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El nuevo programa pretende que las noches de domingo conserven esos aires de música que no debieron perderse, y así llenar la pantalla chica de novel talento musical

La Banda Gigante quiere que cada uno de los músicos que aspira a conformarla sea versátil en materia de espectáculo, además de virtuoso instrumentista, algo que el equipo de realización del esperado espacio televisivo que tendrá su estreno este diciembre, da por sentado. Y que, según expresa a JR su director general, Manolo Ortega, «también queremos descubrir al joven carismático, vital, culturalmente integral y cómplice de un público que estará siguiendo su crecimiento personal».

Son esas algunas de las premisas de un programa que de seguro irá creciendo por emisiones, para que las noches de domingo conserven esos aires de música que no debieron perderse, y así llenar la pantalla chica de novel talento musical, capaz de protagonizar ejecuciones que recordarán los tiempos en que brillaron Benny Moré y su Banda Gigante.

—¿Cómo nace el proyecto televisivo La Banda Gigante?

—Como una necesidad de RTV Comercial de crear una orquesta que sea la encargada de acompañar a los concursantes de Sonando en Cuba y Bailando en Cuba, y que al mismo tiempo se responsabilice con la banda sonora de las series documentales, dramatizados y filmes que estén dentro de su amplia línea de producciones.

«Tal como su nombre lo indica, es un homenaje a la orquesta del Bárbaro del Ritmo. Por ello se convocaron instrumentistas de piano, guitarra, bajo, percusión cubana, drums, flauta, violín, trompeta, saxo y trombón, de forma que se pudiera armar un formato amplio con posibilidades de desdoblarse en otros más específicos, según la concepción temática que se fije en cada emisión.

«Asumir este programa ha sido un reto, pues es la primera vez que se transmitirá por nuestra televisión un espacio con este formato que, ante todo, privilegiará el entretenimiento, pero sobre la base de procurar un conocimiento cultural que, a través de la música, movilice los más diversos resortes vinculados con la esencia de la nacionalidad cubana».

—¿Qué requisitos se exigieron a los concursantes?

—La condición para participar en La Banda Gigante era que fueran jóvenes entre 18 y 35 años de edad, egresados en su mayoría de la enseñanza artística y de las escuelas de bandas promovidas por el Instituto Cubano de la Música (ICM), como parte de sus proyectos de desarrollo artístico. Los interesados se presentaron a pruebas de improvisación, lectura de pentagrama, ritmo, armonía, entre otros requerimientos indispensables para entrar en un riguroso trabajo de selección.

«La búsqueda de ese talento demoró un mes, y se realizó en julio de acuerdo con las condiciones de cada territorio. Las audiciones fueron en Santiago de Cuba, Camagüey, Santa Clara y la capital.

«Es importante señalar que muchos interesados de otras provincias se movieron hasta estos territorios, lo cual nos produjo especial satisfacción al comprobar las expectativas creadas en los instrumentistas.

«Este casting nos permitió medir hasta dónde realmente podíamos hacer crecer el programa. Por supuesto, hay diferencias entre los posibles concursantes y las audiciones nos mostraron realmente el estado en que se encuentran, hasta dónde trabajar con ellos, qué les va faltando para crecer, qué nivel de exigencias llevan en pro de su proyección escénica, incluso, en su interacción personal, pues recuérdese que se trata de una banda, lo que significa que las individualidades están en función de un bien común: la orquesta».

—Es evidente que encontraron suficiente talento...

—Sí, a pesar de las diferencias que observábamos de un territorio a otro, La Banda Gigante puede llegar a ser el programa que sueña todo el equipo de trabajo. Ciertamente es un esfuerzo muy grande pero creemos en él, y eso es una razón suficiente para llevarlo a cabo. Ha sido mucho tiempo para seleccionar a los concursantes; este es un proceso que asume el equipo de dirección del programa.

«Las jornadas de selección fueron muy intensas si tomamos en cuenta que las audiciones terminaron en el mes de julio y desde entonces no nos hemos detenido, asumiendo otros compromisos contraídos también con RTV Comercial.

«No obstante, estamos satisfechos con esta primera parte, pues hemos encontrado talento para lograr el espectáculo que el televidente espera y merece, potencialidades tienen.

«El show medirá el talento de 57 instrumentistas. Al final del concurso (diez semanas previstas en pantalla), quedarán solo 16 integrantes en la Banda Gigante, quienes trabajarán durante un año en las diferentes producciones de RTV Comercial, hasta que se realice una nueva edición de la competencia. La orquesta tiene diez categorías de instrumentos y en cada una habrá seis o cinco participantes. Ellos llevan en La Habana casi tres meses y ya han recibido alrededor de 20 clases magistrales. Son apadrinados por reconocidos arreglistas jóvenes y por Michel Herrera, director musical de la orquesta acompañante que tendrá el programa cuando salga al aire».

—¿Nos adelantas sobre las secciones y diversos momentos que tendrá el programa?

—La Banda... tiene una máxima que no dista de lo que ha sido el núcleo de muchas otras de nuestras propuestas: se trata de potenciar los valores culturales de la nación. En esta oportunidad serán los músicos y la música cubana los ejes esenciales. Por ello, no faltará una sección histórica de corte diferente a la que ya conocen los seguidores de Bailando…, por ejemplo. Pero sí se propone un andar por el país; habrá homenaje a artistas esenciales de la cultura musical de la Isla; realizaremos intervenciones en espacios públicos de la capital, y sobre esto no voy a ahondar mucho ya que traerá consigo una de las sorpresas que distinguirá la emisión.

«Hemos pensado muy bien cómo conformar las secciones del espacio y los diversos momentos que, fuera del concurso, también se integran al concepto del programa. Las mencionadas son solo algunas. Una parte ya ha sido grabada y la otra, felizmente, la haremos in situ. Lo cierto es que La Banda Gigante está concebida para hora y media aproximadamente, por lo que exige poder de síntesis ante toda la información que está dispuesta a ofrecer».

—RTV Comercial ha confiado en el equipo que diriges, ¿cómo ha sido esa alianza?

—Realmente cada vez se une más la alianza de trabajo de RTV Comercial con las propuestas que durante este tiempo nuestro equipo ha realizado. Además de la confianza, RTV Comercial nos ha permitido soñar, y eso es lo que hacemos ante cada proyecto.

«Esta vez además del apoyo de RTV Comercial, hemos contado con el ICM, todo ello ligado al contacto que hemos logrado con proyectos culturales que distribuidos por el país, nos han acercado a núcleos portadores y hacedores de géneros musicales que identifican a la Isla en cualquier parte del mundo».

—¿En qué otras propuestas has pensado junto a tu tropa?

—Realmente no dejamos de pensar en nuevas ideas que aspiramos a convertir definitivamente en shows televisivos o propiamente teatrales. Ahora mismo el gran reto lo constituye La Banda Gigante, en primer lugar porque es una propuesta diferente a las vistas en nuestra televisión en materia de concursos de participación; sin embargo, se torna difícil por no tener referentes de este tipo de programas en nuestro país ni en el mundo. Pero como siempre digo, cuando trabajas con un equipo como el que hemos conformado, y que lleva tiempo laborando junto, el camino se torna mucho menos pedregoso.

—En medio de la preparación de La Banda Gigante sorprendieron con el espectáculo Bailando en Cuba 2: La historia no contada…

—Fue un espectáculo en el que se unieron la danza, el humor y la música, con disímiles condimentos, que diseñamos para el capitalino teatro Karl Marx y que concebimos por un fin de semana del verano y llegamos a efectuar seis.

«Habría que significar que Bailando en Cuba ha ido posicionándose en el gusto popular, esa es la primera felicidad. Concluida la segunda temporada, decidimos que no se quedaran allí los resultados, sino que el proyecto trascendiera el teatro, y eso nos llevó a conversar con Ignacio Hernández (Nachy), director de Vivir del cuento, y luego con Roclan González, al frente de Revolution, la compañía líder de nuestro espacio.

«Unidas todas las partes necesarias, nació la idea: sumar por primera vez el elenco de las dos temporadas de Bailando... con algunos concursantes de Sonando en Cuba en su segunda edición. Completaron el elenco como invitados: Orlando Manrulfo “Mariconchi”, Edith Massola, Alain Pérez, Diván, Alex Duval y Charanga Latina, de modo que es un espectáculo que, sobre la base de la parodia, se ha diseñado como una revista con variedad musical.

«Como experiencia esta puesta fue increíble, a teatro lleno. El espectáculo fue grabado para la TV, así que en breve podrá ser transmitido».

—Sonando en Cuba, Bailando en Cuba, y ahora La Banda Gigante, ¿Cómo define Manolito estas propuestas televisivas?

—Creo que han sido propuestas muy agradecidas por el televidente, que han ido creciendo en la medida en que el público se ha vuelto exigente. Como megaproducciones representan jornadas de trabajo muy intensas, pero que necesariamente cohesionan al equipo y solidifican conceptos estéticos que nos acompañan siempre.

—Cada proyecto de estos también ha tenido sus detractores…

—La crítica es necesaria, y en nuestro caso el equipo tiene la máxima de escuchar todo lo que nos llega. Luego se valora y se toma en cuenta siempre que el criterio sea sólido. Acostumbramos a estar muy atentos además a las redes sociales que, sin dudas, son una importante fuente de retroalimentación. Puede parecer un cliché, pero en verdad nos debemos al público; es por ello que todo lo que proyectamos, y en ocasiones variamos sobre la marcha, es para ofrecer a los televidentes el programa que merecen.

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Odalys Fuentes de Arma

Actriz dramática de la Televisión Cubana. De origen muy humilde, en su natal Jarahueca, Yaguajay, Sancti Spíritus se traslada a La Habana y se inicia en la televisión, como muchos otros artistas, al ser seleccionada como modelo en una Convocatoria para el programa realizado con motivo de la visita del cantante chileno Lucho Gatica.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.  Más de 27 personajes en series y novelas de la televisión la distinguieron con la condición de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la Vida.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.

Miriam Mier Vidal

 Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.

Luis Rielo Morejón

Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.

 

Frank González Díaz

Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.

 

 

 

Mario Balmaseda Maurisco

Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.

Félix Pérez Ortiz

Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.