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Cuando vi el primer programa de la segunda temporada de Con dos que se quieran (II), la primera pregunta que le hice a Amaury Pérez Vidal su conductor y director general fue ¿Por qué abandonaste los tenis?.

Porque en la primera entrega el entrevistador iba bien vestido pero informalmente  con aquellos “tacos” blancos que contrastaban con la manera en la que llegaban los invitados.

Al preguntarle la causa del cambio me dijo más o menos “el tiempo pasa, debo llevar bien la corbata, y no me gusta repetirme”. A mí por provocadores, me gustaban los tenis porque las entrevistas eran… provocadoras. Al poco tiempo me olvidé de la ausencia de los tenis que estimularon un alto punto de comentarios en aquella primera temporada.

 En el segundo paquete de entrega varió el set: fue más íntimo, la presentación mostraba a Amaury todo elegante llegando al estudio, y  el entrevistado se le sentaba en frente, casi a metro y medio. El diálogo transcurría casi en penumbras.

El cambio escenográfico de esta tercera temporada, punto de debate actual, no me tomó por sorpresa porque estuve en el estudio justamente el día que eran entrevistados Victor Fowler y Gloria Torres.

Me gustó al verlo “en vivo”, me gusta en las televisión y su sumo responsable es Amaury, así me lo ha dicho a mi y ante las cámaras. ¿Por qué el cambio?:

-         Porque no le gusta repetirse

-         Buscó una visualidad más contemporánea a la par de  lo que hoy se ve en el mundo

-         El noventa por ciento de los entrevistados no son sus amigos, los conoce, los respeta, pero algunos los ha visto por primera vez a la hora de entrevistarlos.

¿Qué debió dejar el set íntimo igual?. Tal vez  Amaury y yo (más otras  personas) estamos equivocadas, pero cuidado: el bonsái, la banderita cubana,  están en el set y otros elementos se ven tras una pared por la que se adivinan los objetos, ruptura y continuidad.

La actual escenografía permite que la luz, al cambiar de colores, convierta el mismo espacio, mucho más reducido que los anteriores,  en uno diferente cada vez y también ahora tiene un papel protagónico en la dramaturgia ¿acaso no fue eso lo que se consiguió en el final de la entrevista a Tony Ávila?.  La presentación animada lleva una versión distinta de la canción tema primigenia.

Enseñar, como al descuido, los micrófonos y rieles aéreos, tomar primerísimos planos a los entrevistados, por cierto muy bien maquillados,  son algunas de las ventajas de este montaje que algunos dicen tiene poco fondo visual y otros catalogan de frío. Tiempo al tiempo, con esto sucederá igual que con los tenis, primero rechazados, después extrañados. O quizás no.

Pero, hasta ahora he escrito sobre el arroz, las aceitunas, los ajíes y no del pollo: las entrevistas, que a mi juicio muestran a un Amaury más incisivo y a la vez contenido, dándole todo el protagonismo a sus invitados.

Si a Mireya Luis la conozco mejor, luego de esa conversación sosegada que abrió la tercera temporada de Con dos que se quieran, el actor Jorgito Martínez creció no sé  cuantos metros ante mis ojos por su valentía a la hora de hablar del cáncer que padece, su tratamiento y la naturalidad con la que ve su hoy, sin pensar en el mañana.

 Patricia Arés, esa gran sicóloga, hija de un siquiatra eminente, de Holguín lugar en el que conocí al singular especialista me hizo pensar en la genética.  Oyendo a la carismática doctora que se adentró en el complejo mundo de la familia cubana de hoy,  me dije  de “tal palo, tal astilla”.

Y bueno Tony Avila es una entrevista pendiente para mi, no al trovador sino al estudiante y profesor de filosofía, que en cada canción pone algo de su conocimiento sobre la sociedad. Amaury se lució, sacándolo un poco de paso, lo que, siempre que se haga con respeto, es totalmente válido.

En fin creo que como las dos temporadas anteriores,  más allá de la escenografía, vital en un audiovisual,  sólo por esa garra con guante que desnuda al entrevistado frente a nosotros,  Con dos que se quieran (III) vale la pena ¿verdad Calviño?

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Odalys Fuentes de Arma

Actriz dramática de la Televisión Cubana. De origen muy humilde, en su natal Jarahueca, Yaguajay, Sancti Spíritus se traslada a La Habana y se inicia en la televisión, como muchos otros artistas, al ser seleccionada como modelo en una Convocatoria para el programa realizado con motivo de la visita del cantante chileno Lucho Gatica.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.  Más de 27 personajes en series y novelas de la televisión la distinguieron con la condición de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la Vida.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.

Miriam Mier Vidal

 Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.

Luis Rielo Morejón

Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.

 

Frank González Díaz

Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.

 

 

 

Mario Balmaseda Maurisco

Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.

Félix Pérez Ortiz

Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.