre por su excelencia. No se puede dejar en un segundo plano el buen decir. Claro que no basta con hablar bien, la superación y preparación de un profesional de la palabra deben estar a la altura que exige cualquier espacio. Resumiendo creo que la locución en la televisión no está en su mejor momento y no por falta de talento, sino de espacios y oportunidades para mostrarlo.

Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.
Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.
Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.
Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.
Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.


