El prestigioso realizador Rudy Mora dialogó vía online con los lectores de Jr a propósito de la teleserie ConCiencia, que actualmente transmite la Televisión Cubana
Conciencia, la serie cubana de 11 capítulos realizada por RTV Comercial y la empresa mexicana Olympus, fue la causante de que hace unos días «colapsara» el sitio web de Juventud Rebelde, con los comentarios y preguntas que los lectores le hicieran, vía on line, a su director Rudy Mora. Inspirada en quienes con su quehacer engrandecen el prestigio de una institución como el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), se erige como un homenaje a los hombres y mujeres de ciencia de nuestro país.
Como suele ocurrir con los dramatizados hechos en casa, ConCiencia ha conseguido que el público se divida en entusiastas y detractores, pero nadie pueda permanecer indiferente. En el primer grupo se hallan personas como «Elsy», quien le agradece al realizador «por mostrarnos la vida de los científicos, pues a veces olvidamos que son seres humanos como nosotros y que tienen alegrías y tristezas como todos». También está «lalova», quien define como «bastante “calentica”, parece que va a estar buenísima, como todo lo que hace Rudy Mora».
En la otra esquina se encuentran televidentes como «Yoel», quien considera que en lugar de «mostrar el avance de la ciencia cubana, la está denigrando»; «Zugor Seg», el cual está desesperado porque se acabe, o como «Ros», que opina que le están haciendo muy poco favor a los trabajadores de la ciencia en Cuba. «Es verdad que, seres humanos al fin, todos los cubanos, de cualquier sector, tenemos nuestros problemas, pero lo doloroso es que nuestros audiovisuales solo se centran en lo mezquino y más bajo de nuestra naturaleza. Según las últimas muestras del cine cubano todos vivimos en ciudadelas en derrumbe en La Habana y en nuestras novelas no existe un solo ser feliz, pleno o realizado, todos, o casi todos, somos irascibles, violentos e histéricos. No niego que esas personas abunden en nuestro país, ¿pero no existen sus contrarios?».
Muy parecido se siente «Shaylí Pérez», quien como trabajadora del CIGB, en Sancti Spíritus, no se ve identificada con la serie nacional que se transmite cada sábado por Cubavisión en horario estelar. «Era de suponer que la indudable maestría de Rudy Mora traería un audiovisual lleno de magia y de tecnicismos televisivos, pero a la vista de la media que va a consumir el producto mostró una muy mala imagen de los que trabajamos día a día y, como dicen otros, somos la cara oculta de los innumerables logros de la ciencia cubana. Pienso que fue desacertado utilizar y mostrar el nombre de un centro (Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología) que cuenta con 1 600 trabajadores a los que no se puede juzgar con el indeseable comportamiento de quizá un 2 por ciento. Si la idea fue combinar la realidad con la ficción, nos dejaron un sabor amargo».
A estos últimos, Mora les comentó: «La serie tiene 11 capítulos y abordará muchos otros temas relacionados con las ciencias, donde están presentes valores, esfuerzos, sacrificios y altruismo en nuestros científicos. He expresado en varias ocasiones que en la confección de los guiones y las historias participó un grupo de profesionales del CIGB, quienes aportaron ideas, criterios, comentarios, y fuimos asesorados por una profesional de larga experiencia.
«No estoy de acuerdo cuando se expresa que fue desacertado utilizar el nombre y el centro para el rodaje de la serie. Creo que, al contrario, tiene un gran valor mostrar que existe en Cuba una institución como esta, hermosa, no es posible representar esto escenográficamente. Si se hubiera podido, de seguro muchos comentarían que no es real, que es solo en la TV.
«En un edificio múltiple de muchos pisos, por ejemplo, en una comunidad donde existen otros edificios y donde la inmensa mayoría de los vecinos son los mismos trabajadores del CIGB, es normal, ha sucedido, es común que existan conflictos al igual que sucede en cualquier edificio. La serie parte de hechos reales y esto quiere decir que en alguna ocasión, bajo circunstancias y con personas específicas, se ha producido este tipo de situación que he presentado en ConCiencia, aunque en la serie los personajes son de ficción, forman parte también de una historia recreada.
«No es posible mentir si en un equipo de trabajo participaron innumerables profesionales de gran experiencia. También he expresado que no tenía ninguna referencia sobre este sector y que a partir de la vinculación con personas brillantes que conocí el primer día que visité un centro científico, supe de la inmensidad y la complejidad de su trabajo. Si alguien no es capaz de aceptar que a pesar de todo puedan existir grandes profesionales con malas actitudes, es porque no reconoce que los seres humanos somos complejos. No obstante en ConCiencia hay un gran número de personajes encargados de equilibrar la balanza que a muchos les preocupa.
«Los logros alcanzados por más de 30 años por un grupo de hombres y mujeres que conocí, que lo entregan todo, día y noche, con limitados recursos y sin tener siempre las condiciones ideales, es imposible de denigrar. Si antes los respetaba, hoy es doble la admiración», enfatizó Rudy, quien aseguró que «en lo que modestamente realizo, trato de ser verosímil y profesional, para ello me apoyo en la inteligencia colectiva en aras de respetar la inteligencia de nuestros espectadores».
ConCiencia nació por una iniciativa de Joel Ortega, director general de RTV Comercial. «Nos fuimos al centro científico buscando a personas que nos introdujeran en ese fantástico mundo y, por suerte, conocimos a nuestra hada madrina, la doctora Lidia Inés Novoa, profesional de gran experiencia, quien nos abrió las puertas de su oficina, de su talento y de su corazón. Me interesé porque creía que la ciencia en Cuba resulta un universo totalmente desconocido, a pesar de múltiples logros que se exponen mediante documentales y reportajes. Esa fue la razón que me impulsó a realizar la serie».
Así se lo explicó Mora a la cibernauta que se presentó en nuestro sitio web como Julia, a quien le contó que podía tomarse a Forense, de Vicente González Castro, como el más cercano antecedente de ConCiencia.
¿Por qué no se pueden realizar con estabilidad programas de este corte?, indagó «Yunielkis». A decir de Rudy se debe a que «no siempre las condiciones productivas son las necesarias; las mismas dificultades que atraviesa el país en otros sectores también están en el audiovisual nacional. Prefiero trabajar en proyectos y materiales de corta duración y esperar las condiciones para asumir otros de este tipo, que sin dudas traen una gran complejidad. RTV Comercial está haciendo un gran esfuerzo por aumentar la producción de series».
En este caso, le dijo a «Luisa María», «el proceso de trabajo fue intenso, desde la confección de los guiones, dado por largas jornadas de trabajo, hasta el mismo rodaje, pero a su vez resultó bonito. Los profesionales que nos acompañaron desde el primer día (guiones) hasta el final fueron nuestros colaboradores en todo. Ellos nos ofrecieron experiencias y a la vez participaron activamente en los experimentos supuestos para las escenas, enseñando a los actores, y como actores en muchas de las escenas. Les agradezco mucho a todos y, en especial, a la doctora Lidia Inés Novoa».
Si uno se fija en sus series: Doble juego, Diana y ahora esta sobre los científicos, enfatizó «JHM», «se da cuenta de que lo que más le interesa son los conflictos humanos, nuestro día a día. ¿Por qué? ¿No harías una telenovela de amor?». Claro, «JHM», le aseguró Rudy, «claro que me encantaría, de hecho ya trabajo en un proyecto así, pero nunca en el formato telenovela…
«De todas maneras, estos amantes, seres humanos al fin, tendrían que tener conflictos individuales y sociales, de lo contrario no estarían ubicados en la tierra, y sí, es lo que más me interesa pues matizan, no importa el contexto donde se desarrollen».
A «Betty G» le ha llamado la atención, en cambio, el título de la serie. «¿Es porque se trata del mundo de la ciencia o es porque nos habla de la conciencia del ser humano?». Era la primera persona que le hacía tal pregunta a Mora, lo cual le dio muestras de su agudeza, «y por ello mereces que te diga lo que nunca se dice, pues es preferible que quede en la interpretación de los espectadores: ConCiencia es todo, una mezcla de ambas cosas».
Del CIGB no solo se tomaron historias sino que, además, se convirtió en importante locación, según el guionista le contó a «Yojana», la cual pidió detalles de «cómo hicieron para meter las cámaras y el equipo en un lugar que debe estar con una higiene suprema y todo esterilizado». «Rodamos en pasillos, oficinas, áreas diversas y también en los laboratorios y plantas de producción», expuso Mora.
«Para ello el Centro tomó las medidas necesarias antes y después, para que no se violaran los requerimientos. Se hizo una premier hace dos meses, no de capítulos completos, sino de fragmentos de casi toda la serie, justo cuando se cumplía un aniversario de la fundación de esa importante institución y la reacción fue muy buena», aseguró.
Lo más difícil de esta filmación, le reconoció a «Lisandra», «no solo para mí sino también para los profesionales que nos asesoraban, fue tratar de que los procedimientos, textos, formulaciones y acciones científicas fueran enteramente reales a pesar de la síntesis necesaria, teniendo en cuenta que la historia no se cuenta en tiempo real, y además cuidar que la carga dada en la terminología no sobrepasara los límites, pues no se trata de un material didáctico».
En esta serie se filmaron escenas en el exterior, específicamente en Tijuana, México, le explicó el realizador de Y, sin embargo, a «Katrina», «y la razón no fue económica. A dos de los personajes importantes de la serie le sucedían acontecimientos fuera del país, que se vinculaban con otros hechos en Cuba, y en aras de la verosimilitud, RTV Comercial y un coproductor asociado hicieron un esfuerzo para conseguir rodar las escenas allí», respondió, al tiempo que adelantó a «Joel» que anda trabajando en una segunda temporada de ConCiencia: esta vez se amplía a otro sector.
Por su parte Juliana no entiende «cómo nos atrevemos a realizar series con una competencia tan fuerte, con tantas buenas que nos llegan por el paquete y que ponen también por la televisión. ¿No temes al fracaso?», le pregunta a Rudy, a lo que el realizador responde: «No, amiga, para nada, no le temo al fracaso».

Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.
Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.
Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.
Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.
Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.


